• Siguenos en Flickr
  • Siguenos en Blogger
A salvo Reverencia Noche de Guardia II Noche de Guardia II

lunes, 22 de febrero de 2016

Fuente de Luz

El Congreso de Fotografía Nocturna de Olite nos llevó en esta ocasión a tierras navarras. Además de una ocasión de escuchar las ponencias de grandes de la fotografía nocturna como Amadeo, Flashes en la Noche, Dark Red Team o Carles Calero, había otro motivo que nos llevó Olite. Allí, en un restaurante, se iban a exponer un conjunto de fotos de fotógrafos y aficionados a la fotografía nocturna entre los que estábamos Cristina, Felipe y yo. Y aparte de todo esto, iba a ser también la oportunidad de conocer en persona a compañeros nocturnos con los cuales llevaba ya mucho tiempo compartiendo el gusto por esta afición, además de buenas conversaciones a través de las redes sociales. Uno de estos aficionados, Juan Francisco Sánchez, estupendo fotógrafo nocturno, y mejor persona. No dudéis en pasar por su galería. Allí encontraréis fotografías espléndidas.

Una vez en Olite, la primera parada la haríamos en el restaurante donde se exponían las fotos. La mía, en concreto, es la que publiqué hace un par de semanas: La Ira de los Dioses.

Tras comer, el Congreso.Y  tras el Congreso, como no podía ser de otra forma, fotos nocturnas. A los 4 que viajamos a Olite (Felipe, César Darío y yo), se nos unió Juanfran. Para esta noche hicimos una selección de sitios que visitaríamos en función de la distancia, de lo cansado que estuviéramos y de los factores meteorológicos que nos encontráramos.  

De entre la lista de sitios elegidos, hoy os muestro el primero en el que paramos, una fuente románica con un aspecto estupendo. El cielo no es el que más nos hubiera gustado encontrarnos, pero, por desgracia, las condiciones meteorológicas son algo que no puede elegirse, y esa noche, la previsión daba cielos cubiertos toda la noche y en toda Navarra así que había que salir sí o sí e ir hasta la fuente.

Como podéis imaginar, la iluminación se hizo desde la derecha, para darle luz a la pared frontal de la fuente. El interior de la fuente se iluminó con una linterna de poca potencia, pero la justa para poder iluminar. Como casi siempre que usamos iluminación cálida, el balance de blancos lo ajustamos a un valor acorde a la temperatura de color de la linterna, es decir, frío, para compensar esta temperatura de color, aproximadamente, 3200K.

Varias pruebas con este y otro encuadre antes de montarnos en los coches a por otra localización. Pero eso será para otro día :-)


Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 6 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600



jueves, 4 de febrero de 2016

Hipnosis

Si hace 4 años alguien me hubiera dicho que una noche estaría haciendo fotos a los restos de un vehículo creo que miraría a esa persona con una cara bastante rara. Hoy en día lo que no deja de sorprenderme es cómo pueden atraernos tanto, a la mayoría de fotógrafos nocturnos, este tipo de "cacharros". Y, además, cuanto mayor sea el estado de decrepitud en que se encuentren (siempre hasta un límite, claro), mejor.

La fotografía que esta noche os traigo es de esas que salen una noche de casualidad. Hacía días que me rondaba en la cabeza la idea de ir a visitar este coche, así que una mañana, al salir de casa para ir a trabajar, eché la cámara en el coche sin saber si esa noche haría o no foto. El día en la oficina se iba dando bien, así que llamé a Luis y tuvimos una conversación bastante corta, similar a esta:

    - Luis, ¿foto?
    - Claro, tío. ¿Dónde?
    - ¿Morris?
    - ¡Hecho!

Tiempo más tarde quedábamos y nos poníamos camino al Morris. Una vez allí inspeccionamos el terreno para encontrar posibles problemas o dificultades que de noche pudieran ser un contratiempo. Cuando tuvimos la situación más o menos controlada pensamos en cómo iluminaríamos este maravilloso ejemplar. El coche, como se puede ver, estaba lleno de restos de hojas y ramitas que le daban un aire de mayor abandono, así que ni nos molestamos en limpiar nada.

¿Luz blanca o luz cálida? Probamos con los 2 tipos de iluminación y, finalmente, nos decantamos por luz blanca para iluminar el coche en su mayoría y luz cálida para iluminar y dar vida a los faros y pilotos. El interior, por último, también se iluminó con linterna cálida.

Ya que estábamos allí, sacamos varios encuadres y, para esta noche, éste es el elegido. Un encuadre que, a gusto de Luis y mío propio, es el más llamativo, el que más impacta, el más hipnótico... o así nos pareció.

Sobre el procesado, hay un detalle en el que posiblemente habréis caído más de uno. Un detalle de edición pura sobre el que tengo que dar las gracias a Luis, un verdadero fiera. ¿Adivináis qué puede ser? ;-)

Y poco más sobre esta foto. Cuatro o cinco repeticiones para pulir detalles, y a casa tras haber dado vida de nuevo a este Morris, aunque sólo fuera por una noche.

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 800


jueves, 28 de enero de 2016

La Ira de los Dioses

La foto que esta noche vais a ver es una de esas a las que uno le tiene especial cariño. Fue sacada ya hace más de un año en una de esas noches en las que tienes una especial ilusión y ganas de salir a hacer fotos. Tantas, que hacer 230 km hasta el destino elegido se convierte en un paseo corto... bueno, al menos la ida.

Ese día nos juntamos Cristina, Felipe y yo. La idea no era ir a Bohonal de Ibor, donde se encuentran estos impresionantes restos de lo que en su momento debió de ser el Templo de Augustobriga, sino al cementerio alemán de Cuacos de Yuste. Hacía tiempo que habíamos visto fotografías de este cementerio y nos pareció que era un sitio al que, sí o sí, había que hacer una visita nocturna. Ir al templo era una opción posible, pero todo dependería de las fuerzas con las que nos encontráramos al salir del cementerio. 

Cuando llegamos a Cuacos empezó a llover con mucha fuerza. Tanta que estuvimos casi una hora esperando sin poder hacer otra cosa que mirar al cielo y especular sobre cuándo cesaría la lluvia. Por fin, el tiempo nos dio un respiro y aprovechamos para sacar fotos. Cuando acabamos en el cementerio empezó de nuevo a llover  mucho, por lo que el plan de ir hasta el templo se tambaleaba por momentos. Sin embargo, no estábamos muy lejos de Bohonal, y no perdíamos mucho por ir hasta el templo, así que, tras sopesarlo, decidimos arriesgarnos y hacer nuestra segunda parada allí. En realidad, noches como esta son las mejores pues, aunque cabe la posibilidad de que te vuelvas a casa sin haber hecho ni una sola foto, es también posible que te lleves a casa una foto con cielos espectaculares.

Cuando llegamos a Bohonal sospechamos que el cielo no iba a ponernos muchos impedimentos para llevarnos una foto que nos dejara satisfechos. Vamos, que si no nos íbamos contentos sería porque esa no era nuestra noche con las linternas.

Encontramos varios encuadres que nos gustaron hasta que llegamos a este. Colocamos nuestras 3 cámaras, pensamos en cómo iluminar la foto y nos repartimos el trabajo con las linternas de luz cálida: iluminación principal desde la izquierda para iluminar el frontal, iluminación suave lateral desde la derecha, y más iluminación suave en el primer plano para no dar la sensación de "objeto en el aire". Recuerdo que, tras la primera toma, según volvía a donde teníamos las cámaras pregunté en voz alta: "¿qué tal?". Creo que fue Felipe quién gritó "¡Fotón!". No se equivocaba. La iluminación nos gustó y el cielo se había portado. Aun así, decidimos repetir la foto 2 ó 3 veces más para pulir detalles, o, al menos, para dejarla como nos gustaba, o por si algo era mejorable desde nuestro punto de vista.

La noche acabó con alguna foto más, aunque creo que para los 3, la mejor foto de la noche ya la teníamos en nuestras tarjetas. 

Como he dicho, esta es una foto a la que le tengo mucho cariño. Era una de mis primeras noches fotográficas con Cristina y Felipe, y creo que en todos los aspectos, salió redonda. Fue la noche en la que me di cuenta de que hacer fotos chulas con estos chicos es muy fácil. Además, no sólo salimos contentos con lo que nos llevábamos a casa, sino que nos lo pasamos de miedo. Muchas risas, muy buen rollo. En fin, todo eso que hace que hacerte más de 500 km en una noche de viernes se convierta en un paseo corto... bueno, al menos la ida.

Los datos EXIF:

mara: Canon 500D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800



domingo, 10 de enero de 2016

Ojos de luz

Hacía tiempo que íbamos buscando este lugar. Tiempo atrás habíamos visto unas fotos sacadas, no sólo de esta espadaña, sino de los restos de una antigua construcción, casualmente muy cerca de esta espadaña. Así es que nos pusimos a buscarlo, y no mucho tiempo después, encontramos la localización.. Ya he comentado en otras ocasiones lo importante que es la labor de búsqueda de una localización nocturna. Son muchas las veces en las cuales partimos sólo de unas fotos vistas por internet, por lo que la labor de búsqueda depende de la información con la que podamos contar, y esta, generalmente, suele ser escasa

Elegido el día en el que las nubes podían dar juego, quedamos Cristina, Felipe y yo con Luis en Ávila. Ya sólo por la compañía, la noche prometía ser buena. Ávila era el punto que mejor nos pillaba a todos, así que, después de tomarnos un café en Los 4 Postes, nos pusimos rumbo a la espadaña y resto de ruinas.

Como nos pasa en más de una ocasión, lo que nos decía eltiempo.es y lo que veíamos en el cielo no tenían nada que ver, así que había que resignarse a sacar cielos estrellados. No es que no nos gusten... es sólo que son menos llamativos que unos cielos con unas nubes que le den cierto dinamismo a la foto.

Pero la suerte se puso de nuestro lado y, como también nos pasa en alguna otra ocasión, sin darnos cuenta y, tras una hora de fotos con cielos estrellados, las nubes aparecieron. Así que, una vez más, había que coger rápidamente los trípodes, plantar las cámaras y buscar un buen encuadre. En un momento determinado Felipe me dijo "Tomás, mira esto!" Felipe había cazado algo, eso estaba claro. Tan pronto pude fui hasta donde Felipe había plantado su cámara. Treinta segundos más tarde (quizá menos), tenía mi trípode pegado al suyo, y, tras marcar el encuadre, enfocar y ajustar parámetros en la cámara, Le dimos una vuelta a la iluminación. Cuando ya lo tuvimos claro, cada uno se fue a su posición de iluminación. Tres, dos, uno... ¡Foto! Luz principal desde la derecha, relleno en el lateral desde la izquierda, luz al antiguo campanario desde detrás y el suelo en el primer plano. No hubo que tomar varias fotos (tampoco el cielo cambiante que teníamos nos iba a dar muchas oportunidades) para conseguir el resultado que queríamos, y que podéis ver esta noche.

Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 800



domingo, 20 de diciembre de 2015

Sweet Light of Mine

Esta es otra de esas fotos que no tenía muy claro si subir o no. Sobre esta vieja mina he visto varias fotos, muchas de ellas con un encuadre igual, o muy parecido, pero tenía ganas de llevarme mi versión. Como digo, no tenía muy claro si subirla o no, pero recuerdo esa noche con cariño y, por otro lado, aunque el cielo no nos acompañó, tengo un buen recuerdo del trabajo de iluminación que hicimos.

Esa noche nos juntamos Luis J. de la Fuente y yo. Aunque la previsión no daba lluvia, el cielo no solo no decidía a abrirse, sino que tampoco se mostró muy colaborativo. No hacía nada de viento, con lo cual, sacar algo bonito en el cielo iba a ser complicado. Aun así, la foto me gusta, así que una más que se une al blog.

Recuerdo que hicimos varias pruebas de iluminación hasta que dimos con aquello que nos iba a gustar. La dificultad de esta estructura es que no tiene una forma, por llamarlo de algún modo, poliédrica (con lo que la iluminación podría llegar de igual forma a todos sitios), sino que se trataba de una estructura con huecos y salientes, por lo que no iba a ser suficiente con dar una luz principal desde un punto y rellenar desde algún otro lado. En este caso habría que dar luz desde el interior para poder mostrar la forma real de toda la torre.

Fue con las primeras tomas con las que nos dimos cuenta de esto, así que, después de hablarlo con Luis, decidimos que yo me encargaría de dar la luz principal desde la izquierda y que él se haría cargo de dar luz desde 2 puntos diferentes: por un lado, se daría luz desde el interior de la estructura, y, antes de que el tiempo terminara, daría luz de relleno a toda la torre desde la derecha.

Fueron varias pruebas las que hicimos, pero mereció la pena, pues al final conseguimos la luz que queríamos. Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 27 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800