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A salvo Reverencia Noche de Guardia II Noche de Guardia II

martes, 5 de abril de 2016

¡Pasen y vean!

Cada vez que hacemos una visita a una localización marcada como punto de fotografía nocturna, esa visita no es simplemente llegar, echar las fotos y vuelta a casa. Desde que nos ponemos el traje de "fotógrafo nocturno" (cada vez cuesta más quitártelo), cambia tu actitud. Por ejemplo, el viaje de ida no es sólo un viaje de risas, "selfies" que se suben a facebook, y buen rollo en general. Si se trata de un viaje a un sitio nuevo, estás en modo radar. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que lo que en un viaje normal, mirar por la ventana se traduciría en disfrutar del paisaje, en mi caso, y en el de los fotógrafos nocturnos que conozco, se traduce en buscar nuevos puntos que visitar una noche cualquiera. 

Nunca sabes lo que puedes encontrar en un trayecto de 100 ó 200 km en cualquiera de las autopistas, carreteras nacionales y comarcales o pistas forestales que dejan huella en el cuentakilómetros de tu coche. 

Los árboles son buenos ejemplos de lo que podemos encontrar en estos viajes. Son muchos los árboles que podemos encontrar en nuestros desplazamientos, pero son pocos los que llaman nuestra atención, y muchos menos los que recibirán una visita nocturna. El de esta noche es uno de esos que árboles que pasaría el filtro de casi cualquier fotógrafo diurno y nocturno.

La noche en que visitamos este imponente árbol sólo nos juntamos Luis y yo. El cielo inicialmente pintaba bien, pero, como nos pasa en más de una ocasión. una tropa de nubes estuvieron a punto de arruinar lo que podía ser un bonito cielo. Por suerte, todo fue un espejismo,y nuevamente el cielo se abrió. Este era el momento que había que aprovechar para sacar las linternas. Plantamos los trípodes y planteamos la iluminación. 

Como suele ser habitual, usamos iluminación cálida, por lo que en la cámara ajustamos temperatura fría para compensar la temperatura de color cálida de la linterna, aproximadamente 3200K. En elementos tan grandes como lo era esta encima, hay que tirar de un elemento de iluminación potente, así que cogimos la linterna cálida más potente que teníamos, y desde la derecha aplicamos la luz principal. Para eliminar sombras, hicimos lo que solemos hacer, es decir, compensar la iluminación con luz  más suave, de la misma temperatura que la principal, y desde la izquierda.

Desde la primera prueba que hicimos nos dimos cuenta de lo impresionante que era esta encima. Impresionante no sólo por su tamaño, sino también por su forma majestuosa. Además, quiso el destino que recientemente hubiera pasado un tractor que dejó unas marcas alrededor del árbol y que ayudaron a enmarcar nuestro objeto de fotografía. Es curioso la sensación que pueden transmitir unas marcas así alrededor de un objeto. Es como querer centrar la atención en un elemento, como si dicho elemento formara parte de una exposición de esas que vamos a visitar en un museo, o como si formara parte de un gran espectáculo circense en aquellos circos en los que el maestro de ceremonias se ponía en la puerta del circo gritando aquello de... ¡Señoras y señores! ¡Niños y mayores!...¡Pasen y vean!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 2000



jueves, 31 de marzo de 2016

Con todo respeto

Hoy, una de estaciones abandonadas. De entre las ruinas que se prestan a ser objeto de fotografía nocturna, se encuentran las antiguas estaciones de trenes. Es curioso la gran cantidad de estaciones que nos encontramos distribuidas por toda la geografía española. La de esta noche, la de Villamiel, en Toledo.

Esa tarde nos juntamos Luis y yo. El cielo no pintaba mal por la zona, así que decidimos acercarnos a la estación. La previsión meteorológica (en esta ocasión) acertó, y a un bonito atardecer le siguió un bonito cielo nocturno... o, al menos, durante un rato, porque lo cierto es que ese bonito cielo se fue cerrando hasta que quedó una sábana blanca que prácticamente marcó el momento de irse a casa.

Por suerte fuimos previsores y, viendo que el cielo iba cambiando a peor, en cuanto anocheció, sacamos las linternas, nos repartimos la iluminación y nos pusimos manos a la obra.

Como suele pasar casi siempre, la naturaleza del cielo que nos encontramos marca, en cierto modo, las condiciones de la fotografía que vamos hacer. En esta ocasión, vimos que una larga exposición iba a dejar un cielo empastado pues las nubes se movían con rapidez. Por ello esta vez íbamos a tener que tirar de diafragma y de ISO. ¿Qué quiere decir esto? Sencillamente que íbamos a ajustar la apertura máxima que nuestros objetivos permitían, es decir, f/2.8, y que el ISO estaría en torno a 1600. ¿Por qué estos valores tan radicales? Por una razón: necesitábamos hacer la foto en un tiempo mínimo. No más de... ¡5 segundos!

Con estos parámetros vimos que el cielo tomaba el aspecto que íbamos buscando. Ahora bien, la dificultad la íbamos a encontrar en la iluminación. Fijaos bien en la foto. Toda la escena principal está iluminada. La fachada que corresponde a la entrada, el lateral, el suelo y, fijaos bien, la cabina de la planta superior. Y para colmo, toda la iluminación había que hacerla en 5 segundos. Pues bien, aunque parezca que no, es posible. ¿Cómo lo hicimos?

Los que tenéis conocimientos de iluminación en fotografía nocturna, o aquellos que lleváis siguiendo este blog con asiduidad, habréis adivinado que para iluminar esta escena es necesario tener controlados 3 puntos importantes desde los cuales se realizará la iluminación. Dos de ellos, los principales: a la derecha de la foto, para iluminar la entrada a la estación; a la izquierda de la foto, para iluminar el lateral. Iluminar esto en 5 segundos y que el resultado satisfaga no es fácil. Pero es que, además, había que darle luz al interior de la cabina. ¿Cómo hacer todo esto en 5 segundos? Sigue leyendo y lo verás.

Como decía, iluminar en 5 segundos la entrada principal y el lateral no es fácil. Uno de los problemas es que para que la iluminación sea suficiente no vale iluminar con cualquier linterna. Por ello, usamos las linternas más potentes que teníamos, de luz blanca, y que nos iban a ayudar a dar la luz suficiente a la escena. Esta imposición nos obligó a marcar el balance de blancos en la cámara. No ajustaríamos los, aproximadamente, 3200K que solemos marcar en la cámara cuando usamos linterna cálida, sino que en esta ocasión ajustamos en torno a los 4600K. Iluminación fuerte, blanca, con lo que, con la correcta sincronización, conseguimos iluminar tanto las fachadas como el suelo. Ahora bien, ¿cómo iluminar el interior de la cabina superior.

Para ello tuvimos que tirar de un recurso que estamos usando cada vez con más frecuencia: velas. Sí, velas. Antes de hacer la foto, uno de nosotros se subió hasta lo alto de la estación (ojo, usando las escaleras) y colocó allí una vela. Lo bueno de usar velas es que, gracias a que dan una luz tenue, pueden estar dando luz durante todo el tiempo que dure la exposición.

Un último detalle. Aunque no se ve mucho, hay un cuarto punto de iluminación: una puerta abierta de la que sale luz gracias a una linterna cálida de poca potencia colocada en el interior y que liberó luz por la puerta.

Y poco más. Como veis, esta fotografía se puede hacer completamente en 5 segundos.

Antes de despedirme, hay algo sobre lo que me gustaría hablaros. Somos aficionados a la fotografía nocturna. Nos metemos en sitios donde muchas gente no se metería. Muchos de estos sitios un día estuvieron habitados, y ahora están en ruina. Algunos de ellos son fincas, generalmente sin vallar, que, imaginamos, tienen un dueño. Pero somos personas que practicamos una afición con mucho respeto por el entorno en el que nos encontramos. Vamos a un sitio, hacemos nuestra foto, nos divertimos, pero ni hacemos daño a nadie ni aportamos más deterioro al entorno. Por desgracia, no todos tenemos el mismo comportamiento. 

Hace tiempo publiqué una foto, "El coche de Mortadelo", en la cual podéis ver lo que un día fue un coche y hoy es un codicioso objetivo de fotografía nocturna. Son muchos los fotógrafos nocturnos que hemos podido disfrutar de esta vieja chatarra respetando el lugar y dejando todo exactamente igual que como estaba antes de llegar nosotros (como, en mi opinión, debe hacerse). Sin embargo, hay gente que considera que una fotografía merece la pena lo suficiente como para eliminar cualquier elemento que pueda estorbar para conseguir esa foto. En este caso hablo de un pequeño pino que, al parecer, fue arrancado por alguien que fue a disfrutar a su manera de la fotografía nocturna. 

La noche en que Luis y yo sacamos esta foto, lo más fácil habría sido no volver a subir a recoger la vela que plantamos para conseguir nuestro propósito... pero subimos. Una vela abandonada en una ruina no hace daño. Una actitud, sí.

Desde aquí, mi rechazo absoluto a los irrespetuosos. 

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 5 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600



jueves, 3 de marzo de 2016

Tiermes I

Tras mucho tiempo tiempo esperando el momento de visitar esta ermita, llegó el día. Digo mucho tiempo porque recuerdo que cuando empecé a darle a esto de la linterna, de entre los sitios que me apetecía visitar tras ver las fotos de aquellos que llevaban mucho tiempo metidos en el mundo de la fotografía nocturna, se encontraba esta ermita, Santa María de Tiermes.

El motivo de no haber ido antes... varios, pero supongo que el principal, que se encontraba bastante lejos de casa y eso, en según qué momentos, da pereza, lo reconozco.

En fin, el caso es que el día llegó, y allí que fuimos Felipe, Darío y yo. Llegamos con tiempo para poder ver de día no sólo la ermita, sino el yacimiento arqueológico de Tiermes, una antigua ciudad celtíbera.

La noche no pintó bien en un principio, pues nada más llegar allí, el cielo empezó a cerrarse, y lo hizo a una velocidad muy rápida. Eso no tenía buen aspecto. Como sospechábamos, empezó a llover. No a chispear, no. A llover. Y a llover con fuerza. Eso, pensamos, sólo podía acabar de 2 formas: o a cañas en un bar cercano a la ermita, o encontrándonos con un cielo espectacular. La verdad, no contábamos con la tercera opción, y que es la que finalmente se dio: empezar con unas cañas y acabar con un cielo espectacular. De verdad, ese cielo era para verlo. 

Tras ver encuadres y en un momento en que el sol ya hacía un rato que se había ocultado, sacamos linternas, distribuimos trabajo de iluminación, y nos pusimos a hacer lo que nos gusta, sacar fotos nocturnas. Como podéis intuir, la iluminación se dio desde 3 puntos diferentes: la luz principal, desde la izquierda, la luz para el suelo y para sacar algún volumen en la ermita, desde la derecha, y la luz interior en el claustro. Como usamos linterna fría, ajustamos el balance de blancos a una temperatura que compensara la temperatura de color de las linternas, en torno a los 5500K.

No fueron necesarias muchas repeticiones, 4 ó 5 para pulir detalles. Poco más. Noche productiva hasta que aquellas nubes que en un principio tenían pinta de convertirse en un manto gris sobre nuestras cabezas, desaparecieron completamente, marcando la hora de volver a casa.

¡Hasta la próxima semana!

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 320


lunes, 22 de febrero de 2016

Fuente de Luz

El Congreso de Fotografía Nocturna de Olite nos llevó en esta ocasión a tierras navarras. Además de una ocasión de escuchar las ponencias de grandes de la fotografía nocturna como Amadeo, Flashes en la Noche, Dark Red Team o Carles Calero, había otro motivo que nos llevó Olite. Allí, en un restaurante, se iban a exponer un conjunto de fotos de fotógrafos y aficionados a la fotografía nocturna entre los que estábamos Cristina, Felipe y yo. Y aparte de todo esto, iba a ser también la oportunidad de conocer en persona a compañeros nocturnos con los cuales llevaba ya mucho tiempo compartiendo el gusto por esta afición, además de buenas conversaciones a través de las redes sociales. Uno de estos aficionados, Juan Francisco Sánchez, estupendo fotógrafo nocturno, y mejor persona. No dudéis en pasar por su galería. Allí encontraréis fotografías espléndidas.

Una vez en Olite, la primera parada la haríamos en el restaurante donde se exponían las fotos. La mía, en concreto, es la que publiqué hace un par de semanas: La Ira de los Dioses.

Tras comer, el Congreso.Y  tras el Congreso, como no podía ser de otra forma, fotos nocturnas. A los 4 que viajamos a Olite (Felipe, César Darío y yo), se nos unió Juanfran. Para esta noche hicimos una selección de sitios que visitaríamos en función de la distancia, de lo cansado que estuviéramos y de los factores meteorológicos que nos encontráramos.  

De entre la lista de sitios elegidos, hoy os muestro el primero en el que paramos, una fuente románica con un aspecto estupendo. El cielo no es el que más nos hubiera gustado encontrarnos, pero, por desgracia, las condiciones meteorológicas son algo que no puede elegirse, y esa noche, la previsión daba cielos cubiertos toda la noche y en toda Navarra así que había que salir sí o sí e ir hasta la fuente.

Como podéis imaginar, la iluminación se hizo desde la derecha, para darle luz a la pared frontal de la fuente. El interior de la fuente se iluminó con una linterna de poca potencia, pero la justa para poder iluminar. Como casi siempre que usamos iluminación cálida, el balance de blancos lo ajustamos a un valor acorde a la temperatura de color de la linterna, es decir, frío, para compensar esta temperatura de color, aproximadamente, 3200K.

Varias pruebas con este y otro encuadre antes de montarnos en los coches a por otra localización. Pero eso será para otro día :-)


Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 6 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600



jueves, 4 de febrero de 2016

Hipnosis

Si hace 4 años alguien me hubiera dicho que una noche estaría haciendo fotos a los restos de un vehículo creo que miraría a esa persona con una cara bastante rara. Hoy en día lo que no deja de sorprenderme es cómo pueden atraernos tanto, a la mayoría de fotógrafos nocturnos, este tipo de "cacharros". Y, además, cuanto mayor sea el estado de decrepitud en que se encuentren (siempre hasta un límite, claro), mejor.

La fotografía que esta noche os traigo es de esas que salen una noche de casualidad. Hacía días que me rondaba en la cabeza la idea de ir a visitar este coche, así que una mañana, al salir de casa para ir a trabajar, eché la cámara en el coche sin saber si esa noche haría o no foto. El día en la oficina se iba dando bien, así que llamé a Luis y tuvimos una conversación bastante corta, similar a esta:

    - Luis, ¿foto?
    - Claro, tío. ¿Dónde?
    - ¿Morris?
    - ¡Hecho!

Tiempo más tarde quedábamos y nos poníamos camino al Morris. Una vez allí inspeccionamos el terreno para encontrar posibles problemas o dificultades que de noche pudieran ser un contratiempo. Cuando tuvimos la situación más o menos controlada pensamos en cómo iluminaríamos este maravilloso ejemplar. El coche, como se puede ver, estaba lleno de restos de hojas y ramitas que le daban un aire de mayor abandono, así que ni nos molestamos en limpiar nada.

¿Luz blanca o luz cálida? Probamos con los 2 tipos de iluminación y, finalmente, nos decantamos por luz blanca para iluminar el coche en su mayoría y luz cálida para iluminar y dar vida a los faros y pilotos. El interior, por último, también se iluminó con linterna cálida.

Ya que estábamos allí, sacamos varios encuadres y, para esta noche, éste es el elegido. Un encuadre que, a gusto de Luis y mío propio, es el más llamativo, el que más impacta, el más hipnótico... o así nos pareció.

Sobre el procesado, hay un detalle en el que posiblemente habréis caído más de uno. Un detalle de edición pura sobre el que tengo que dar las gracias a Luis, un verdadero fiera. ¿Adivináis qué puede ser? ;-)

Y poco más sobre esta foto. Cuatro o cinco repeticiones para pulir detalles, y a casa tras haber dado vida de nuevo a este Morris, aunque sólo fuera por una noche.

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 800