• Siguenos en Flickr
  • Siguenos en Blogger
A salvo Reverencia Noche de Guardia II Noche de Guardia II

jueves, 12 de noviembre de 2015

Agua que no has de beber...

... déjala correr. Aunque para este caso el dicho debería rezar algo así como "Agua que no vas a beber, porque no se deja ni ver". Y es que el río estaba seco, seco. 

Curiosa expresión la original (agua que no has de beber, déjala correr), con muchas aplicaciones. Una interpretación que se me ocurre podría ser algo así como "aquello que no quieras aprovechar, déjalo libre". Qué gran metáfora, ¿no creéis? En mi opinión, terriblemente buena.

En fin, después de mis últimas experiencias vividas, la exposición, un viaje a Islandia, creo que va a siendo hora de volver a la normalidad y a publicar fotos como habitualmente hacía, es decir, cada semana (esto no es una promesa ni una amenaza; es, simplemente, un deseo).

La foto de esta noche fue tomada hace bastante tiempo. Esa noche nos juntamos Luis y yo, en busca del puente de la Canasta, un puente de Toledo cuya localización se nos resistía tanto a Luis como a mí. Lo cierto es que en anteriores ocasiones habíamos intentado encontrarlo de noche y, como ya he dicho en anteriores entradas, esta no es la mejor forma de ir a hacer fotos nocturnas. Así nos había pasado. Las veces que lo intentamos, agua (más que la que corría bajo el puente)

Pero esa tarde nos organizamos bien, fuimos con luz de día y lo encontramos más fácilmente de lo que esperábamos. Lo cierto es que después de haber visto el puente en diferentes fotos, y de lo que se nos había resistido, la sensación de estar frente a este puente fue muy especial. 

Después de dar una vuelta para conocer el terreno (con tanta roca debíamos tener muy claro por dónde íbamos a movernos para iluminar, pues un traspiés podía ser fatal), organizamos cómo habríamos de hacer la iluminación. Uno de los 2 se encargaría de la iluminación del puente en su lado frontal y de las rocas que se encontraban en el cauce del río, mientras que el otro se encargaría de iluminar por detrás del puente para, desde una distancia, intentar dar luz a los arcos. En esta ocasión no pudimos movernos con la rapidez y agilidad que suele ser habitual, pues el lugar, ya de por sí complicado, en completa oscuridad se volvió muy peligroso.

Aun así, acabamos contentos con el resultado. Espero que vosotros también.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 800






jueves, 15 de octubre de 2015

Historia de una Exposición II

Segunda parte de nuestra aventura con "Bajo las Estrellas", nuestra primera exposición. Como os dije la semana pasada, la exposición muestra fotografías tomadas una noche en el Monasterio de Monsalud, y otra noche en el Yacimiento arqueológico de Ercávica. La de la semana pasada fue tomada en Ercávica, y esta semana quería mostraros una tomada en el monasterio. En concreto, la foto fue tomada en uno de los pasillos del claustro del monasterio.

"Bajo las estrellas" consta de 13 fotografías de las cuales casi la mitad fueron realizadas con un tipo de iluminación especial. Generalmente, la iluminación de nuestras fotos está hecha con elementos que proporcionan luz artificial: linternas, flashes... En esta ocasión, decidimos tomas fotos cuya iluminación estaría dada por un elemento muy asociado a recintos religiosos: velas.

La foto que hoy os muestro es un ejemplo de ello. Colocamos muchas velas en sitios estratégicos, de forma que pudiera repartirse una iluminación uniforme entre los arcos, las paredes y el techo. Realizar esta foto nos llevó mucho tiempo. Pero no penséis que fue por la dificultad técnica. Fue por culpa del viento que soplaba y que continuamente nos obligó a estar encendiendo las velas que se iban apagando.

Luz dada por velas. Una experiencia que recordamos con mucho cariño.

Por último, sólo recordaros que el próximo fin de semana será el último que podréis visitar la exposición. El lugar, el Monasterio de Monsalud, en Córcoles, Guadalajara (España). Un lugar que por sí mismo tiene un encanto especial.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 1250



jueves, 8 de octubre de 2015

Historia de una Exposición I

Nunca imaginé que algún día podría participar en una exposición de fotografía. Siempre he estado en el lado de las personas que visitan una exposición, que disfrutan del trabajo realizado por un artista. Sí, claro, en mi cabeza muchas veces he imaginado lo chulo que podría ser estar en el otro lado, pero de vuelta a la realidad, lo veía como una experiencia sólo al alcance de algunos.

Para mí, todo lo que rodea a una exposición es fantástico. En el caso de una exposición fotográfica, desde la elección del formato sobre el que imprimir (papel, foam, metacrilato, dibond,...), la elección del marco, la distribución de los cuadros, el montaje, la elección de la sala, la iluminación, la leyenda de cada foto... todo ello son pequeñas piezas que se van uniendo entre sí para montar una estructura que será descubierta el día de la inauguración. Y, sorprendentemente, esta experiencia la he podido vivir y compartir con los mejores con los que podía hacerlo: Cristina, Felipe y Luis.

Desde que se nos ofreció realizar una exposición con las fotos que, como aficionados a la fotografía nocturna, obtuvimos, una noche en el Monasterio de Monsalud, y otra en el yacimiento romano de Ercávica, todo ha sido una experiencia nueva. Una experiencia en algunos momentos excitante, en otros estresante, pero siempre vivida con mucha intensidad e ilusión.

Y, por fin, expusimos en el mismísimo monasterio de Monsalud el pasado día 3 de octubre (una fecha que no creo que podamos olvidar nunca). Pronto podréis conocer todos los detalles de la exposición. En mi opinión, un éxito de exposición, no solo por las sensaciones transmitidas por el público asistente, entre los que había familiares, amigos y gente muy especial, que hicieron el esfuerzo de desplazarse hasta allí, sino por la cantidad de grandes fotógrafos nocturnos que se acercaron hasta el monasterio. No me cansaré de dar las gracias a todos por vuestro interés y por vuestro apoyo.

La foto que hoy traigo es una de las expuestas en el monasterio y allí estará hasta el día 23 de octubre. Fue tomada la noche que hicimos la visita al yacimiento romano. La iluminación principal, está hecha desde la derecha y, para resaltar el volumen de la base, se iluminó suavemente desde la izquierda.

Una noche con un cielo sin nubes, pero con la presencia de la Vía Láctea, que quiso acompañarnos toda la noche.

En fin, una noche más con gran compañía, disfrutando de la noche y de la fotografía, o de la fotografía y de la noche, y obteniendo resultados que han podido ver la luz en un un día tan especial como el de nuestra primera exposición.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 3200




viernes, 28 de agosto de 2015

Y a la tercera...

Período estival y, para mí, en este momento, período de vacaciones. Vacaciones que esta semana me han llevado a Benidorm, ciudad adorada por unos y odiada por muchos otros. Ahora mismo, frente a mí, el sonido y la visión de las olas del Mediterráneo. ¿Qué mejor acompañante para, relajadamente, crear una nueva entrada en el blog?

La foto que hoy subo pertenece a la última salida fotográfica en grupo. Esa noche nos juntamos Cristina, Felipe, Darío y yo. A Darío cuesta seguro que muchos ya le conocéis. Se trata de uno de los fotógrafos nocturnos más activos del momento. Podéis conocer su gran trabajo aquí. Estoy seguro de que os gustará 

La tarde pintaba mal. Cuando vas en el coche y ves que el cielo se va poniendo más y más oscuro, casi negro en el horizonte, sabes que la noche se va a complicar y que llevarte una foto que te guste posiblemente va a requerir un poco de inventiva. Recuerdo alguna mirada en el interior del coche. De esas miradas de circunstancias. Miradas que dejan claro que todos pensábamos lo mismo sin haber dicho ni media palabra: va a estar difícil, pero hay que ir e intentar sacar algo.

Como esperábamos, cuando llegamos a la chimenea el cielo no solo pintaba mal, sino que también pintaba peligroso. Una tormenta eléctrica impresionante casi encima de nosotros y una lluvia bastante incómoda consiguió que decidiéramos no sacar los trípodes. Sacar una buena foto es el objetivo buscado por todos, pero jugártela por sacarla no es una gran idea. Así que decidimos hacer lo único que tenía sentido: ir a un bar del pueblo más cercano a tomarnos una (o varias) cervezas. Cuando la lluvia perdió fuerza, decidimos volver a la chimenea. Esta vez el cielo estaba mejor, aunque seguía sin dejarnos convencidos. Aun así, sacamos trípodes, cámaras y linternas y, tras encuadrar y repartirnos el trabajo de iluminación, nos pusimos manos a la obra. 

No pudimos hacer mucho, pues rápidamente el cielo volvió a cerrarse con pinta de no querer ayudarnos a sacar muchas fotos decentes. Viendo que seguir allí iba a ser perder el tiempo, pensamos en visitar otras localizaciones cercanas. Así hicimos, pero el escenario que nos encontramos fue el mismo: cielo cubierto al norte, sur, este y oeste. En fin, que la noche parecía que no estaba por la labor, así que la única opción para no irnos con las manos vacías era buscar algún sitio que poder visitar y que se encontrara en el camino de vuelta. 

Cuando ya habíamos perdido toda esperanza de sacar buena foto, y habíamos decidido volvernos, ya con el coche en marcha, de pronto decidimos parar para darle una última oportunidad y buscar algún motivo para no volvernos con la sensación agridulce de no haber triunfado. Cuando nos bajamos y miramos al cielo, allí vimos el motivo: unas estrellas que intentaban abrirse paso por entre las nubes. Suficiente. 

Por tercera vez volvimos a la chimenea, pero esta vez el panorama pintaba muy diferente. El cielo empezó a abrirse, así que había que ser rápido pues el cielo se abría rápido, y el problema con el que nos podíamos encontrar era con que el cielo pudiera quedarse totalmente despejado. El esquema de iluminación lo teníamos claro. Sería el mismo que usamos la segunda vez que estuvimos en la chimenea esa noche. No fueron necesarias muchas tomas para poder conseguir la foto que nos apetecía tener.

La iluminación la hicimos desde varios sitios. Desde la derecha se iluminó la cara frontal de la chimenea, los restos de muro y el suelo. Desde la izquierda iluminamos suavemente la cara lateral de la chimenea para ayudar a dar esa sensación de profundidad y, por último, se iluminó desde dentro el interior de la chimenea con luz cálida para dar la sensación de horno encendido.

Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600



jueves, 6 de agosto de 2015

Ejército Galáctico

De vuelta a casa tras pasar varias horas haciendo fotos en el castillo de Riba de Santiuste hace unas cuantas noches, Luis y yo decidimos parar en un campo de girasoles que ya habíamos marcado en nuestro camino de ida. Estas cosas pasan. Te tiras todo un día buscando sitios interesantes a los que ir a hacer nocturnas, y el mismo día que vas, en el camino encuentras objetivos que te resultan interesantes y que marcas como sitios posibles en los que parar a la vuelta. Esto, si no os ha pasado, os pasará casi con toda seguridad en alguna ocasión. Mi recomendación en estas situaciones siempre es la misma: marcad de alguna forma este nuevo sitio. El motivo es muy sencillo: de noche todos los gatos son pardos, y ponte tú, de noche, en un sitio que no conoces, casi sin luz (o sin ninguna luz), y con cansancio acumulado de varias horas haciendo fotos en el sitio al cual te dirigías en primer lugar, a buscar dónde estaba aquella casa abandonada que tan buena pinta tenía a la luz del día.

El caso es que este campo lo teníamos bastante bien localizado y, aunque llevábamos varias horas haciendo fotos, y aún estábamos bastante lejos de casa, con una noche tan cerrada, y teniendo un campo de girasoles pegado a nuestra carretera, no podíamos desperdiciar la oportunidad de llevarnos una foto que llevábamos tiempo buscando.

Así hicimos, y paramos al lado del campo, dejando el coche en un punto en el que no pudiera molestar a nadie... si es que alguien podía pasar a esas horas. Cogimos las cámaras y trípodes, una linterna cálida, pequeña que nos permitiera iluminar sin problema un primer plano, y nos metimos en el campo de girasoles.

Siempre me ha llamado la atención ese movimiento que, durante las horas del día, tienen los girasoles siguiendo el recorrido del sol, de Este a Oeste. Este efecto, llamado heliotropismo, y que se realiza durante las horas de sol, nos deja ver a los girasoles con sus cabezas mirando todos al sol, casi en formación, como un escuadrón militar al que se le pasa revista. 

Este efecto, como digo, sólo se puede observar de día. Por la noche los girasoles se relajan, y podremos ver que cada uno tendrá su cabeza mirando hacia sitios diferentes, sin mostrar ningún orden, como si un sargento hubiera dado la orden de "¡Rompan filas!".

Tenía yo ganas de sacar una foto con un encuadre similar al de la foto de esta semana. Lo que no tenía pensado es la forma en que, finalmente, tomaría la foto. 

Cuando llegamos al campo de girasoles sólo nos faltaba encontrar uno que tuviera la cabeza levantada hacia una dirección en la que se pudiera encuadrarse también la Via Láctea. Una vez encontrado, todo lo que nos quedaba era encuadrar, enfocar, elegir los parámetros correctos en la cámara, e iluminar mientras exponíamos.

Quería sacar la Vía Láctea lo más clara posible. Esto prácticamente me obligaba a marcar un ISO a 3200 y un f/2.8. Esto me suponía un inconveniente, y es que, a f/2.8, la distancia hiperfocal en mi cámara está, aproximadamente, a 2.30 m. Esto significa que enfocando a 2.30 m de distancia desde mi cámara, teóricamente, todo elemento que se encuentre una plano de enfoque de 1.15 m y el infinito, aparecerá enfocado. Sin embargo, por un lado, el girasol que aparece en el primer plano estaba a una distancia menor a 1.15 m. Por otro lado, todo esto que os cuento es teórico y en la realidad, el enfoque, generalmente, no suele ser igual de bueno en el centro de la lente, que en los laterales.

Por tanto, tenía un problema. Quería sacar nítido ese girasol, pero no quería que mi vía Láctea se viera perjudicada por ello, o por tener que modificar alguno de los parámetros que tenía elegidos (ISO 3200 y f/2.8). Así que sólo se me ocurría una solución: aplicar la técnica del doble enfoque.

¿En qué consiste el doble enfoque? Es muy sencillo. Si durante una única exposición enfocamos primero a un elemento que queremos tener en foco en nuestra foto y, a continuación, movemos el anillo de enfoque de forma que consigamos tener en foco otro elemento que buscamos tener también enfocado, estamos haciendo un doble enfoque. 

Esto, aplicado a la foto de esta semana se hizo de la siguiente forma. En primer lugar, una vez tuvimos los parámetros que indiqué más arriba ajustados en la cámara, se enfocó automáticamente al girasol. Una vez enfocado, puse el autofoco en modo manual. Comenzamos la exposición, e iluminamos el girasol durante unos segundos. Tras esos segundos, rápidamente moví el aro de enfoque para situarlo en el enfoque a hiperfocal. Con eso conseguimos que las estrellas aparezcan lo suficientemente nítidas en la foto. 

Hasta esa noche, yo no había realizado ninguna foto usando esta técnica. Pero debo decir que los resultados, sin ser los mejores, me gustaron. Sé que es una técnica que aún debo practicar mucho más, así que prometo intentar traer una versión mejorada de este Ejército Galáctico.

Quizá la explicación no sea lo suficientemente clara. Por favor, si no es así, sentíos cómodos para preguntar en este blog, e intentaré ayudaros en la medida en que mis conocimientos me permitan.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 3200