La foto que esta noche vais a ver es una de esas a las que uno le tiene especial cariño. Fue sacada ya hace más de un año en una de esas noches en las que tienes una especial ilusión y ganas de salir a hacer fotos. Tantas, que hacer 230 km hasta el destino elegido se convierte en un paseo corto... bueno, al menos la ida.
Ese día nos juntamos Cristina, Felipe y yo. La idea no era ir a Bohonal de Ibor, donde se encuentran estos impresionantes restos de lo que en su momento debió de ser el Templo de Augustobriga, sino al cementerio alemán de Cuacos de Yuste. Hacía tiempo que habíamos visto fotografías de este cementerio y nos pareció que era un sitio al que, sí o sí, había que hacer una visita nocturna. Ir al templo era una opción posible, pero todo dependería de las fuerzas con las que nos encontráramos al salir del cementerio.
Cuando llegamos a Cuacos empezó a llover con mucha fuerza. Tanta que estuvimos casi una hora esperando sin poder hacer otra cosa que mirar al cielo y especular sobre cuándo cesaría la lluvia. Por fin, el tiempo nos dio un respiro y aprovechamos para sacar fotos. Cuando acabamos en el cementerio empezó de nuevo a llover mucho, por lo que el plan de ir hasta el templo se tambaleaba por momentos. Sin embargo, no estábamos muy lejos de Bohonal, y no perdíamos mucho por ir hasta el templo, así que, tras sopesarlo, decidimos arriesgarnos y hacer nuestra segunda parada allí. En realidad, noches como esta son las mejores pues, aunque cabe la posibilidad de que te vuelvas a casa sin haber hecho ni una sola foto, es también posible que te lleves a casa una foto con cielos espectaculares.
Cuando llegamos a Bohonal sospechamos que el cielo no iba a ponernos muchos impedimentos para llevarnos una foto que nos dejara satisfechos. Vamos, que si no nos íbamos contentos sería porque esa no era nuestra noche con las linternas.
Encontramos varios encuadres que nos gustaron hasta que llegamos a este. Colocamos nuestras 3 cámaras, pensamos en cómo iluminar la foto y nos repartimos el trabajo con las linternas de luz cálida: iluminación principal desde la izquierda para iluminar el frontal, iluminación suave lateral desde la derecha, y más iluminación suave en el primer plano para no dar la sensación de "objeto en el aire". Recuerdo que, tras la primera toma, según volvía a donde teníamos las cámaras pregunté en voz alta: "¿qué tal?". Creo que fue Felipe quién gritó "¡Fotón!". No se equivocaba. La iluminación nos gustó y el cielo se había portado. Aun así, decidimos repetir la foto 2 ó 3 veces más para pulir detalles, o, al menos, para dejarla como nos gustaba, o por si algo era mejorable desde nuestro punto de vista.
La noche acabó con alguna foto más, aunque creo que para los 3, la mejor foto de la noche ya la teníamos en nuestras tarjetas.
Como he dicho, esta es una foto a la que le tengo mucho cariño. Era una de mis primeras noches fotográficas con Cristina y Felipe, y creo que en todos los aspectos, salió redonda. Fue la noche en la que me di cuenta de que hacer fotos chulas con estos chicos es muy fácil. Además, no sólo salimos contentos con lo que nos llevábamos a casa, sino que nos lo pasamos de miedo. Muchas risas, muy buen rollo. En fin, todo eso que hace que hacerte más de 500 km en una noche de viernes se convierta en un paseo corto... bueno, al menos la ida.
Los datos EXIF:
Cámara: Canon 500D
Focal: 11 mm
Exposición: 30 sg
Apertura: f/2.8
ISO: 800
Hacía tiempo que íbamos buscando este lugar. Tiempo atrás habíamos visto unas fotos sacadas, no sólo de esta espadaña, sino de los restos de una antigua construcción, casualmente muy cerca de esta espadaña. Así es que nos pusimos a buscarlo, y no mucho tiempo después, encontramos la localización.. Ya he comentado en otras ocasiones lo importante que es la labor de búsqueda de una localización nocturna. Son muchas las veces en las cuales partimos sólo de unas fotos vistas por internet, por lo que la labor de búsqueda depende de la información con la que podamos contar, y esta, generalmente, suele ser escasa
Elegido el día en el que las nubes podían dar juego, quedamos Cristina, Felipe y yo con Luis en Ávila. Ya sólo por la compañía, la noche prometía ser buena. Ávila era el punto que mejor nos pillaba a todos, así que, después de tomarnos un café en Los 4 Postes, nos pusimos rumbo a la espadaña y resto de ruinas.
Como nos pasa en más de una ocasión, lo que nos decía eltiempo.es y lo que veíamos en el cielo no tenían nada que ver, así que había que resignarse a sacar cielos estrellados. No es que no nos gusten... es sólo que son menos llamativos que unos cielos con unas nubes que le den cierto dinamismo a la foto.
Pero la suerte se puso de nuestro lado y, como también nos pasa en alguna otra ocasión, sin darnos cuenta y, tras una hora de fotos con cielos estrellados, las nubes aparecieron. Así que, una vez más, había que coger rápidamente los trípodes, plantar las cámaras y buscar un buen encuadre. En un momento determinado Felipe me dijo "Tomás, mira esto!" Felipe había cazado algo, eso estaba claro. Tan pronto pude fui hasta donde Felipe había plantado su cámara. Treinta segundos más tarde (quizá menos), tenía mi trípode pegado al suyo, y, tras marcar el encuadre, enfocar y ajustar parámetros en la cámara, Le dimos una vuelta a la iluminación. Cuando ya lo tuvimos claro, cada uno se fue a su posición de iluminación. Tres, dos, uno... ¡Foto! Luz principal desde la derecha, relleno en el lateral desde la izquierda, luz al antiguo campanario desde detrás y el suelo en el primer plano. No hubo que tomar varias fotos (tampoco el cielo cambiante que teníamos nos iba a dar muchas oportunidades) para conseguir el resultado que queríamos, y que podéis ver esta noche.
Espero que os guste.
Los datos EXIF:
Cámara: Canon 70D
Focal: 11 mm
Exposición: 30 sg
Apertura: f/4
ISO: 800
Esta es otra de esas fotos que no tenía muy claro si subir o no. Sobre esta vieja mina he visto varias fotos, muchas de ellas con un encuadre igual, o muy parecido, pero tenía ganas de llevarme mi versión. Como digo, no tenía muy claro si subirla o no, pero recuerdo esa noche con cariño y, por otro lado, aunque el cielo no nos acompañó, tengo un buen recuerdo del trabajo de iluminación que hicimos.
Esa noche nos juntamos Luis J. de la Fuente y yo. Aunque la previsión no daba lluvia, el cielo no solo no decidía a abrirse, sino que tampoco se mostró muy colaborativo. No hacía nada de viento, con lo cual, sacar algo bonito en el cielo iba a ser complicado. Aun así, la foto me gusta, así que una más que se une al blog.
Recuerdo que hicimos varias pruebas de iluminación hasta que dimos con aquello que nos iba a gustar. La dificultad de esta estructura es que no tiene una forma, por llamarlo de algún modo, poliédrica (con lo que la iluminación podría llegar de igual forma a todos sitios), sino que se trataba de una estructura con huecos y salientes, por lo que no iba a ser suficiente con dar una luz principal desde un punto y rellenar desde algún otro lado. En este caso habría que dar luz desde el interior para poder mostrar la forma real de toda la torre.
Fue con las primeras tomas con las que nos dimos cuenta de esto, así que, después de hablarlo con Luis, decidimos que yo me encargaría de dar la luz principal desde la izquierda y que él se haría cargo de dar luz desde 2 puntos diferentes: por un lado, se daría luz desde el interior de la estructura, y, antes de que el tiempo terminara, daría luz de relleno a toda la torre desde la derecha.
Fueron varias pruebas las que hicimos, pero mereció la pena, pues al final conseguimos la luz que queríamos. Espero que os guste.
Los datos EXIF:
Cámara: Canon 70D
Focal: 11 mm
Exposición: 27 sg
Apertura: f/2.8
ISO: 800
... déjala correr. Aunque para este caso el dicho debería rezar algo así como "Agua que no vas a beber, porque no se deja ni ver". Y es que el río estaba seco, seco.
Curiosa expresión la original (agua que no has de beber, déjala correr), con muchas aplicaciones. Una interpretación que se me ocurre podría ser algo así como "aquello que no quieras aprovechar, déjalo libre". Qué gran metáfora, ¿no creéis? En mi opinión, terriblemente buena.
En fin, después de mis últimas experiencias vividas, la exposición, un viaje a Islandia, creo que va a siendo hora de volver a la normalidad y a publicar fotos como habitualmente hacía, es decir, cada semana (esto no es una promesa ni una amenaza; es, simplemente, un deseo).
La foto de esta noche fue tomada hace bastante tiempo. Esa noche nos juntamos Luis y yo, en busca del puente de la Canasta, un puente de Toledo cuya localización se nos resistía tanto a Luis como a mí. Lo cierto es que en anteriores ocasiones habíamos intentado encontrarlo de noche y, como ya he dicho en anteriores entradas, esta no es la mejor forma de ir a hacer fotos nocturnas. Así nos había pasado. Las veces que lo intentamos, agua (más que la que corría bajo el puente)
Pero esa tarde nos organizamos bien, fuimos con luz de día y lo encontramos más fácilmente de lo que esperábamos. Lo cierto es que después de haber visto el puente en diferentes fotos, y de lo que se nos había resistido, la sensación de estar frente a este puente fue muy especial.
Después de dar una vuelta para conocer el terreno (con tanta roca debíamos tener muy claro por dónde íbamos a movernos para iluminar, pues un traspiés podía ser fatal), organizamos cómo habríamos de hacer la iluminación. Uno de los 2 se encargaría de la iluminación del puente en su lado frontal y de las rocas que se encontraban en el cauce del río, mientras que el otro se encargaría de iluminar por detrás del puente para, desde una distancia, intentar dar luz a los arcos. En esta ocasión no pudimos movernos con la rapidez y agilidad que suele ser habitual, pues el lugar, ya de por sí complicado, en completa oscuridad se volvió muy peligroso.
Aun así, acabamos contentos con el resultado. Espero que vosotros también.
Los datos EXIF:
Cámara: Canon 70D
Focal: 11 mm
Exposición: 30 sg
Apertura: f/4
ISO: 800
Segunda parte de nuestra aventura con "Bajo las Estrellas", nuestra primera exposición. Como os dije la semana pasada, la exposición muestra fotografías tomadas una noche en el Monasterio de Monsalud, y otra noche en el Yacimiento arqueológico de Ercávica. La de la semana pasada fue tomada en Ercávica, y esta semana quería mostraros una tomada en el monasterio. En concreto, la foto fue tomada en uno de los pasillos del claustro del monasterio.
"Bajo las estrellas" consta de 13 fotografías de las cuales casi la mitad fueron realizadas con un tipo de iluminación especial. Generalmente, la iluminación de nuestras fotos está hecha con elementos que proporcionan luz artificial: linternas, flashes... En esta ocasión, decidimos tomas fotos cuya iluminación estaría dada por un elemento muy asociado a recintos religiosos: velas.
La foto que hoy os muestro es un ejemplo de ello. Colocamos muchas velas en sitios estratégicos, de forma que pudiera repartirse una iluminación uniforme entre los arcos, las paredes y el techo. Realizar esta foto nos llevó mucho tiempo. Pero no penséis que fue por la dificultad técnica. Fue por culpa del viento que soplaba y que continuamente nos obligó a estar encendiendo las velas que se iban apagando.
Luz dada por velas. Una experiencia que recordamos con mucho cariño.
Por último, sólo recordaros que el próximo fin de semana será el último que podréis visitar la exposición. El lugar, el Monasterio de Monsalud, en Córcoles, Guadalajara (España). Un lugar que por sí mismo tiene un encanto especial.
Los datos EXIF:
Cámara: Canon 70D
Focal: 11 mm
Exposición: 30 sg
Apertura: f/4
ISO: 1250