lunes, 18 de marzo de 2013

En el desorden me veréis

Siempre me ha apasionado la arquitectura centenaria. Catedrales, castillos, puentes medievales atraen mi atención y mi curiosidad. Construcciones con una fecha de nacimiento pero sin una fecha de muerte que nos miran, que nos observan. Gigantes inofensivos, producto de mentes creadoras y, en muchos casos, amantes de lo bello.

Este debió de ser o, al menos, así lo imagino yo, el caso del Puente Canto, en Canencia. Puente Medieval cuya fecha de construcción no está del todo clara, aunque diversas fuentes lo sitúan en el siglo XIV. Cuando hace poco lo encontré lo vi claro: tenía que visitarlo de noche. Y lo cierto es que no me decepcionó. Una lástima encontrar una cantidad de arbustos, zarzas y otro tipo de plantas silvestres que tapan el cauce del río Canencia, que pasa por su arco central. A pesar de todo, aunque la Naturaleza quiera esconderlo, ahí sigue firme el  puente.

La noche, aunque días atrás se esperaba con cielos despejados, mostró un conjunto de nubes que no dejó hueco a las estrellas. Aun así, había que aprovechar la visita y que la noche no estaba realmente fría, para sacar las cámaras y empezar a disparar. El resultado, el que se puede ver.





La iluminación está producida principalmente por linterna Mini Maglite, y por Maglite solitaire. Los datos EXIF:

mara: Canon 500D 
Focal: 18 mm 
Exposición: 142 sg 
Apertura: f/3,5
ISO: 200