domingo, 20 de diciembre de 2015

Sweet Light of Mine

Esta es otra de esas fotos que no tenía muy claro si subir o no. Sobre esta vieja mina he visto varias fotos, muchas de ellas con un encuadre igual, o muy parecido, pero tenía ganas de llevarme mi versión. Como digo, no tenía muy claro si subirla o no, pero recuerdo esa noche con cariño y, por otro lado, aunque el cielo no nos acompañó, tengo un buen recuerdo del trabajo de iluminación que hicimos.

Esa noche nos juntamos Luis J. de la Fuente y yo. Aunque la previsión no daba lluvia, el cielo no solo no decidía a abrirse, sino que tampoco se mostró muy colaborativo. No hacía nada de viento, con lo cual, sacar algo bonito en el cielo iba a ser complicado. Aun así, la foto me gusta, así que una más que se une al blog.

Recuerdo que hicimos varias pruebas de iluminación hasta que dimos con aquello que nos iba a gustar. La dificultad de esta estructura es que no tiene una forma, por llamarlo de algún modo, poliédrica (con lo que la iluminación podría llegar de igual forma a todos sitios), sino que se trataba de una estructura con huecos y salientes, por lo que no iba a ser suficiente con dar una luz principal desde un punto y rellenar desde algún otro lado. En este caso habría que dar luz desde el interior para poder mostrar la forma real de toda la torre.

Fue con las primeras tomas con las que nos dimos cuenta de esto, así que, después de hablarlo con Luis, decidimos que yo me encargaría de dar la luz principal desde la izquierda y que él se haría cargo de dar luz desde 2 puntos diferentes: por un lado, se daría luz desde el interior de la estructura, y, antes de que el tiempo terminara, daría luz de relleno a toda la torre desde la derecha.

Fueron varias pruebas las que hicimos, pero mereció la pena, pues al final conseguimos la luz que queríamos. Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 27 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800



jueves, 12 de noviembre de 2015

Agua que no has de beber...

... déjala correr. Aunque para este caso el dicho debería rezar algo así como "Agua que no vas a beber, porque no se deja ni ver". Y es que el río estaba seco, seco. 

Curiosa expresión la original (agua que no has de beber, déjala correr), con muchas aplicaciones. Una interpretación que se me ocurre podría ser algo así como "aquello que no quieras aprovechar, déjalo libre". Qué gran metáfora, ¿no creéis? En mi opinión, terriblemente buena.

En fin, después de mis últimas experiencias vividas, la exposición, un viaje a Islandia, creo que va a siendo hora de volver a la normalidad y a publicar fotos como habitualmente hacía, es decir, cada semana (esto no es una promesa ni una amenaza; es, simplemente, un deseo).

La foto de esta noche fue tomada hace bastante tiempo. Esa noche nos juntamos Luis y yo, en busca del puente de la Canasta, un puente de Toledo cuya localización se nos resistía tanto a Luis como a mí. Lo cierto es que en anteriores ocasiones habíamos intentado encontrarlo de noche y, como ya he dicho en anteriores entradas, esta no es la mejor forma de ir a hacer fotos nocturnas. Así nos había pasado. Las veces que lo intentamos, agua (más que la que corría bajo el puente)

Pero esa tarde nos organizamos bien, fuimos con luz de día y lo encontramos más fácilmente de lo que esperábamos. Lo cierto es que después de haber visto el puente en diferentes fotos, y de lo que se nos había resistido, la sensación de estar frente a este puente fue muy especial. 

Después de dar una vuelta para conocer el terreno (con tanta roca debíamos tener muy claro por dónde íbamos a movernos para iluminar, pues un traspiés podía ser fatal), organizamos cómo habríamos de hacer la iluminación. Uno de los 2 se encargaría de la iluminación del puente en su lado frontal y de las rocas que se encontraban en el cauce del río, mientras que el otro se encargaría de iluminar por detrás del puente para, desde una distancia, intentar dar luz a los arcos. En esta ocasión no pudimos movernos con la rapidez y agilidad que suele ser habitual, pues el lugar, ya de por sí complicado, en completa oscuridad se volvió muy peligroso.

Aun así, acabamos contentos con el resultado. Espero que vosotros también.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 800






jueves, 15 de octubre de 2015

Historia de una Exposición II

Segunda parte de nuestra aventura con "Bajo las Estrellas", nuestra primera exposición. Como os dije la semana pasada, la exposición muestra fotografías tomadas una noche en el Monasterio de Monsalud, y otra noche en el Yacimiento arqueológico de Ercávica. La de la semana pasada fue tomada en Ercávica, y esta semana quería mostraros una tomada en el monasterio. En concreto, la foto fue tomada en uno de los pasillos del claustro del monasterio.

"Bajo las estrellas" consta de 13 fotografías de las cuales casi la mitad fueron realizadas con un tipo de iluminación especial. Generalmente, la iluminación de nuestras fotos está hecha con elementos que proporcionan luz artificial: linternas, flashes... En esta ocasión, decidimos tomas fotos cuya iluminación estaría dada por un elemento muy asociado a recintos religiosos: velas.

La foto que hoy os muestro es un ejemplo de ello. Colocamos muchas velas en sitios estratégicos, de forma que pudiera repartirse una iluminación uniforme entre los arcos, las paredes y el techo. Realizar esta foto nos llevó mucho tiempo. Pero no penséis que fue por la dificultad técnica. Fue por culpa del viento que soplaba y que continuamente nos obligó a estar encendiendo las velas que se iban apagando.

Luz dada por velas. Una experiencia que recordamos con mucho cariño.

Por último, sólo recordaros que el próximo fin de semana será el último que podréis visitar la exposición. El lugar, el Monasterio de Monsalud, en Córcoles, Guadalajara (España). Un lugar que por sí mismo tiene un encanto especial.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 1250



jueves, 8 de octubre de 2015

Historia de una Exposición I

Nunca imaginé que algún día podría participar en una exposición de fotografía. Siempre he estado en el lado de las personas que visitan una exposición, que disfrutan del trabajo realizado por un artista. Sí, claro, en mi cabeza muchas veces he imaginado lo chulo que podría ser estar en el otro lado, pero de vuelta a la realidad, lo veía como una experiencia sólo al alcance de algunos.

Para mí, todo lo que rodea a una exposición es fantástico. En el caso de una exposición fotográfica, desde la elección del formato sobre el que imprimir (papel, foam, metacrilato, dibond,...), la elección del marco, la distribución de los cuadros, el montaje, la elección de la sala, la iluminación, la leyenda de cada foto... todo ello son pequeñas piezas que se van uniendo entre sí para montar una estructura que será descubierta el día de la inauguración. Y, sorprendentemente, esta experiencia la he podido vivir y compartir con los mejores con los que podía hacerlo: Cristina, Felipe y Luis.

Desde que se nos ofreció realizar una exposición con las fotos que, como aficionados a la fotografía nocturna, obtuvimos, una noche en el Monasterio de Monsalud, y otra en el yacimiento romano de Ercávica, todo ha sido una experiencia nueva. Una experiencia en algunos momentos excitante, en otros estresante, pero siempre vivida con mucha intensidad e ilusión.

Y, por fin, expusimos en el mismísimo monasterio de Monsalud el pasado día 3 de octubre (una fecha que no creo que podamos olvidar nunca). Pronto podréis conocer todos los detalles de la exposición. En mi opinión, un éxito de exposición, no solo por las sensaciones transmitidas por el público asistente, entre los que había familiares, amigos y gente muy especial, que hicieron el esfuerzo de desplazarse hasta allí, sino por la cantidad de grandes fotógrafos nocturnos que se acercaron hasta el monasterio. No me cansaré de dar las gracias a todos por vuestro interés y por vuestro apoyo.

La foto que hoy traigo es una de las expuestas en el monasterio y allí estará hasta el día 23 de octubre. Fue tomada la noche que hicimos la visita al yacimiento romano. La iluminación principal, está hecha desde la derecha y, para resaltar el volumen de la base, se iluminó suavemente desde la izquierda.

Una noche con un cielo sin nubes, pero con la presencia de la Vía Láctea, que quiso acompañarnos toda la noche.

En fin, una noche más con gran compañía, disfrutando de la noche y de la fotografía, o de la fotografía y de la noche, y obteniendo resultados que han podido ver la luz en un un día tan especial como el de nuestra primera exposición.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 3200




viernes, 28 de agosto de 2015

Y a la tercera...

Período estival y, para mí, en este momento, período de vacaciones. Vacaciones que esta semana me han llevado a Benidorm, ciudad adorada por unos y odiada por muchos otros. Ahora mismo, frente a mí, el sonido y la visión de las olas del Mediterráneo. ¿Qué mejor acompañante para, relajadamente, crear una nueva entrada en el blog?

La foto que hoy subo pertenece a la última salida fotográfica en grupo. Esa noche nos juntamos Cristina, Felipe, Darío y yo. A Darío cuesta seguro que muchos ya le conocéis. Se trata de uno de los fotógrafos nocturnos más activos del momento. Podéis conocer su gran trabajo aquí. Estoy seguro de que os gustará 

La tarde pintaba mal. Cuando vas en el coche y ves que el cielo se va poniendo más y más oscuro, casi negro en el horizonte, sabes que la noche se va a complicar y que llevarte una foto que te guste posiblemente va a requerir un poco de inventiva. Recuerdo alguna mirada en el interior del coche. De esas miradas de circunstancias. Miradas que dejan claro que todos pensábamos lo mismo sin haber dicho ni media palabra: va a estar difícil, pero hay que ir e intentar sacar algo.

Como esperábamos, cuando llegamos a la chimenea el cielo no solo pintaba mal, sino que también pintaba peligroso. Una tormenta eléctrica impresionante casi encima de nosotros y una lluvia bastante incómoda consiguió que decidiéramos no sacar los trípodes. Sacar una buena foto es el objetivo buscado por todos, pero jugártela por sacarla no es una gran idea. Así que decidimos hacer lo único que tenía sentido: ir a un bar del pueblo más cercano a tomarnos una (o varias) cervezas. Cuando la lluvia perdió fuerza, decidimos volver a la chimenea. Esta vez el cielo estaba mejor, aunque seguía sin dejarnos convencidos. Aun así, sacamos trípodes, cámaras y linternas y, tras encuadrar y repartirnos el trabajo de iluminación, nos pusimos manos a la obra. 

No pudimos hacer mucho, pues rápidamente el cielo volvió a cerrarse con pinta de no querer ayudarnos a sacar muchas fotos decentes. Viendo que seguir allí iba a ser perder el tiempo, pensamos en visitar otras localizaciones cercanas. Así hicimos, pero el escenario que nos encontramos fue el mismo: cielo cubierto al norte, sur, este y oeste. En fin, que la noche parecía que no estaba por la labor, así que la única opción para no irnos con las manos vacías era buscar algún sitio que poder visitar y que se encontrara en el camino de vuelta. 

Cuando ya habíamos perdido toda esperanza de sacar buena foto, y habíamos decidido volvernos, ya con el coche en marcha, de pronto decidimos parar para darle una última oportunidad y buscar algún motivo para no volvernos con la sensación agridulce de no haber triunfado. Cuando nos bajamos y miramos al cielo, allí vimos el motivo: unas estrellas que intentaban abrirse paso por entre las nubes. Suficiente. 

Por tercera vez volvimos a la chimenea, pero esta vez el panorama pintaba muy diferente. El cielo empezó a abrirse, así que había que ser rápido pues el cielo se abría rápido, y el problema con el que nos podíamos encontrar era con que el cielo pudiera quedarse totalmente despejado. El esquema de iluminación lo teníamos claro. Sería el mismo que usamos la segunda vez que estuvimos en la chimenea esa noche. No fueron necesarias muchas tomas para poder conseguir la foto que nos apetecía tener.

La iluminación la hicimos desde varios sitios. Desde la derecha se iluminó la cara frontal de la chimenea, los restos de muro y el suelo. Desde la izquierda iluminamos suavemente la cara lateral de la chimenea para ayudar a dar esa sensación de profundidad y, por último, se iluminó desde dentro el interior de la chimenea con luz cálida para dar la sensación de horno encendido.

Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600



jueves, 6 de agosto de 2015

Ejército Galáctico

De vuelta a casa tras pasar varias horas haciendo fotos en el castillo de Riba de Santiuste hace unas cuantas noches, Luis y yo decidimos parar en un campo de girasoles que ya habíamos marcado en nuestro camino de ida. Estas cosas pasan. Te tiras todo un día buscando sitios interesantes a los que ir a hacer nocturnas, y el mismo día que vas, en el camino encuentras objetivos que te resultan interesantes y que marcas como sitios posibles en los que parar a la vuelta. Esto, si no os ha pasado, os pasará casi con toda seguridad en alguna ocasión. Mi recomendación en estas situaciones siempre es la misma: marcad de alguna forma este nuevo sitio. El motivo es muy sencillo: de noche todos los gatos son pardos, y ponte tú, de noche, en un sitio que no conoces, casi sin luz (o sin ninguna luz), y con cansancio acumulado de varias horas haciendo fotos en el sitio al cual te dirigías en primer lugar, a buscar dónde estaba aquella casa abandonada que tan buena pinta tenía a la luz del día.

El caso es que este campo lo teníamos bastante bien localizado y, aunque llevábamos varias horas haciendo fotos, y aún estábamos bastante lejos de casa, con una noche tan cerrada, y teniendo un campo de girasoles pegado a nuestra carretera, no podíamos desperdiciar la oportunidad de llevarnos una foto que llevábamos tiempo buscando.

Así hicimos, y paramos al lado del campo, dejando el coche en un punto en el que no pudiera molestar a nadie... si es que alguien podía pasar a esas horas. Cogimos las cámaras y trípodes, una linterna cálida, pequeña que nos permitiera iluminar sin problema un primer plano, y nos metimos en el campo de girasoles.

Siempre me ha llamado la atención ese movimiento que, durante las horas del día, tienen los girasoles siguiendo el recorrido del sol, de Este a Oeste. Este efecto, llamado heliotropismo, y que se realiza durante las horas de sol, nos deja ver a los girasoles con sus cabezas mirando todos al sol, casi en formación, como un escuadrón militar al que se le pasa revista. 

Este efecto, como digo, sólo se puede observar de día. Por la noche los girasoles se relajan, y podremos ver que cada uno tendrá su cabeza mirando hacia sitios diferentes, sin mostrar ningún orden, como si un sargento hubiera dado la orden de "¡Rompan filas!".

Tenía yo ganas de sacar una foto con un encuadre similar al de la foto de esta semana. Lo que no tenía pensado es la forma en que, finalmente, tomaría la foto. 

Cuando llegamos al campo de girasoles sólo nos faltaba encontrar uno que tuviera la cabeza levantada hacia una dirección en la que se pudiera encuadrarse también la Via Láctea. Una vez encontrado, todo lo que nos quedaba era encuadrar, enfocar, elegir los parámetros correctos en la cámara, e iluminar mientras exponíamos.

Quería sacar la Vía Láctea lo más clara posible. Esto prácticamente me obligaba a marcar un ISO a 3200 y un f/2.8. Esto me suponía un inconveniente, y es que, a f/2.8, la distancia hiperfocal en mi cámara está, aproximadamente, a 2.30 m. Esto significa que enfocando a 2.30 m de distancia desde mi cámara, teóricamente, todo elemento que se encuentre una plano de enfoque de 1.15 m y el infinito, aparecerá enfocado. Sin embargo, por un lado, el girasol que aparece en el primer plano estaba a una distancia menor a 1.15 m. Por otro lado, todo esto que os cuento es teórico y en la realidad, el enfoque, generalmente, no suele ser igual de bueno en el centro de la lente, que en los laterales.

Por tanto, tenía un problema. Quería sacar nítido ese girasol, pero no quería que mi vía Láctea se viera perjudicada por ello, o por tener que modificar alguno de los parámetros que tenía elegidos (ISO 3200 y f/2.8). Así que sólo se me ocurría una solución: aplicar la técnica del doble enfoque.

¿En qué consiste el doble enfoque? Es muy sencillo. Si durante una única exposición enfocamos primero a un elemento que queremos tener en foco en nuestra foto y, a continuación, movemos el anillo de enfoque de forma que consigamos tener en foco otro elemento que buscamos tener también enfocado, estamos haciendo un doble enfoque. 

Esto, aplicado a la foto de esta semana se hizo de la siguiente forma. En primer lugar, una vez tuvimos los parámetros que indiqué más arriba ajustados en la cámara, se enfocó automáticamente al girasol. Una vez enfocado, puse el autofoco en modo manual. Comenzamos la exposición, e iluminamos el girasol durante unos segundos. Tras esos segundos, rápidamente moví el aro de enfoque para situarlo en el enfoque a hiperfocal. Con eso conseguimos que las estrellas aparezcan lo suficientemente nítidas en la foto. 

Hasta esa noche, yo no había realizado ninguna foto usando esta técnica. Pero debo decir que los resultados, sin ser los mejores, me gustaron. Sé que es una técnica que aún debo practicar mucho más, así que prometo intentar traer una versión mejorada de este Ejército Galáctico.

Quizá la explicación no sea lo suficientemente clara. Por favor, si no es así, sentíos cómodos para preguntar en este blog, e intentaré ayudaros en la medida en que mis conocimientos me permitan.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 3200



jueves, 30 de julio de 2015

Punto y... ¿final?

Hace varias noches, en una de esas en las que estaba en el sofá de mi casa con el portátil sobre las piernas, una noche en la que tenía puesta la tele de fondo, recuerdo que, tras hacer zapping me quedé con la cadena en la que echaban una película. Se trataba de una película del universo Star Trek. Que me perdonen los seguidores "startrekianos", pero debo reconocer que no soy un seguidor de la mítica saga (soy más de Darth Vader que de Mr Spock). El caso es que la película tampoco sirvió para que me enganchara y deseara hacer un viaje en la Enterprise. Sin embargo, en esos momentos en los que miras de refilón la tele, me llamó la atención una simulación de destrucción de un planeta muy parecido a la Tierra.

No sé vosotros, pero en muchas ocasiones me he preguntado cómo será ese momento cuando llegue. ¿Quedará vida en el planeta? Y, si queda, ¿habremos puesto algún remedio para evitar la extinción de la especie humana? ¿Será el fin del hombre? Sea como fuere, ninguno de nosotros llegaremos a verlo, pero hay una cosa cierta, y es que ese momento llegará.

Mientras tanto, mi cabeza se imagina ese momento de una forma parecida a lo que podéis ver en la foto que esta noche os traigo. Un final en el que no queda atmósfera, todo es destrucción y la Tierra se abre expulsando a la superficie el calor de su núcleo.

No sé si ese día será parecido a esto. Sólo espero que ese día no haya un punto y final. O, al menos, espero que ese día se comience a escribir un nuevo libro.

El escenario que me ha servido para recrear ese día del futuro es el Castillo de Puebla de Almenara, en Cuenca. Hasta él nos desplazamos una noche Luis, Jose y yo. Parecía que esa noche no íbamos a tener mucha suerte con el cielo, pero, en un momento determinado, aparecieron unas nubes que había que aprovechar. Tras decidir cómo iluminaríamos, nos repartimos papeles y, 3 ó 4 pruebas más tardes, obtuvimos esta foto. 

La luz, dada con linternas cálida, se repartió desde 3 puntos. Por un lado desde la derecha, para iluminar el primer plano. Por otro lado, desde la izquierda, para levantar texturas en al pared central y la de la izquierda y, finalmente, desde debajo de la pared central, para sacar texturas en toda la zona central de la foto.

Como resultado de esta iluminación, la foto que podéis ver. Espero que os guste

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 400




viernes, 24 de julio de 2015

Cuestión de fe

Noche especial en la que, además de con Felipe y Luis, tuve la suerte de salir a hacer fotos con otro de los que para mí es un grande de la fotografía nocturna en España: César Vega. Tenía ganas de conocerlo, y esa noche se dieron las circunstancias para que así fuera. Y es que fotos como las de César no se ven todos los días. Aquí podéis ver el álbum de fotos de César en 500px. Merece la pena pasar un rato entre sus fotos.

Aunque la intención inicial de esa noche no era fotografiar esta ermita, finalmente acabamos en ella. Por hacer algo diferente a los que solemos hacer, decidimos usar iluminación fría. como podéis ver, el efecto, los colores que se ven en la foto, especialmente en el cielo son muy diferentes de los que solemos encontrar cuando usamos iluminación cálida. ¿El motivo? El balance de blancos. No es lo mismo decirle a la cámara que debe tomar como luz de referencia una temperatura de color de 3000K, que decirle que la temperatura va a ser de 6000-7000K. Así pasa lo que veis en la foto: un cielo anaranjado tirando a rojo.

La foto está iluminada por las linternas de los 4 que esa noche nos juntamos. Como digo, linternas frías e iluminación desde diferentes puntos para poder destacar el volumen de la ermita.Como podréis imaginar viendo la foto, la luz principal se dio desde la derecha, Para crear contraste, se aplicó luz desde la izquierda, y se completó la escena dando luz en el primer plano. Además, usamos un flash con un filtro rojo para sacar luz por la puerta de la izquierda. Por último un detalle sin el cual pensamos que la escena no se habría completado correctamente: el farolillo de la puerta de entrada. Ese farolillo no estaba encendido, pero, por suerte, la puertecilla que lo abría, no estaba cerrada. Así que decidimos meter en su interior una linterna de poca potencia con unas pilas, por suerte, bastante gastadas, que nos permitieran dar luz en su interior sin miedo a quemar esa zona de la foto.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/5.6
ISO: 400


viernes, 17 de julio de 2015

Luces y Sombras

- ¡Tomás, un poco más de luz al campo!
- ¡OK, Cris, anotado!
Un minuto más tarde, de nuevo escuché la voz de Cris por el Walkie Talkie:
- ¡Mejor, Tomás, pero cuidado con la linterna!¡Se ha visto la luz!
- ¡OK, Cris, eso está hecho! Por cierto, en cuanto terminéis, veníos Felipe y tú disparados para acá, ¡que hay fotón!

Esa noche, la tecnología de radiofrecuencias nos ayudó a realizar la foto que Cris estaba haciendo desde el campanario de la iglesia de Valdenoceda. Sí, cierto que quizá con 2 gritos el efecto habría sido el mismo, pero, entendedme, liarse a gritos desde el campanario de la iglesia de un pueblo pequeño a las 2 de la mañana no creo que hubiera sido recibido de buen grado por parte de los vecinos. Valdenoceda, sí, un pueblo de la provincia de Burgos donde el destino nos llevó a Cris, a Felipe y a mí para hacer un trabajo de fotografía nocturna encargado por el Presidente de APTCE (Asociación pro Tradición y Cultura Europea), Enrique de Villamor, para un proyecto mágico para el cual le deseamos toda la suerte del mundo.

La tarde-noche que pasamos allí fue especial en muchos sentidos. Conocimos a Enrique, quien nos contó en detalle su maravilloso proyecto, pudimos degustar los productos de la tierra, y, por último, pudimos disfrutar de nuestra afición con los 2 increíbles construcciones de Valdenoceda: la Iglesia Románica de San Miguel y el Castillo Lara Villamor. Éste último, el que podéis ver en la foto.

Curiosamente la foto que veis esta noche no está tomada con mi cámara. No sólo eso: el realizador de la foto, la mano ejecutora, fue la de Felipe con su Nikon 750. Esta foto que podéis ver es un ejemplo del trabajo en equipo realizado esa noche por Cristina, Felipe y por mí.

La foto tiene varios elementos a tener en cuenta. Por un lado, la Vía Láctea, acompañando en sentido descendente, ayudando a la composición de la foto. Por otro lado, un elemento con el que no contábamos al principio, pero cuya presencia creemos le da más fuerza a la foto: la sombra del enorme árbol que teníamos a nuestra derecha. En un principio la presencia de la sombra fue más un accidente que un elemento buscado, pero la contaminación lumínica siempre es un factor que, o ayuda, o te amarga una foto si no sabes cómo sacar provecho. Nosotros creemos que sí lo hicimos pues, al ver en unas primeras pruebas la sombra proyectada sobre la torre, decidimos que nos gustaba y que sería bueno forzar más la presencia de esa sombra. Aparte, se dio luz a la torre desde varios sitios para resaltar texturas un poco muertas por la contaminación lumínica.

Por último, me gustaría dedicar esta entrada del blog a Cris y Felipe. Como muchas otras, ni este post, ni la foto habrían sido posibles sin ellos. Quiero, además, darles las gracias por hacer que cosas que no son fáciles lo sean. Y es que no siempre es fácil coger un viernes el coche, después de una semana dura de trabajo, hacerte 350 km o más de ida y otros tantos de vuelta, con tus responsabilidades familiares, con tus asuntos personales en la cabeza, y tirarte horas haciendo fotos sólo para conseguir cosas como las que hoy veis y para pasar el gran rato que pasamos. Chicos, no sé lo que saldrá de lo que hicimos el viernes pasado, pero sólo el tiempo pasado con vosotros bien vale ese esfuerzo.


Los datos EXIF:

mara: Nikon D750 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/3.5
ISO: 3200



viernes, 10 de julio de 2015

The Haunted Tower

El día que Jose y yo fuimos a realizar la foto que hoy os presento, pudimos asistir a un episodio de defensa y protección de la familia en el reino de las aves que me hizo pensar una vez mas cuánto tienen que aprender muchos seres humanos de esos supuestos seres inferiores.

Como sabéis, cuando planeo una salida fotográfica me gusta reconocer el terreno de día siempre que sea posible. Esta vez lo fue, así que allí, frente a este telégrafo, nos plantamos esa tarde organizando el trabajo que horas después haríamos. 

Nada más llegar allí me llamó la atención que un par de cuervos estuvieran revoloteando alrededor de la torre graznando insistentemente. Aunque sólo a ratos prestaba atención, pude darme cuenta de que una tercera ave (no podría asegurar cuál) intentaba acercarse con cierta frecuencia a la torre. Digo intentaba, ya que los 2 cuervos se encargaron de evitar que dicha ave pudiera posarse en el edificio ni tan siquiera una sola vez. ¿Defensa de la propiedad privada? Sí... pero no solo eso.

El plan de iluminación que decidimos contaba con iluminación del interior de la torre. Había 2 opciones: una, con uno de nosotros 2 dentro de la torre iluminando el interior, y otra, con un flash colocado en algún punto de la torre y que, con un disparador remoto, pudiéramos accionar sin necesidad de estar en el interior. Esta opción nos pareció la mejor a priori, pues, estando sólo 2 personas, sería mucho más fácil iluminar el exterior entre 2 que no haciéndolo sólo uno. Así que decidimos entrar en el interior de la torre para ver dónde colocar el flash. Cuando me colé por la abertura que había en una de las paredes pude ver el motivo de tan hostil recibimiento por parte de los cuervos. Allí, en el suelo, en una de las esquinas del telégrafo, se encontraba recogido sobre sí, un cuervo, imagino hembra, que estaba incubando huevos. Este era el motivo por el cual los 2 cuervos nos estaban graznando y por el cual fueron tan hostiles con el otro ave.

No deja de sorprenderme el instinto de protección existente en el reino animal, tan natural, tan de cada ser, y al que tantos seres humanos son capaces de renunciar, en tantas ocasiones, sin esfuerzo alguno.

Decidimos no entrar en el interior para no molestar más de lo necesario a la hembra, así que colocamos el flash en la pared rota, y con un disparador remoto nos encargaríamos de accionarlo. El resto de la iluminación se hizo con luz cálida. La principal, desde la izquierda, centrada sobre la pared que se ve más iluminada, y sobre el suelo del primer plano. En segundo lugar, la luz de relleno, dada desde la derecha sobre la pared que muestra menos luz. 

Espero que os guste ;-)

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 110 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 200



jueves, 2 de julio de 2015

El viejo Tesoro

Recuerdo una noche, cuando la expresión "fotografía nocturna de larga exposición" no significaba nada para mí, que un amigo me mandó un enlace de flickr de un fotógrafo con un amplio repertorio de fotografías con un estilo que, hasta ese momento, no había visto. Navegando por la galería de este fotógrafo me di cuenta de que las sensaciones que iba teniendo a medida que iba viendo fotos iban pasando por sorpresa, fascinación, y, por supuesto, admiración. Aquello era fotografía nocturna de larga exposición, y el fotógrafo, un tal Logan.

Foto a foto llegué a una en la que me detuve más tiempo que en el resto. Se trataba de la cabina de un viejo camión. No sé si sería la sensación de decadencia que transmitía ese camión, la perfecta iluminación de los faros mostrando un último aliento de vida, o el ambiente trágico de toda la escena, pero recuerdo estar allí parado observando ese camión con los ojos bien abiertos. Y recuerdo una cosa más. Recuerdo que pensé: yo quiero hacer esto. 

Unos meses después ya estaba con mis linternas y con mis recién adquiridos conocimientos sobre fotografía nocturna, y con una idea en mente: quiero fotografiar ese camión, quiero llevarme ese tesoro en mi cámara. Por suerte, conseguí encontrar información sobre el camión y sobre la ubicación exacta del mismo. Sólo había que elegir un buen día para ir.

Casi 2 años después, hable con con Luis para salir a hacer fotos. El plan para esa noche no estaba muy claro. Pero se me encendió una bombilla. ¿Por qué no visitar ese tesoro? Así hicimos, y poco antes de anochecer, estábamos frente a él. Recuerdo que una sonrisa apareció en mi cara. Ya estábamos allí, y allí nos estaba esperando. Casi podía escucharle decir "Estoy muy enfermo... sed buenos conmigo". "Tranquilo, te vamos a tratar con mucho cariño". 

Tras unos minutos parados observándolo, empezamos a pensar en encuadres y en el esquema de iluminación. Cuando se hizo la noche, nos pusimos manos a la obra. 

Probamos diferentes encuadres, diferentes formas de iluminarlo. Cinco, seis, siete pruebas. Tenía que quedar lo mejor posible. De los diferentes encuadres, este es el que más me gustó. 

La iluminación empleada fue de 2 tipos diferentes: por un lado, iluminación cálida sobre la chapa del camión para sacar y marcar bien las texturas y los golpes marcados en la chapa. Iluminación cálida también para simular la iluminación de los faros. Y, por último, iluminación con linterna fría sobre la que se instaló un filtro de color rojo para iluminar el interior del capó, además del interior de la cabina.

El cielo, aunque no tenía mala pinta, no era el que más nos hubiera gustado para esta foto, pero eso... eso es algo que no puedes controlar. Quizá en una próxima visita podamos conseguir un cielo algo más atractivo que este. Y es que estoy seguro de que habrá una próxima visita ;-)

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 37 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 400



viernes, 26 de junio de 2015

La suerte del indulto

Todas las semanas en las que ve la luz una nueva página en este blog, se repite el mismo proceso: búsqueda de la foto, revisión de la misma, últimos retoques si son necesarios (a veces un reprocesado...), y, por último, redacción del texto que acompañará a la imagen, y publicación del nuevo post. La foto elegida se encuentra en un baúl de fotos desordenadas donde convive con aquéllas que han tenido más aceptación, las que no han tenido tanta, y unas cuantas que, muy posiblemente, no verán la luz nunca. Pocas, muy pocas, de estas últimas viven la suerte del indulto. La foto de esta noche es una de esas afortunadas.

He mirado esta foto varias veces. Algunas de ellas la he reprocesado buscando encontrar en ella algún motivo que me obligara a salvarla. Por más vueltas que le daba, por más tiempo que la dejara en "barbecho", no había forma.

Con el último reprocesado que hice algo cambió. No sé muy bien qué fue, pero algo hizo que mirara la foto de otra forma. Aun así, pensé en pedir una opinión objetiva. Pregunté a Luis, con cuya compañía tuve la suerte de contar, y que participó tan activamente (si no más) como yo en la realización de la foto: "la verdad es que la veo estupenda", dijo Luis. OK, indultada.

Muchas veces nos encontramos con situaciones para las cuales no vemos una fácil salida, una solución inmediata. Nos cerramos en banda y nos decimos a nosotros mismos "no puede ser... es imposible". Nos negamos a seguir buscando una solución, porque sabemos que no existe. Pero lo que no sabemos es que lo que sabemos puede no ser verdad, y que la solución al problema puede estar en nuestra forma de enfrentarnos a él. Y es que quizá, sólo quizá, reprocesando o, incluso, intentando mirar desde otra perspectiva más alejada (posiblemente pidiendo una opinión), la solución no esté tan lejos como pensamos.

Sobre la realización de la foto, noche en la que la luna ayudó mucho a iluminar toda la escena. Además de la luz de la luna, se iluminó lateralmente la torre y el interior de la misma, se aplicó luz desde la derecha al lateral de la torre, y desde la izquierda al primer plano. Las linternas usadas fueron todas cálidas.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 36 sg 
Apertura: f/4
ISO: 320


jueves, 11 de junio de 2015

Luces, cámaras... y mucho barro

Cuando Felipe y Cris me propusieron el plan no pude negarme. Aunque, a priori, lo de ir y volver en el mismo día a Valladolid daba un poco de pereza, había muchos motivos por los cuales era imposible negarse. Por un lado, los objetivos fotográficos propuestos para esa noche. Por otro lado, la posibilidad de coincidir con Ovi y Vero, a quienes, hasta esa noche, no conocía. Por otro, la alta posibilidad de traernos a Madrid buenas fotos. Pero, sobre todo, la seguridad de que iba a ser una gran noche acompañado, no de grandes fotógrafos, sino de grandes personas.

Es curioso cómo una afición puede unir a personas con intereses comunes. Curioso cómo puede servir de excusa para pasar una noche juntos, entre risas, con muy buen rollo. Curioso cómo es capaz de hacer que 6 personas se desplacen unos 200 kilómetros, algunas teniendo que trabajar a la mañana siguiente, sólo para pasar un buen rato. Y, lo mejor de todo, atentos a esto, es que la foto no es el fin, es la excusa.

Esa noche, además, se unió David Jiménez, con lo que, finalmente, nos juntamos 6 fotógrafos nocturnos. Como no salíamos todos de Madrid, la idea era quedar en un punto intermedio, así que quedamos en un pueblo cercano a donde íbamos a ir a hacer fotos. Y, como seguro imaginaréis, el sitio donde quedamos fue en el que, seguro, era el único bar del pueblo. El bar en cuestión no sólo sirvió para reponer fuerzas en forma de cervezas, sino para refugiarnos de la lluvia que nos recibió nada más entrar en el pueblo. Lluvia que, estábamos convencidos de ello, cesaría en breve. Pero parece que esa noche el dios de la lluvia estaba bromista. No sólo no paró de llover en breve, sino que fue a más... y más... Una ronda de cerveza... y más lluvia... llegaron Ovi y Vero... y más lluvia.... otra ronda... y más, y más lluvia. Recuerdo que salió Felipe a la calle en 2 ó 3 ocasiones para comprobar cómo iba la cosa. Su cara cada vez que entraba nos transmitía el parte meteorológico: lluvia.

Nuestra suerte pareció cambiar, y por fin el cielo nos permitió salir a la calle. Era el momento de coger los coches y dirigirnos hasta la espadaña que hoy podéis ver. Realmente no estaba muy lejos del pueblo, así que en 10-15 minutos estábamos allí, en pleno campo. Pero, una vez allí, nos encontramos con otra sorpresa.

Muy pronto nos habíamos olvidado de la lluvia, pero pronto volveríamos a acordarnos de ella. Y es que no pensamos en cómo estaría el campo después de haber llovido todo un mar. Lo íbamos a poder comprobar nada más salir de los coches. Creedme si os digo que nunca he llenado mi calzado tanto de barro como esa noche. Por suerte no hubo que correr para iluminar. Si no, habría sido muy complicado iluminar la escena, pues la cantidad de barro en las zapatillas, dificultaba el movimiento. Lo cierto es que era tan incómodo que las ganas de tirar fotos de la espadaña con diferentes encuadres casi desaparecieron. Así que había que hacerlo bien sin muchas pruebas.

Cómo hicimos esta foto? Sencillo. Iluminación con linterna cálida desde la derecha y desde detrás principalmente. Además, para matar sombras duras, iluminación desde la izquierda. Por último, iluminación de izquierda a derecha al suelo.

Espero que os guste :-)

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800




jueves, 4 de junio de 2015

The Way to the Milky Way

Comenzó la temporada de Vías Lácteas. Y comenzó, no solo en este blog, en el que, muy posiblemente, se mostrarán varias durante este verano, sino en redes sociales y portales fotográficos. Es la época en la que, muy posiblemente, habrá una saturación de fotos en las que la Vía Láctea se muestra con todo tipo de procesados. Yo intentaré no contribuir a esa saturación... pero permitid que hoy os muestre la que obtuvimos hace un par de semanas.

Esa noche nos juntamos Jose, Luis y yo. Teníamos ganas de tener un encuadre en el que pudiéramos hacer coincidir un árbol con la Vía Láctea, así que nos pusimos a buscar árboles que pudieran servirnos para tal propósito. Por fin encontramos nuestro objetivo. Eso sí, a punto estuvimos de no llevarnos la foto que hoy podéis ver. Seguid leyendo y veréis por qué.

Como de costumbre, esa tarde quedamos pronto para poder inspeccionar el lugar al que iríamos a hacer fotos. Primero localizamos una zona con árboles, en este caso, encinas, que serían nuestros protagonistas terrestres en la foto que íbamos buscando. Una vez hubimos llegado al lugar en cuestión, decidimos bajarnos del coche para trabajar la foto. Con esto me refiero a buscar encuadres, localizar la Vía Láctea y, muy importante, encontrar la hora a la que nuestra galaxia se situaría cómo y donde queríamos para cerrar un encuadre llamativo. Gracias a Photopills, una aplicación para Smartphones y Tablets de gran ayuda para el fotógrafo de paisajes y el nocturno, esta tarea no fue nada complicada.

Quince minutos más tarde estábamos en el coche para ir a buscar más fotografías que teníamos pensadas para esa noche. Sin embargo, un contratiempo iba a cambiar nuestros planes más inmediatos. Al montar en el coche empecé a sentir picor de ojos, picor de garganta, y, por momentos, comencé a notar que los ojos se me hinchaban y la nariz se me congestionaba. Seguro que muchos conocéis los síntomas: alergia. Sí, con unos síntomas como los que hacía años que yo no tenía. Para colmo, en mi botiquín no había antihistamínicos, así que sólo había 2 opciones: volvernos a casa, o buscar una farmacia de guardia donde poder comprar un antihistamínico que nos ayudara a arreglar la noche.Ya imaginareis por qué opción tiramos ;-)

Tomada la medicina, sólo había que cruzar los dedos y esperar a que hiciera efecto. ¿Qué mejor forma de hacer tiempo que sentados en la mesa de una bar con algún refrigerio?

Cuarenta minutos y 2 rondas con sus correspondientes tapas después, estábamos en el coche de nuevo dispuestos a contar estrellas. Poco antes de la hora marcada por Photopills estábamos de vuelta en el lugar de inicio. Y allí estaba la Vía Láctea. Es impresionante cómo, cuando tus ojos se han adaptado a la oscuridad, puede verse tal cantidad de estrellas en el firmamento.

Trípodes desplegados, cámaras colocadas, encuadre decidido... sólo quedaba pensar en el esquema de iluminación. Lo cierto es que no iba a tener mucha complicación. La iluminación la haríamos con linternas cálidas desde la derecha. La mayor dificultad se encontraba en repartir luz bien en el árbol y recorrer el campo arado para que éste quedara iluminado correctamente, todo en 30 segundos. 

Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 3200