jueves, 29 de diciembre de 2016

Jimmy "Ojos Saltones"

Si seguís con cierta frecuencia este blog habréis podido comprobar que los vehículos ocupan una parte importante en el mismo. Chatarra que por el día podría pasar totalmente desapercibida a nuestros ojos, o que, incluso, podría hacernos pensar en la mala conciencia del antiguo dueño al decidir abandonar un vehículo inservible en medio del campo. 

No me gusta la gente que considera que, una vez que salen de su casa, tienen carta blanca para maltratar, sí, maltratar el medio ambiente, arrojando a la calle o al campo todo aquello que no les resulta útil. No deja de sorprenderme cómo puedes encontrarte latas de bebida vacías en el parque de la Laguna Grande de Peñalara. Nombro la Laguna Grande porque es un sitio donde he estado recientemente, pero perfectamente podría nombrar muchos otros donde el hombre deja huella de su paso en forma de botellas y latas vacías o de cualquier objeto que ya no les sea de utilidad.

Los vehículos abandonados son chatarra, escombros de los que acabo de hablar. Reconozco, sin embargo, que despiertan sentimientos contradictorios en mí. De día, basura que nunca debió ser abandonada. De noche, objetos codiciados por muchos fotógrafos nocturnos entre los que me encuentro yo. 

En esta ocasión nos juntamos Luis y yo, la mitad de Luces del Pasado, y nos fuimos hasta donde se encontraba este 600. El coche, o lo que quedaba de él, estaba tan escondido, que aun con cielos despejados pocas estrellas íbamos a poder ver.

La iluminación exterior,  carrocería y faros, la hicimos con linternas cálidas. Para el interior usamos un farolillo que aquella noche llevó Luis y que daba luz roja. Toda esta iluminación la hicimos en 30 segundos. Lo cierto es que, ya que no íbamos a ver estrellas en nuestra foto, y que, por tanto, no corríamos el riesgo de que nuestras estrellas salieran movidas, podríamos haber usado más tiempo. Aun así, vimos que no fue necesario emplear más de medio minuto.

Puede llamar la atención que en la foto haya sido tirada con una apertura de diafragma tan baja. Pensad que un diafragma muy cerrado nos va a dar una profundidad de campo mayor, es decir, el espacio de enfoque en nuestra foto será mayor. No sólo eso. El punto de enfoque más cercano a la cámara estará más cerca de la cámara cuanto más cerrado esté el diafragma, dada una distancia focal fija (14mm en nuestro caso). Para nuestros propósitos esto era importante pues íbamos a colocar la cámara muy cerca del coche.

Poco más que contar sobre esta foto. Si tenéis alguna duda o curiosidad no dudéis en preguntar.

¡Hasta la próxima semana!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 800



lunes, 26 de diciembre de 2016

Explosión en la Estación

La fotografía nocturna, al contrario de lo que pasa con la mayoría de las disciplinas fotográficas, es un tipo de fotografía que no cunde. No, no cunde. Quedas una tarde a las 5 de la tarde, vuelves a las 2 ó a las 3 de la mañana (si no más tarde) y puedes volverte a casa con 3 ó 4 fotos. Aunque a veces tienes mala suerte y sólo te vuelves con una.

Esto es exactamente lo que nos pasó esa noche. Llegamos a la estación de Buitrago del Lozoya, miramos al cielo y vemos pocas o ninguna nube. Y, para colmo, una Luna tan grande que prácticamente no necesitábamos la luz de ningún frontal.

No, la noche no pintaba bien. Miras a un lado, miras a otro y ves poca cosa. Te acercas a un edificio adyacente donde puedes encontrarte con una foto más que aceptable... pero tienes el mismo problema. El cielo no acompaña, y la luz de la luna da un color feo al cielo y a cualquier objeto que quieras fotografiar.

Finalmente decidimos plantar la cámara en un punto que nos gustó y decidimos ensayar la iluminación de la estación tanto por fuera como por dentro.

Y en plena práctica de iluminación aparecieron. Allí estaban. Las maravillosas nubes hicieron acto de presencia. Sí, decidieron que querían aparecer en la foto. Pero decidieron también que tendríamos pocos minutos para sacar nuestra foto, así que no había mucho tiempo que perder. Sólo había que hacer lo que llevábamos un rato ensayando.

¿Cómo hicimos la iluminación de esta foto? La antigua estación de Buitrago del Lozoya es una estación bastante grande. Tanto que la iluminación en 30 segundos de todas las estancias se complica bastante si no la practicas. Complicada, sí... pero no imposible ;-)

Dos personas fueron suficientes para poder iluminar el interior de la estación. Una de ellas, en la planta de arriba con un Flash sobre el que se puso un gel para cambiar el color de la luz. La otra persona se colocaría abajo "armado" exactamente con lo mismo. Por último, iluminación exterior. Esta la hicimos con una linterna cálida de gran potencia, pues era necesario iluminar toda la fachada,

Del resto se encargó el cielo. Una explosión de nubes quiso adornar la foto y ponerle la guinda que necesitábamos en el pastel.

Sólo nos llevamos esta foto esa noche. Sólo una, sí, pero una foto que nos dejó bastante contentos a todos.

Tanto nos gustó esta foto que fue una de las que mostramos los días 12 y 13 de noviembre en la exposición que montamos en Parla. Y, por cierto, al igual que la última foto que pudisteis ver en este blog, la de esta semana también está a la venta en formato de gran calidad. Si estáis interesados en adquirirla, o si tenéis curiosidad por alguna de nuestras fotos, no dudéis en poneros en contacto con nosotros escribiendo un correo a info@lucesdelpasado.com. Nuestras fotos podéis verlas en Luces del Pasado

Un abrazo, y Felices Fiestas!


Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2,8

ISO: 250


martes, 13 de diciembre de 2016

Un pequeño homenaje

Es curioso cómo podemos coger cariño a objetos, cosas, lugares que por algún motivo han tenido un significado especial y un protagonismo importante en nuestra vida, pues están relacionadas con las cosas que nos hacen sentir bien. Y, por qué no decirlo, la afición que me ha hecho crear este blog y todo lo que la rodea es una de esas cosas que me hacen sentir bien.

La fotografía que esta noche os traigo está hecha en un sitio de esos a los que les tengo ese cariño del que hablo. El telégrafo óptico de Perales de Tajuña es uno de esos sitios que todos, o casi todos los fotógrafos nocturnos de Madrid y sus alrededores hemos visitado alguna vez. Todos, o casi todos los que en algún momento hemos participado de esta afición hemos querido llevarnos nuestra versión de este telégrafo. En mi caso, son varias las versiones que me he llevado, y es que son varias las veces que he visitado este sitio.

En esta ocasión, el encuadre que os muestro es diferente de aquellos que más se suelen ver. Además el cielo nos trajo unas bonitas nubes que quisieron fugar en el sentido en el que estábamos, así que aprovechamos el momento.

Para la iluminación de esta foto utilizamos 3 fuentes de luz. La primera, y más importante, la luna. Una luna casi llena que se encargó de dar la iluminación principal. Para intentar disminuir el tono azulado que la luz de la luna deja al tener un balance de blancos frío, aplicamos luz de linterna cálida desde la izquierda. Con ello intentábamos, además, intentar levantar texturas en la pared del telégrafo. Con esta linterna de alta potencia se iluminó tanto la pared del telégrafo como la tierra labrada. Por último, el interior del telégrafo. En este caso usamos un flash sobre el cual pusimos un gel de color rojo. 

Una nueva visita al telégrafo y un nuevo encuadre. Cabría pensar que con ésta se acabaron las visitas a este antiguo edificio. Ya son unas cuantas, lo sé. Pero, como he dicho, hay sitios a los que les tienes cariño. Sí, creo que volveré.

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2,8
ISO: 250



viernes, 9 de diciembre de 2016

In Memoriam II

Durante mis vacaciones de verano en el norte de España pasé unos día en Santander. De entre los sitios que tenía pensado fotografiar se encontraba este Panteón del Inglés, en Cantabria. Hacía tiempo que lo había visto en fotografías de diferentes compañeros del mundo nocturno y tenía muchas ganas de llevarme mi propia foto del lugar

Como en muchas ocasiones he comentado, suele ser recomendable visitar con luz diurna aquellos sitios en los que vamos a sacar fotos nocturnas. Conocer el terreno sobre el que vamos a movernos por la noche, en oscuridad, nos puede ahorrar más de un disgusto.

Así hice. Una mañana me acerqué hasta el panteón y allí pude comprobar que no estaba muy lejos de lo que consideramos civilización, por lo que sospeché que por la noche la contaminación lumínica en la zona sería importante. No estaba yo equivocado, pero nunca imaginé que iba a encontrar tanta, más aun teniendo en cuenta que fui ya entrada la noche. El motivo de la gran cantidad de luz que llegaba al panteón eran unos focos enormes encendidos en un campo de fútbol situado a no más de 500 metros, y en el que debía de estar disputándose un interesante partido, no tanto por los gritos que de allí salían (y que me hizo pensar que mucha gente no debía de haber), sino por el despliegue lumínico hecho en el lugar. 

Hasta las 12, hora a la que apagaron los focos, me tocó estar esperando y haciendo algún tipo de prueba de iluminación. Ya que estaba allí, no iba a irme, y un partido de fútbol dura lo que dura, así que me quedé haciendo tiempo.

En cuanto se apagaron las luces, me puse manos a la obra. Al tratarse de un edificio pequeño, la iluminación no fue en absoluto complicada: iluminación principal desde la izquierda, y, para suavizar sombras, relleno desde la derecha. Toda ella hecha con linterna cálida de una famosa marca que mis compañeros de Luces del Pasado y yo solemos usar. Para iluminar el interior del panteón, usé un flash sobre el que previamente había colocado un gel de color rojo y un disparador para poder disparar el flash por control remoto. 

Como he dicho, la foto no tuvo mucha complicación, y al final estuve más tiempo esperando a que acabara el partido que el tiempo que estuve disparando fotos.

Y poco más. Como siempre, si tenéis alguna duda, o queréis saber algo más de la foto, no dudéis en preguntar.

¡Hasta la próxima!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2,8
ISO: 800


martes, 29 de noviembre de 2016

Recuerdos de un verano

Aquella tarde salimos pensando que la noche de fotos sería una noche parecida a las de siempre. Como de costumbre, deseábamos, no sólo hacer un buen trabajo de iluminación, sino que el cielo fuera generoso con nosotros y nos ayudara a llevarnos una de esas fotos que hacen que nos vayamos con una sonrisa en la cara.

Recuerdo que estuvimos en las ruinas de un monasterio haciendo varias fotos. Cuando estábamos a punto de irnos, nos dimos cuenta de que a lo lejos se acercaba una tormenta, pero no imaginábamos que poco después nos encontraríamos lo que nos encontramos.

Además del monasterio, por la zona, hay una torre en la que ya habíamos estado tiempo antes, así que aprovechamos el viaje para acercarnos a la torre. Cuando llegamos y nos bajamos del coche vimos algo que hizo que nos pusiéramos rápidamente manos a la obra, pues no había tiempo que perder. La tormenta se había acercado mucho. Además, la frecuencia en la que aparecían rayos fue lo suficientemente alta como para sacar fotos en las que poder inmortalizar un bonito rayo. Y, por último, esos rayos aparecían en una zona del horizonte ideal para poder encuadrar con el torreón.

Parecía que todo se ponía de nuestro lado para poder llevarnos una buena foto. Sólo había un problema: había un viento terrible. Y esto, ¿en qué nos afectaba para sacar nuestra foto? Bueno, quizá no influía mucho para sacar la torre, pero sí para lo que teníamos alrededor, es decir, los girasoles. ¿A qué me refiero con esto? Una exposición de varios segundos intentando iluminar un elemento que está en movimiento con linternas como las que llevábamos, va a dar como resultado objetos desenfocados.

Para iluminar un objeto que está en movimiento, la mejor forma de hacerlo no es con linterna. Para ello lo mejor que podemos usar es el flash. El flash, gracias a que va a dar mucha luz en un instante, nos va a servir para congelar objetos en movimiento.

Entonces, ¿cómo hicimos la iluminación de esta escena? Como acabo de explicar, los girasoles los iluminamos con un flash de mano. Esta iluminación la hicimos desde la derecha. Para marcar el volumen de la torre, ésta la iluminamos desde la izquierda, pero, eso sí, con linterna, pues para la torre no necesitamos el uso de flash.

Supongo que alguno tendréis dudas sobre cómo poder capturar rayos en una tormenta.  Bueno, yo voy a contar cómo lo hicimos nosotros, pero ésta no tiene por qué ser la única forma, y ni siquiera la mejor, pero es la que a nosotros nos dio mejor resultado.

Un rayo es una cantidad de energía que desprende una cantidad de luz en un instante muy breve de tiempo. Como sabréis, cuando hacemos fotografía nocturna, tendemos a configurar en la cámara aquellos parámetros que permitan entrar la mayor cantidad de luz en nuestra cámara, pues la cantidad de luz que podemos recoger en condiciones nocturnas es muy poca. Ahora bien, si eligiéramos estas condiciones (apertura de diafragma a f/2.8 o ISO igual o superior a 800), muy posiblemente el rayo que cazáramos saldría quemado en nuestra fotografía. Por ello es necesario suavizar estos parámetros a costa de alargar el tiempo de exposición, en caso de que esto sea necesario. Esto nos llevó a bajar ISO un punto, y cerrar el diafragma otro punto más. En muchos casos será necesario, incluso, cerrar algún punto más. De esta forma, lo que estamos haciendo es ajustar nuestros parámetros a la cantidad de luz que va a desprender el rayo.

Espero que queden claras estas explicaciones. En caso contrario, por favor, no dudéis en hacerme llegar vuestras dudas.

¡Hasta pronto!


Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 50 sg 
Apertura: f/5,6
ISO: 400




viernes, 25 de noviembre de 2016

Tiermes II

Las últimas semanas han sido semanas con novedades para el grupo. La primera es que en el mes de octubre, el día 22, dimos nuestro primer curso de fotografía nocturna. Una experiencia que teníamos muchas ganas de vivir. Poder contarle a fotógrafos que comparten contigo el interés por una afición aquello que conoces sobre esa afición y, sobre todo, que haya gente interesada (y tanto que hubo gente interesada) en conocer aquello que les puedes enseñar, es una experiencia que, al menos a mí, es muy emocionante. Y viendo la respuesta de nuestros alumnos, no fue para menos. Personas interesadas en aprender y en pasar unas horas muy divertidas. Y así creo que fue. Una jornada que pudo haber sido redonda de no haber sido por un pequeño contratiempo: el coche de un alumna sufrió una avería cuando íbamos de camino a Ercávica para empezar nuestras prácticas, lo que obligó a esta alumna a llamar a la grúa y a perderse las prácticas esa noche.

La segunda novedad es nuestra segunda exposición de fotografía nocturna, esta vez en casa, en Parla. Varios meses estuvimos preparando todos los detalles de la exposición: el sitio donde expondríamos (en esta ocasión, la Casa de la Juventud), la mejor fecha de las posibles y, por supuesto, los cuadros que mostraríamos a aquellos interesados en ver nuestro trabajo. Mucho trabajo para que todo estuviera a punto el fin de semana del 12 de noviembre. Pero sin duda, un trabajo que mereció la pena, pues por la exposición pasaron muchos amigos, familiares y muchos vecinos de Parla con ganas de ver lo que allí íbamos a enseñar.

A los primeros, nuestros alumnos, y a los segundos, todos aquellos que visitasteis la exposición, gracias, muchas gracias por confiar en nuestro trabajo.

Y ahora, la foto de esta semana.

De la visita que ya hace meses hicimos a este yacimiento arqueológico, la de esta noche es la segunda foto que de la ermita que allí está construida nos llevamos. Como ya dije en la anterior entrada de este día, Tiermes I, el cielo que esa noche nos encontramos fue espectacular.  Así que, una oportunidad como esta no debíamos desaprovecharla y, en cuanto el cielo nos dio tregua, decidimos coger las linternas, trípodes y cámaras y ponernos manos a la obra. 

La iluminación de esta foto fue muy similar a la que aplicamos en la anterior foto, es decir, iluminación principal con linterna de gran potencia desde un lado, en este caso la derecha, y relleno desde el lado contrario. Además, para hacer destacar los soportales de la ermita, con linterna de menos potencia se iluminó esta zona interior.

Toda la iluminación se hizo con linterna cálida. 

Tras esta foto el cielo fue abriéndose poco a poco hasta quedarse despejado. 

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 320


lunes, 26 de septiembre de 2016

Fear

Una de las cosas que me gustan de la fotografía nocturna en la que el fotógrafo aporta iluminación, es que tú aplicas la luz en función de cómo te gustaría que se mostrara la foto, del mensaje que quieres dar. Hay otras veces, sin embargo, en que, aunque tú sabes cómo quieres iluminar la escena, cómo quieres dar la luz, y qué efectos te gustaría sacar, sólo cuando ves la foto en la pantalla de la cámara es cuando abres bien los ojos y te das cuenta de que por mucho que te lo hubieras imaginado, hasta ese momento no podrías imaginarte cómo podría quedar esa foto.

La foto que esta noche os traigo está realizada en la Sauna de las Termas del yacimiento romano de Ercávica, en Guadalajara. Un sitio espectacular que los 4 miembros de Luces del Pasado hemos elegido, junto con el Monasterio de Monsalud, para impartir nuestro primer curso de Fotografía Nocturna.

Cuando esa tarde, buscando encuadres para poder hacer fotografías con los alumnos del curso, encontramos la sauna, vimos claro el encuadre. Un encuadre muy justo, pero muy atractivo. 

Como os decía al principio, hay veces que cuando miras la pantalla de la cámara es cuando sonríes y dices "sí, la veo". Esto me pasó con la foto que esta noche os traigo. Una escalera, un túnel estrecho, tú en lo alto de esa escalera que baja y que lleva a una estancia oscura, donde no sabes qué te vas a encontrar. Algo te impulsa a bajar, pero tienes miedo... miedo a lo desconocido, miedo a la oscuridad...

Esta será una de las fotografías que haremos en el curso del próximo 22 de octubre. ¿Quieres saber cómo la hicimos? ¿Te gustaría saber qué técnica usamos para iluminar toda la escena? No te pierdas el curso, Además de aprender las bases de la fotografía nocturna, y de aprender a resolver cualquier situación en la que sea necesario iluminar una escena, te aseguramos que lo vas a  pasar de miedo.


jueves, 11 de agosto de 2016

Bright Oxide

Con la llegada del verano aumenta el número de fotos nocturnas en los que la vía láctea es la protagonista. Preciosas fotos en su gran mayoría con muy diferentes encuadres que dejan claro el arte fotográfico de los, cada vez más numerosos, fotógrafos amantes de la noche.

Ahora bien, y digo yo, no todo va a ser fotografía de Vías Lácteas en esta época, ¿no? Yo aún no he publicado ninguna a estas alturas de verano (ya avanzado) y pocas publicaré (alguna, posiblemente, pero sólo alguna). Y es que soy de la opinión de que, ni en invierno todo tiene que ser fotografía con nieve, ni en verano todo debe ser Vía Láctea. Y es que lo poco gusta y lo mucho cansa. Las fotografías de Vías Lácteas me parecen preciosas siempre que vayan acompañadas de un buen encuadre, claro. Pero cada día que entro en las diferentes redes sociales en época estival, lo único que me encuentro (venga, vamos a poner que no es un 100% pero sí un 90%) son fotografías de Vías Lácteas.

Por este motivo hoy he pensado subir una foto que lleva ya bastante tiempo en la oscuridad del disco duro y que me apetecía sacar ya.

La foto en cuestión está hecha a una de esas joyas que a veces te encuentras en los sitios más recónditos. Esa noche Luis tenía una ligera idea de dónde podía encontrarse este coche, o lo que queda de él, así que Cristina y yo le acompañamos hasta la zona donde Luis sospechaba que podría estar. No tardamos mucho en encontrarlo, la verdad. Cuando llegamos hasta donde imaginábamos que estaba, al verlo a lo lejos, apareció una sonrisa en nuestra cara que fue haciéndose mayor según nos acercábamos. No era para menos, pues un ejemplar así no se encuentra tan fácilmente.

El cielo estaba un poco raro. Unas nubes muy oscuras afectadas por una contaminación lumínica proveniente de las luces de diferentes lugares, lo que les confería un color muy extraño. Aun así, este coche se iba a llevar foto... sí o sí.

Cuando decidimos cómo iluminaríamos tan buen ejemplar, nos pusimos manos a la obra. Uno de nosotros se encargaría de la iluminación de los faros y la parte frontal, y otro se encargaría de iluminar tanto el capó como el lateral del coche.

A propósito de la iluminación de los faros, hay gente que a veces me pregunta por la luz que tiene los faros. Les parece curioso que con Photoshop haya modificado los faros para simular que estaban encendidos. Y es en esos momentos en los que les corrijo y les digo que la foto (esta u otras) ha pasado por Photoshop para recibir alguna pequeña corrección, o para aumentar el enfoque, el contraste y/o la saturación. Cuando les digo que la luz que tiene los faros no ha sido creada con Photoshop, me han llegado a preguntar con una sonrisa sarcástica "¿le diste al mando de las luces del coche?". Es ahí cuando aparece mi sonrisa y les contesto que la luz está dada con una linterna manejada por uno de nosotros, que, por cierto, estaba pegado al frontal del coche. Lo mejor es el cambio que se produce en la cara de aquellos que no tienen mucha experiencia en este tipo de fotografía.

En fin, la magia de la fotografía.

El tipo de luz que utilizamos fue cálida. Por este motivo, como ya he explicado en muchas ocasiones, para contrarrestar el color de este tipo de linternas, el Balance de Blancos se ajustó a una temperatura de color fría. Como veis, el valor de ISO ajustado en la cámara fue muy alto. El motivo fue el que decía más arriba: el cielo estaba muy oscuro, tan solo suavemente iluminado por la contaminación lumínica proveniente de distintos focos de luz. Un ISO alto ayudaría a que el cielo tuviera más luz. Ahora bien, tener un ISO tan alto para conseguir un cielo más claro obliga a dar menos luz al objeto que quieres iluminar. Es decir, hay que ajustar mucho e intentar no pasarte con la luz, pues, teniendo tan cerca de la linterna el objeto iluminado sería fácil quemar alguna zona, más en concreto las más claras.

Y poco más. Una noche muy interesante y divertida dando luz a objetos y joyas como este Dodge, en un intento por darles vida... aunque sólo sea por unas horas.

Espero que os guste. Y, como siempre, si algo no queda claro, o si tenéis alguna curiosidad sobre cómo se hizo la foto, no dudéis en preguntar.


Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 3200


viernes, 29 de julio de 2016

Única

Hoy es de esos días en los que toca repetir elemento. Quizá alguno recordéis una entrada de hace meses en la que mostraba una encina milenaria que una noche fotografiamos Luis y yo, la mitad del equipo de Luces del Pasado. En esta ocasión la foto es de la misma noche, es la misma encina, pero el punto de vista es diferente. Una encina que desde el primer momento captó nuestra atención. Fue el tamaño, su forma y, para colmo, las marcas de tractor que rodeaban la encina, como queriendo aislarla del resto, como queriendo mostrar que es única. 

Lo cierto es que no podía dejar guardada esta foto. Es de esas que miraba en muchas ocasiones pidiéndome salir del baúl y hoy he sido bueno y la he sacado.

Por cierto, para los que tengáis interés, la entrada de la que hablo, aquella en la que la protagonista era esta encina, es ésta. La iluminación de la foto es similar a la de aquella entrada, es decir, como de costumbre, iluminación principal desde un lado, en este caso desde la izquierda, tanto al árbol, como al suelo. Esto es básico. Que haya una iluminación principal desde un lado es muy importante, pues será la forma en que se puedan sacar volúmenes y texturas en el elemento que queremos iluminar.

No menos importante es la iluminación de relleno. Muchas veces no se nota, pero está ahí (al menos en la grandísima mayoría de las fotos que podéis ver en el blog). ¿Qué es la iluminación de relleno? Sencillamente, es una iluminación dada, generalmente, desde el lado opuesto al que se ha dado la iluminación principal, que tiene menos intensidad que la iluminación principal, pero que va a ayudar a que desaparezcan las sombras duras que aparecen con la iluminación principal. Como digo es tan importante como la iluminación principal.

En cuanto al color de la luz dada, en este caso la luz aportada fue cálida, por lo que, para que la foto no quedara con un color amarillento, ajustamos el balance de blancos de la cámara a una temperatura fría, que en la cámara se ajustará marcando el balance de blancos a la temperatura aproximada de la luz aportada, en este caso, unos 3000-3200.

Y poco más. Como de costumbre, para cualquier duda que tengáis sólo tenéis que dejar un comentario en el blog y os contestaré lo antes posible.

Espero que os guste la foto.

Los datos EXIF:


Cámara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 4000



martes, 12 de julio de 2016

Un Nuevo Amanecer

El fin de semana pasado se celebró el V Congreso de Fotografía Nocturna de Fuenlabrada. Como muchas y muchos sabéis, Luces del Pasado, o lo que es lo mismo, Cristina, Felipe, Luis y el que escribe, fuimos invitados como ponentes en la sesión del domingo (como novedad, este año, el Congreso duraba todo el fin de semana). Como podéis imaginar la emoción, la alegría y, por qué no decirlo, los nervios por la participación en el que, para nosotros, es el Congreso de Fotografía Nocturna más importante de España fueron enormes desde el momento en el que Mario Rubio, organizador del Congreso, nos llamó para proponer ser ponentes en la jornada dominical.

Aunque al principio no teníamos muy claro si estábamos preparados para participar en tal evento, nos atamos la manta a la cabeza y contestamos pronto a Mario. Cuenta con nosotros, le dijimos, sin saber aún cómo íbamos a enfocar nuestra participación. Durante los 2 meses previos al congreso estuvimos trabajando duramente. Sacando tiempo de donde podíamos, juntándonos en mi casa, en la de Cristina, en la de Felipe o en la de Luis, intentando cerrar ideas y descartar otras. Sabíamos que dado el tipo de fotografía que nosotros hacemos es complicado hacer una demostración en vivo, en el escenario. Este tipo de actividades da a una ponencia de iNight mucho valor, pues es la forma en la que la gente puede meterse en realidad en tu trabajo y comprender cuáles son las dificultades del mismo.

Descartada todo tipo de actuación, nos centramos en hacer una ponencia dinámica, divertida y que pudiera mantener enganchado al publico que fuera a vernos. Éramos conscientes de que el horario no era el mejor, ni para nosotros ni para el público, pues saltábamos al escenario el domingo a las 12:30 siendo la última ponencia del día. No era el mejor horario para nosotros, pues había que aguantar los nervios de todo el fin de semana, ni para el público, pues 2 días de Congreso, y con mucha gente habiendo salido la noche anterior, hacían que el cansancio en el  cuerpo fuera notable. Por otro lado, aunque publicamos en redes sociales, no tenemos muy claro cuánta gente nos conoce. Y, de entre los que nos conocen, tampoco tenemos claro cuántos nos conocen como cuatro amigos que salen de fotos y cuántos como Luces del Pasado

Y llegó el momento. Los cuatro chicos de Luces del Pasado subían al escenario. Tras la presentación de Mario comenzaba Cristina nuestra ponencia. Un repaso por los orígenes de cada uno para pasar a cómo se formó el grupo. Algún comentario al que el público responde con risas. Parece que la gracia ha sido bien recibida. Bien, vamos bien. Tras las presentaciones, el primer audiovisual. Los aplausos y silbidos nos hicieron ver que el vídeo gustó.

Durante el resto de la presentación estuvimos explicando qué era Luces del Pasado, qué trabajo estábamos haciendo, y lo que hasta ahora habíamos hecho. Por la respuesta final del público al finalizar la ponencia, nos dio la sensación (espero que no errónea) de que nuestra participación gustó al público asistente al Congreso. Eso más las felicitaciones en los pasillos, las caras de sorpresa de varios espectadores, los tweets y mensajes en facebook.

Es por esto que no puedo, y seguro que mis compis estarán de acuerdo, dejar de dar las gracias a todos aquellos que han confiado en nosotros. A todos aquellos que han hecho posible que Luces del Pasado se subiera al escenario el domingo 3 de julio, pero también a todos los que, conociéndonos o sin conocernos, decidieron emplear una hora de su tiempo en ver lo que íbamos a presentar.

Para nosotros fue un subidón de energía ver tanta gente en el Auditorio aplaudiendo y silbando. Cuando bajamos del escenario los cuatro teníamos claro que los 2 meses de estrés, de nervios y de inseguridades habían merecido la pena. Tanto que creo que, en caso de volver a darse la situación, volveríamos a hacerlo sin dudarlo.

No sé si haber asistido al Congreso de Fotografía supondrá algún cambio, un giro en nuestra trayectoria fotográfica. En caso de ser así, la tomaremos con muchas ganas. Y si no lo es, seguiremos haciendo fotografía nocturna como hasta ahora. Eso sí, una cosa está clara. En cualquiera de los casos, hagamos lo que hagamos, lo seguiremos haciendo con la misma pasión o más, si cabe, que la que hasta ahora hemos puesto. No lo dudéis.

Y, ahora, la foto.

Los datos EXIF:


Cámara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 34 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800




martes, 28 de junio de 2016

Vuelta al origen

Aún recuerdo el momento en el que empecé en esto de la fotografía nocturna. Dicho así suena a que han pasado muchos años, cuando, en realidad, no llega a cuatro. Recuerdo aquellas fotos que me dejaban con los ojos abiertos. Esos cielos increíbles. Esos vehículos abandonados que cobraban vida por la noche. Esas luces saliendo por puertas y ventanas de edificios en ruinas. Era impresionante. Qué ganas tenía de hacer esas fotos. ¡Qué ganas de imitar a los creadores de tan espectaculares fotos! 

Poco a poco me lancé a ello. Iba a localizaciones ya visitadas anteriormente. Generalmente eran elementos pequeños. Tractores, pequeñas torres, cabañas de campesinos y pastores...

Con el paso del tiempo los objetivos fotográficos empezaron a ser otros. Hubo  una evolución conseguida a base de fotografías y más fotografías. Sin embargo, eso no quiso decir, al menos en mi caso, que hubiera  perdido el interés por fotografiar esos elementos que hicieron enamorarme de la fotografía nocturna, qué va. Sigo disfrutándolo de igual forma. 

La noche que hicimos esta foto nos juntamos Felipe, Luis y yo, el equipo de Luces del Pasado casi al completo (esa noche Cristina no pudo apuntarse). Teníamos claro cuáles eran los objetivos para esa noche: chozos. No contábamos con tener un cielo muy llamativo tras haber visto la previsión meteorológica, pero por momentos el cielo se puso muy bien, así que esos momentos había que aprovecharlos. Teniendo en cuenta que, además, nos encontramos con una luna con una luminosidad muy alta, tienes que andar más fino eligiendo el momento, pues lo deseable es que esa luna aparezca algo tapada por las nubes para que no aparezca una mancha quemada en el cielo. Y una vez que ya tienes elegido ese momento, toca trabajar la iluminación de la foto.

Para esta foto, uno de nosotros se metió dentro del chozo para iluminar el interior y sacar luz hacia el exterior. Y para iluminar el exterior, hicimos como de costumbre: iluminación principal desde un lado, en este caso la derecha, y algo de luz de relleno desde el otro lado. El tipo de linterna para iluminar, linterna de luz cálida, por lo que el balance de blancos había que ponerlo frío. Lo suficiente para contrarrestar una temperatura de color de aproximadamente 3250K.

Y poco más. Una fotografía que no dio mucha guerra y que fue de resolución sencilla, pero que no nos disgustó en absoluto, pues nos hizo recordar esos comienzos en la fotografía nocturna. 


Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 15 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600





martes, 14 de junio de 2016

La oración del Templario

Hace muchos años, en un viaje por el norte de España llegué a Santa María de Eunate. Nunca había oído hablar de esta ermita, pero no lamento en absoluto que la ruta me llevara a las puertas del templo. Tan sencilla como impresionante. Quizá saber que este templo había sido una importante ermita de la Orden del Temple (de la que, en aquel momento, tampoco sabía mucho), ayudó a verla con otros ojos.

No podía imaginar yo que, años después, iba a encontrarme una noche haciendo fotografía nocturna en este templo increíble. Allí me llevó el Congreso de fotografía nocturna de Olite. Hasta allí, hasta Olite, fuimos Felipe, César, Darío y yo.

Como ya comenté cuando publiqué la entrada de la Fuente de Ardaitz, una de las localizaciones que visitamos fue la ermita de Santa María de Eunate. El cielo esa noche no quiso estar de nuestro lado. Muchas nubes con poco movimiento. Aun así, por supuesto, había que sacar foto y más yendo a hacer foto con mis compañeros de viaje, y habiéndose unido al grupo Juanfran Sánchez.

Tras estudiar las posibilidades de iluminación que se plantearon, decidimos tirar por una opción que consistiera en una iluminación desde dentro del reciento de la iglesia para iluminar los arcos y parte de la fachada, y desde fuera para iluminar la parte superior de la fachada y el suelo de la parte exterior. Como podéis ver, decidimos intentar dejar en oscuridad la hilera de arcos para poder crear un contraste en la iglesia.

Imagino que supondréis, viendo la foto, que la iluminación que usamos fue cálida. Por este motivo, el balance de blancos se ajustó en torno a los 3200K.



Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 20 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1000



jueves, 9 de junio de 2016

Dancing in the Moonlight

A finales del año pasado, poco después de volver de Islandia, decidí pasar un fin de semana en el norte de España. En concreto fui a Álava, pues me apetecía mucho visitar el hayedo de Otzarreta, cerca de Otxandio. Llevaba más de un año viendo fotos de este bosque. Fotos de grandes fotógrafos, tanto de naturaleza y paisaje, como nocturnos. Y es que este pequeño bosque tiene un encanto especial. Visitarlo en otoño y pasear sobre el manto naranja creado por las hojas secas caídas de las hayas es un regalo para todos los sentidos. No me extraña que cada dos por tres se vean por las redes sociales y por los más conocidos portales de fotografía imágenes de este mágico lugar.

En esta ocasión el viaje lo hice con mi primo José Antonio, aficionado a la fotografía de paisaje, y a quien, poco a poco, he podido transmitirle, al menos, parte de mi pasión por la fotografía nocturna. 

Aprovechando que íbamos el fin de semana, hicimos fotos diurnas, tirando de filtros, y fotos nocturnas. No me considero un experto fotógrafo, ni mucho menos, y menos de paisajes diurnos haciendo uso de filtros. Pero ir a Otzarreta y no hacer fotos diurnas con filtros es poco menos que un pecado, así que eso hicimos la mañana que llegamos. Bueno, la mañana y parte de la tarde. El motivo fue doble: por un lado, la lluvia nos impidió hacer fotos durante un largo rato. Por otro lado, Otzarreta es un vicio. Podrías estar todo un día entero haciendo fotos.

Estuvimos del tirón hasta por la tarde, y luego nos fuimos a comer algo. Tras descansar 1 hora en el hotel, pues esa noche iba a ser larga, cogimos los bártulos y nos fuimos al hayedo.

Nuestra primera sorpresa al llegar fue encontrarnos que no íbamos a estar solos. Un grupo de 5-6 chicos estaban liados con cables, bombillas y escaleras en torno a uno de los hayas más impresionantes del bosque. No me lo podía creer. Parecía que tenían pinta de querer estar un rato. Y, lo peor... un rato largo. Mis sospechas se confirmaron cuando les pregunté. Eran estudiantes universitarios que estaban haciendo un proyecto de fin de carrera sobre iluminación... e iban a estar hasta las 12. Vamos, que la cosa pintaba complicada. 

Hasta esa hora estuvimos haciendo fotos en los lugares más alejados de donde estaban estos chicos, pero sin mucho éxito. La iluminación que usaron daba muuuucha luz. Cuando, por fin, recogieron todos sus bártulos, nos pusimos manos a la obra como a nosotros nos gusta: en completa oscuridad. Bueno, no tan completa, pues la luna vino para acompañarnos, y con ella sacamos fotos como esta que hoy podéis ver.

La fotografía está hecha usando iluminación cálida, principalmente desde la derecha, y con algo de luz de relleno por la izquierda. Todas las linternas de la misma marca que solemos usar. El motivo de usar linternas de la misma marca es que, por lo general, el color de la luz que generan es el mismo o muy similar. Esto que digo no es una tontería. Controlar un único color de luz con el balance de blancos es sencillo. Hacerlo cuando la temperatura de color de las linternas tiene variaciones complica todo mucho.

No fueron necesarias muchas tomas para sacar esta foto. Luego, como de costumbre, contraste, saturación y uso muy suave de las herramientas incluidas en el plugin que Google pone desde hace un tiempo de forma gratuita a disposición de los amantes del diseño gráfico.

A veces, lo que me lleva más tiempo es pensar en el nombre de la foto. En este caso, el nombre no me creó ninguna duda, pues nada más ver la foto en el visor, lo que vi fue una bailarina bailando a la luz de la luna. Bueno... eso es lo que a mí me pareció ver :-)

Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 1600




lunes, 30 de mayo de 2016

Hay un mensaje en la Torre

La foto de hoy es una sacada del baúl de fotos. Es del verano pasado, momento en que aún no me había pasado a Full Frame, y seguía teniendo mi Canon 70d. Gran cámara, por cierto.

Esa noche, nos juntamos más amigos de los habituales: Cristina, Luis Javier, César, Luis Ricardo, Darío, y fue de esas noches en las que te atas la manta a la cabeza y te haces 200km... sólo de ida. Claro, la vuelta os podéis imaginar que fue dura. Irte a 200 km de casa... pase. Tirarte 5-6 horas de fotos y volverte a casa a las 4 de la mañana... eso, eso es otro cantar. Y es que cuando sales de fotos en el viaje de ida todo son risas, buen rollo, chistes, gracias, risas... Ahora, la vuelta no tiene nada que ver. Silencio, gente durmiendo (por suerte no la persona que conduce... generalmente).

El caso es que esa noche, el último destino fotográfico fue este telégrafo. Un telégrafo de esos que nos gustan. No sé qué tenía este, pero recuerdo que a todos nos gustó. Quizá se trataba de esa forma con una terminación que recordaba a la torre de un castillo, no sé. Lo único que nos fallaba era el cielo. Pero yo soy de los que piensa que en fotografía nocturna de paisaje no siempre tiene que haber un cielo espectacular para que la foto te llame la atención. A mí esta me llamó la atención. No sé si son los colores que tenía la foto en general, o que me gustó cómo nos quedó la iluminación, pero el caso es que a mí me gustó. Y no debí de ser el único pues la fotografía que Cristina publicó gustó a Mario Rubio y el equipo que tiene encargado de la revista Fotógrafo Nocturno. Gustó tanto, que decidieron reservar un hueco en el número 2 de la misma para que Cristina escribiera un artículo contando cómo había hecho esta foto. Sin duda, una gran foto la que publicó Cris.

Como ella misma explica en su artículo, la contaminación lumínica de la zona era tan alta que decidimos sacar una versión con la iluminación que solemos utilizar, linterna cálida, y otra con otra iluminación menos común en las fotos que solemos tirar, es decir, iluminación fría. Y es que en los casos en los que hay una contaminación lumínica típica de farolas cálidas, subir el balance de blancos en torno a los 5200K e iluminar la escena con luz blanca puede darnos unos resultados bastante atractivos. En mi opinión, este es un ejemplo de ello.

Como Cristina explica en su artículo, la iluminación está hecha desde 3 puntos. Una persona iluminando la fachada principal (la de la puerta), otra iluminando la pared visible, y otra dentro iluminando con linterna cálida.

Algunos diréis... ¿¿Linterna cálida y linterna fría en una misma foto?? Sí, ya sé que a muchos os podrá sonar raro. Siempre nos han enseñado que con balance de blancos por encima de 5000-5500K debíamos iluminar con linterna fría y que por debajo de 3200 con linterna cálida. Pero esto no es una regla que no haya que romper nunca. A ver, pensemos... ¿en qué se basa esta regla? Evidentemente, en el efecto que tiene ajustar un balance de blancos u otro a la hora de usar una linterna con una temperatura de color determinada. Para que la escena quede iluminada con una luz sin tonos "raros" lo ideal es ajustar el balance de blancos según esas instrucciones. ¿Qué puede pasar si usamos linterna fría con un WB por debajo de los 3200? Lo normal es que nos encontremos que todo lo que estamos iluminando con esa linterna tenga un color azulón. ¿Y si hacemos al revés, es decir, iluminar con linterna cálida cuando el WB está por encima de los 5200K? Pues que todo lo iluminado tendrá un color amarillo fuerte. Ahora bien, a lo mejor es el efecto que buscamos (un tono azulón o un amarillo fuerte). ¿Qué pasa si hacemos lo que hemos hecho en esta foto? Si ajustamos el balance de blancos a 5200, todo aquello que esté iluminado con una luz blanca cuya temperatura sea la misma o similar, tendrá un color "neutro", por llamarlo de alguna forma, pues estamos compensando lo ajustado en la cámara con la temperatura de la linterna. ¿Qué pasará con aquello que está iluminado bajo estas condiciones con una linterna cálida? Sencillo: todas las zonas iluminadas con esta linterna tendrán un color amarillo fuerte (tirando a anaranjado). Pero es que da la casualidad de que éste era el efecto buscado.

Por tanto, yo os recomiendo que no os cerréis a iluminar con linternas de diferentes temperatura de color. Muchas veces se trata de probar. Y otras muchas se trata de que el efecto conseguido es muy posible que sea el buscado.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 25 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1000