martes, 28 de junio de 2016

Vuelta al origen

Aún recuerdo el momento en el que empecé en esto de la fotografía nocturna. Dicho así suena a que han pasado muchos años, cuando, en realidad, no llega a cuatro. Recuerdo aquellas fotos que me dejaban con los ojos abiertos. Esos cielos increíbles. Esos vehículos abandonados que cobraban vida por la noche. Esas luces saliendo por puertas y ventanas de edificios en ruinas. Era impresionante. Qué ganas tenía de hacer esas fotos. ¡Qué ganas de imitar a los creadores de tan espectaculares fotos! 

Poco a poco me lancé a ello. Iba a localizaciones ya visitadas anteriormente. Generalmente eran elementos pequeños. Tractores, pequeñas torres, cabañas de campesinos y pastores...

Con el paso del tiempo los objetivos fotográficos empezaron a ser otros. Hubo  una evolución conseguida a base de fotografías y más fotografías. Sin embargo, eso no quiso decir, al menos en mi caso, que hubiera  perdido el interés por fotografiar esos elementos que hicieron enamorarme de la fotografía nocturna, qué va. Sigo disfrutándolo de igual forma. 

La noche que hicimos esta foto nos juntamos Felipe, Luis y yo, el equipo de Luces del Pasado casi al completo (esa noche Cristina no pudo apuntarse). Teníamos claro cuáles eran los objetivos para esa noche: chozos. No contábamos con tener un cielo muy llamativo tras haber visto la previsión meteorológica, pero por momentos el cielo se puso muy bien, así que esos momentos había que aprovecharlos. Teniendo en cuenta que, además, nos encontramos con una luna con una luminosidad muy alta, tienes que andar más fino eligiendo el momento, pues lo deseable es que esa luna aparezca algo tapada por las nubes para que no aparezca una mancha quemada en el cielo. Y una vez que ya tienes elegido ese momento, toca trabajar la iluminación de la foto.

Para esta foto, uno de nosotros se metió dentro del chozo para iluminar el interior y sacar luz hacia el exterior. Y para iluminar el exterior, hicimos como de costumbre: iluminación principal desde un lado, en este caso la derecha, y algo de luz de relleno desde el otro lado. El tipo de linterna para iluminar, linterna de luz cálida, por lo que el balance de blancos había que ponerlo frío. Lo suficiente para contrarrestar una temperatura de color de aproximadamente 3250K.

Y poco más. Una fotografía que no dio mucha guerra y que fue de resolución sencilla, pero que no nos disgustó en absoluto, pues nos hizo recordar esos comienzos en la fotografía nocturna. 


Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 15 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600





martes, 14 de junio de 2016

La oración del Templario

Hace muchos años, en un viaje por el norte de España llegué a Santa María de Eunate. Nunca había oído hablar de esta ermita, pero no lamento en absoluto que la ruta me llevara a las puertas del templo. Tan sencilla como impresionante. Quizá saber que este templo había sido una importante ermita de la Orden del Temple (de la que, en aquel momento, tampoco sabía mucho), ayudó a verla con otros ojos.

No podía imaginar yo que, años después, iba a encontrarme una noche haciendo fotografía nocturna en este templo increíble. Allí me llevó el Congreso de fotografía nocturna de Olite. Hasta allí, hasta Olite, fuimos Felipe, César, Darío y yo.

Como ya comenté cuando publiqué la entrada de la Fuente de Ardaitz, una de las localizaciones que visitamos fue la ermita de Santa María de Eunate. El cielo esa noche no quiso estar de nuestro lado. Muchas nubes con poco movimiento. Aun así, por supuesto, había que sacar foto y más yendo a hacer foto con mis compañeros de viaje, y habiéndose unido al grupo Juanfran Sánchez.

Tras estudiar las posibilidades de iluminación que se plantearon, decidimos tirar por una opción que consistiera en una iluminación desde dentro del reciento de la iglesia para iluminar los arcos y parte de la fachada, y desde fuera para iluminar la parte superior de la fachada y el suelo de la parte exterior. Como podéis ver, decidimos intentar dejar en oscuridad la hilera de arcos para poder crear un contraste en la iglesia.

Imagino que supondréis, viendo la foto, que la iluminación que usamos fue cálida. Por este motivo, el balance de blancos se ajustó en torno a los 3200K.



Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 20 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1000



jueves, 9 de junio de 2016

Dancing in the Moonlight

A finales del año pasado, poco después de volver de Islandia, decidí pasar un fin de semana en el norte de España. En concreto fui a Álava, pues me apetecía mucho visitar el hayedo de Otzarreta, cerca de Otxandio. Llevaba más de un año viendo fotos de este bosque. Fotos de grandes fotógrafos, tanto de naturaleza y paisaje, como nocturnos. Y es que este pequeño bosque tiene un encanto especial. Visitarlo en otoño y pasear sobre el manto naranja creado por las hojas secas caídas de las hayas es un regalo para todos los sentidos. No me extraña que cada dos por tres se vean por las redes sociales y por los más conocidos portales de fotografía imágenes de este mágico lugar.

En esta ocasión el viaje lo hice con mi primo José Antonio, aficionado a la fotografía de paisaje, y a quien, poco a poco, he podido transmitirle, al menos, parte de mi pasión por la fotografía nocturna. 

Aprovechando que íbamos el fin de semana, hicimos fotos diurnas, tirando de filtros, y fotos nocturnas. No me considero un experto fotógrafo, ni mucho menos, y menos de paisajes diurnos haciendo uso de filtros. Pero ir a Otzarreta y no hacer fotos diurnas con filtros es poco menos que un pecado, así que eso hicimos la mañana que llegamos. Bueno, la mañana y parte de la tarde. El motivo fue doble: por un lado, la lluvia nos impidió hacer fotos durante un largo rato. Por otro lado, Otzarreta es un vicio. Podrías estar todo un día entero haciendo fotos.

Estuvimos del tirón hasta por la tarde, y luego nos fuimos a comer algo. Tras descansar 1 hora en el hotel, pues esa noche iba a ser larga, cogimos los bártulos y nos fuimos al hayedo.

Nuestra primera sorpresa al llegar fue encontrarnos que no íbamos a estar solos. Un grupo de 5-6 chicos estaban liados con cables, bombillas y escaleras en torno a uno de los hayas más impresionantes del bosque. No me lo podía creer. Parecía que tenían pinta de querer estar un rato. Y, lo peor... un rato largo. Mis sospechas se confirmaron cuando les pregunté. Eran estudiantes universitarios que estaban haciendo un proyecto de fin de carrera sobre iluminación... e iban a estar hasta las 12. Vamos, que la cosa pintaba complicada. 

Hasta esa hora estuvimos haciendo fotos en los lugares más alejados de donde estaban estos chicos, pero sin mucho éxito. La iluminación que usaron daba muuuucha luz. Cuando, por fin, recogieron todos sus bártulos, nos pusimos manos a la obra como a nosotros nos gusta: en completa oscuridad. Bueno, no tan completa, pues la luna vino para acompañarnos, y con ella sacamos fotos como esta que hoy podéis ver.

La fotografía está hecha usando iluminación cálida, principalmente desde la derecha, y con algo de luz de relleno por la izquierda. Todas las linternas de la misma marca que solemos usar. El motivo de usar linternas de la misma marca es que, por lo general, el color de la luz que generan es el mismo o muy similar. Esto que digo no es una tontería. Controlar un único color de luz con el balance de blancos es sencillo. Hacerlo cuando la temperatura de color de las linternas tiene variaciones complica todo mucho.

No fueron necesarias muchas tomas para sacar esta foto. Luego, como de costumbre, contraste, saturación y uso muy suave de las herramientas incluidas en el plugin que Google pone desde hace un tiempo de forma gratuita a disposición de los amantes del diseño gráfico.

A veces, lo que me lleva más tiempo es pensar en el nombre de la foto. En este caso, el nombre no me creó ninguna duda, pues nada más ver la foto en el visor, lo que vi fue una bailarina bailando a la luz de la luna. Bueno... eso es lo que a mí me pareció ver :-)

Los datos EXIF:

Cámara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 1600