viernes, 30 de enero de 2015

Big Rabbit

Hacía tiempo que iba detrás de esta localización. La noche que la visitamos el plan iba a ser muy diferente, pero buscando un cielo que nos diera juego decidimos cambiar de destino radicalmente y acabamos en Cuenca. Nuestra primera parada fue un conocido castillo, y la noche podría haber acabado allí, pero estando tan cerca no queríamos dejar pasar la oportunidad de visitar lo que estáis viendo, que, evidentemente no es un monumento a un conejo gigante, sino los restos de un antiguo telégrafo óptico, el de Villares del Saz, en Cuenca.

Esa noche nos juntamos José A. Galindo, Luis J. de la Fuente y yo. Una noche de mucho frío. De esas noches en las que meditas sobre cuánto tienes que disfrutar de esta afición como para estar a altas (altísimas) horas de la noche comiéndote un bocadillo, compartiendo con amigos unas Coca Colas y unas risas en pleno campo, y todo ello con una temperatura que superaba de sobra los 0ºC... pero en sentido descendente. La conclusión todas esas noches como esta es la misma: sí, efectivamente, disfrutas mucho de esta afición.

Como os digo, este telégrafo era un destino opcional, pero tenía muchas ganas de visitarlo desde que los chicos de Objetivo Iluminar (www.objetivoiluminar.com) publicaron una foto de la torre y me indicaron dónde poder encontrarla (si estáis leyendo, gracias, chicos ;-)). Y es que, acabando en Cuenca, no muy lejos de Villares del Saz, había que aprovechar la oportunidad de visitar el torre, fuese a la hora que fuese.

La fotografía tiene iluminación aportada por los 3. Jose se encargó de las luces rojas que salen de las ventanillas de la torre, usando una linterna blanca en la cual se acopló de color rojo. Luis se encargó del lateral, y yo del frontal. Tanto Luis como yo usamos linterna Maglite 3D.

La foto que estáis viendo es una foto muy diferente a la inicialmente prevista, pero unas nubes burlonas decidieron pasar a saludarnos y nosotros, cortesmente, decidimos retratarlas. El momento duró lo que duran 3 fotos. Cinco minutos más tarde, de las nubes no quedaba ni rastro. Para entonces, la foto ya estaría en nuestras tarjetas de memoria.

Espero que os guste la foto tanto como a nosotros tomarla.

Los datos EXIF:


mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 31 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 400


viernes, 23 de enero de 2015

Sin pase, no pasas

Aún recuerdo esas palabras, dichas por un vigilante de seguridad, un día en que, después de años trabajando en el mismo sitio, mi tarjeta de acceso se puso caprichosa y dijo que no me conocía de nada :-)

Es interesante el funcionamiento de la mente humana a la hora de asociar ideas. Fue ver esta foto, y de pronto pensar en aquel día, aquel personaje, y aquella frase.

La foto está realizada en el castillo de Almonacid, durante la 4ª quedada propuesta por los Lunáticos de la Hiperfocal el viernes, 9 de enero. Una noche de fotos nocturnas, de risas, de buenos momentos y, de conocer gente. Gente muy experimentada en sacar fotos cuando el sol se ha ocultado y gente curiosa de conocer esta técnica. Espero que la experiencia en estos últimos haya despertado ese gusanillo que en algún momento despertó en los que llevamos más tiempo durmiendo menos horas que dedicamos a este maravillosa afición.

Como os decía, la foto la está hecha en el castillo de Almonacid, en concreto en una torre con un agujero. En un momento en que buscamos posibles fotos que llevarnos a casa, encontramos esta torre con un agujero, que nos pedía luz y una figura humana impidiendo el paso al interior de la torre.

En ese momento nos encontrábamos Cristina García, Luis de la Fuente, Felipe Carrasquilla y yo. La iluminación la vimos rápidamente. Luis sería el modelo de la foto, Cristina se encargaría de iluminar en el interior de la torre de forma que sólo se marcaría la silueta de Luis, Felipe se encargaría de marcar la iluminación que la luna extendió sobre la pared y la torre (esta iluminación ayudó a cambiar el color azulado que la luz de la luna, muy potente ese día, deja en las fotos cuando el balance de blancos se ajusta por debajo de, aproximadamente, 4000K). Por último, yo me iba a encargar de iluminar el primer plano, desde la cámara, hasta la entrada de la torre. Una foto sencilla, pero que me gusta. Espero que a vosotros también ;-)

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 200


jueves, 15 de enero de 2015

Asalto a la Torre

La fotografía que esta noche subo es una de esas que, sin ser un fotón, es de las que te puede dejar satisfecho sólo pensando en cómo ha sido la historia de la creación de la misma.

La primera vez que fui a esta torre lo hice en compañía de Jose y de Luis. La noche se dio bien. Las fotos salieron sin gran esfuerzo. Entre los 3 iluminamos la escena, creo que bastante bien, pero, para mi gusto, a la foto le faltaba algo. El cielo me parecía muy soso. Una noche con una luna muy fuerte, por lo que el cielo nos regalaba menos estrellas que en un día sin luz de luna. Y, lo peor, sin movimiento en el cielo, es decir, sin nubes que aportaran cierto dinamismo, o que dieran más juego.

En fin, que una tarde, sin pensármelo mucho, cogí cámara, trípode y linternas y me fui al torreón. Sin duda, no es lo mismo ir a hacer fotos solo que ir en compañía. Yendo en grupo el único fin no es llevarte foto a casa. Es pasar un buen rato con amigos disfrutando de una afición común. Si, encima, te llevas foto a casa, la satisfacción es mayor. Yendo solo, está claro que el principal aliciente es llevarte foto a casa.

En esta ocasión me quedé con una espinita, y esa tarde fui con intención de quitármela. Al llegar allí la decepción fue grande, pues me encontré con que, a pesar de que la previsión era de encontrar un cielo con abundancia de nubes, la situación real era muy diferente. Aun así, decidí esperar, pues ya que estaba allí, no perdía nada esperando a ver si la oscuridad, que aún no había llegado, me reservaba alguna sorpresa. Efectivamente, poco después de empezar a hacer pruebas de encuadre, aparecieron por la derecha unas nubes que pasaron rápidamente y que había que aprovechar. Con las primeras fotos ya vi claro lo que buscaría en el encuadre: unas nubes que simulaban un fuego saliendo de una torre... ya tenía hasta el título de la foto.

La iluminación que hicimos la primera vez que estuvimos me gustó, así que decidí repetir. La única pega es que esa vez éramos 3 iluminando, y en esta ocasión estaba yo solo, y os puedo asegurar que iluminar toda la escena moviéndote a oscuras, y todo en 39 segundos no es muy fácil. Y digo moverme a oscuras porque, claro, la iluminación está hecha desde 3 puntos diferentes, y para moverte de un punto a otro hay que hacerlo a oscuras pues, para ir hasta estos puntos, hay que pasar por delante de la cámara. Los 3 puntos a los que me refiero son: a la derecha de la cámara para iluminar el primer plano, más adelante, a la altura de la torre para iluminar la torre de frente y el lateral, y desde dentro de la torre para iluminar el interior con una linterna con un flash rojo. La iluminación exterior, como suele ser habitual, con linterna cálida.

Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 39 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800


jueves, 8 de enero de 2015

Las lágrimas de Soledad

Dice una leyenda que cuando Alfonso VI conquistó Sonseca, un moro ocultó a su bella hija en la torre Tolanca. Esta muchacha salía de la torre para peinarse y lavarse en una fuente cercana, pero luego volvía a la torre y se escondía en una cueva dentro de la misma. Sin embargo, a veces, la muchacha subía a lo alto de la torre y allí cantaba sus penas.

Los pastores la escuchaban embobados y, de entre todos ellos, uno se acercó a la torre y se enamoró de la muchacha, iniciándose así un romance entre ellos. Todos los días la visitaba y le enseñaba la doctrina cristiana con la intención de poder casarse con ella.

Un día el pastor trepó por la torre para encontrarse con la muchacha. Una vez en lo alto de la torre, la muchacha se arrodilló, y el pastor le puso una medalla y la bautizó con el nombre de Soledad. Le pidió que se casara con él y ella aceptó. En su alegría, el pastor dio un mal pasó, tropezó y se cayó de la torre, dando con su cuerpo en las piedras y muriendo.

Durante el resto de su vida, la muchacha mora lloró la muerte de su amado sobre la roca en la que él perdió su vida, y nunca nadie más la oyó cantar.

Esta es la leyenda de la muchacha mora de la Torre Tolanca, la torre que aparece en la foto que esta noche os traigo. Esa noche nos juntamos Jose, Luis (por cierto, si tenéis interés, Luis tiene una galería fotográfica nocturna que no debéis perderos: https://www.flickr.com/photos/126150348@N06/) y yo. Por el color de la foto, y por la cantidad de luz que tiene la misma, habréis deducido que la mayor fuente de iluminación esa noche fue la luna. Gracias a la fase en la que se encontraba, la luz que nos daba casi hacía innecesario el uso de nuestro frontales para movernos. A pesar de que la luz era más que suficiente para iluminar la escena, decidimos aportar un poco más con linterna cálida. Haciéndolo suavemente lo que conseguimos es eliminar el color azulado con el que queda la foto debido a esa luz lunar. Con ello subimos la temperatura de color de la foto. Ajustando el balance de blancos al valor adecuado, es decir, "enfriando" la foto en la cámara, conseguimos contrarrestar esa "calidez" a la que hemos llevado la escena y, de paso, ayudamos a que el cielo muestre el color azul que nos gusta. La iluminación con linterna se aplicó en el primer plano, en la pared más iluminada de la torre, y muy ligeramente sobre la pared menos iluminada.

Esta foto la hicimos el sábado pasado. Una noche en buena compañía, con muchas risas, pero una noche de una semana triste para la fotografía nocturna, pues nos ha dejado un compañero aficionado a este tipo de fotografía. Yo no conocía a Víctor, y quizá no soy la persona más indicada para hablar de él, pero sí sé que era un gran tipo. Tuve la oportunidad de hablar con él por medio de las redes sociales y en alguna ocasión estuvimos a punto de compartir noche fotográfica, pero su estado físico no se lo permitió. Sé que mañana iba a ser un día que él estaba esperando con ilusión, pues en la quedada fotográfica que se organizará en Almonacid Víctor pretendía poner cara a aquellas personas cuyas fotos le emocionaban y ponían una sonrisa en su cara. Su enfermedad no le ha dejado cumplir su deseo.

Como digo, posiblemente yo no sea la persona más indicada para hablar de Víctor, pero lamento enormemente su marcha. Desde aquí, todo mi cariño a su familia.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 400







jueves, 1 de enero de 2015

Como cuando eras un niño

Acabó un año más. La última campanada marcó el final de un ciclo y el inicio de otro. Uno en el que deseas que tus alegrías vengan encadenadas y que tus problemas sean simples anécdotas. Uno en el confías en que tus planes, los proyectos que emprendes, tendrán el fin que sueñas... aunque sabes que no será fácil, al menos no como cuando eras un niño.

Creo que todos alguna vez hemos deseado volver a ser niños durante un rato. Y más en estas fechas. ¿Alguien recuerda haber tenido un problema importante en Navidad siendo niño (bueno, salvo tener que enseñar las notas del cole a los padres) ? Seguro que la gran mayoría recuerda el período navideño en su infancia como luces, colores, alegría, villancicos, ¡no ir al cole!, los regalos, y algo importante: no había nada que, por muy grave que fuera, no tuviera arreglo.

En fin, los años pasan, las sensaciones cambian, las responsabilidades son mayores, pero yo, al menos yo, no cambiaría mi vida actual por la que tenía hace (muchos) años. Aunque, quizá, si pudiera cambiarla durante un día... ;-) 

La foto que hoy os traigo fue la sorpresa de la noche. Los planes fotográficos eran otros, pero al llegar al lugar de destino nos encontramos con unos columpios a los que la única luz que les llegaba era la de la luna que dominaba el cielo, siempre con el permiso de las pocas nubes que allí estuvieron de pasada.

Esa noche nos juntamos Cristina, Felipe, Luis J. de la Fuente, a quien esa misma noche conocí, y yo. La previsión meteorológica nos dijo que las nubes que estábamos viendo iban a ser las únicas que esa noche encontraríamos, así que había que aprovechar el momento y el movimiento de las mismas ya que éstas podrían dejarnos un cielo muy llamativo. Dicho y hecho, nos pusimos manos a la obra para iluminar con linterna cálida: desde la derecha, la luz principal y que iba a marcar los relieves del columpio, y desde la izquierda, para suavizar esas sombras y para rellenar el suelo de ese lado. Como de costumbre, y siempre que queremos nuestra foto con un cielo azul, como es este caso, iluminamos con linterna cálida y, además, ajustamos el balance de blancos de nuestra cámara a un valor que contrarrestara la temperatura de color de la linterna usada, es decir, entre 3000-3500K.

Creo que con esto la foto está explicada. Si hay alguna duda, o queréis hacer algún comntario, éste será bien recibido.

Que tengáis todos un Feliz Año, y una FELIZ VIDA.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 12 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 800