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A salvo Reverencia Noche de Guardia II Noche de Guardia II

jueves, 19 de julio de 2018

Se avecina tormenta

Son muchas las veces en las que, en este blog, y cuando de voz he tenido oportunidad, he comentado, he insistido, hasta el punto de ponerme pesado con el asunto, que cuanto mejor se prepare la fotografía nocturna, mejores serán los resultados. Entre todo lo que es recomendable que preparemos, hay un elemento muy importante: la previsión meteorológica. Cuando se trata de fotografía de paisaje, obviamente, las condiciones meteorológicas van a marcar el estilo de la foto que obtendremos. Es por ello que, dependiendo del tipo de foto que vayamos buscando, tendremos que elegir, tanto nuestro destino, como el día (o, mejor dicho, la noche) en que ir a sacar nuestra foto.

Ahora bien, la Meteorología no es una ciencia exacta, y la información que nos dan las aplicaciones o páginas web usadas para conocer la previsión del tiempo no siempre es exacta. De hecho, a veces no es demasiado aproximada.

Esa noche nos pasó esto mismo. Salí con 2 antiguos compañeros de fotografía nocturna. Dos personas con quienes entré en este mundillo, y con quienes hacía años que no salía. La idea para esa noche era fotografiar la Vía Láctea. Hasta ese momento no había sacado la galaxia en lo que iba de año, así que ya había ganas. Por ello elegimos un punto en el que la previsión daba cielos prácticamente despejados.

Quedamos pronto. El plan era poder ver la zona para preparar bien la foto. Según íbamos llegando al sitio nos íbamos dando cuenta de que quizá lo que íbamos buscando no iba a ser lo que encontráramos. Y cuando llegamos, prácticamente habíamos descartado sacar fotos de la Vía Láctea. Es cierto que era pronto cuando llegamos, y que el cielo podría cambiar bastante, pero no menos cierto es que el cielo iba cambiando de color, pero ese color se iba tornando oscuro... oscuro de nubes de tormenta. 

Pensé entonces que la opción que se nos planteaba podría no ser tan mala. Al menos, a nivel fotográfico, porque lo cierto es que pensar en campo, árboles y tormenta puede intranquilizar incluso al que tiene más temple.

Según iba poniéndose el sol, según iba oscureciéndose el cielo, empezamos a ver los primeros relámpagos en el horizonte, hacia donde las nubes se movían. Los relámpagos dieron lugar a rayos. Esto se empezaba a poner bien. De pronto alguien llamó la atención del resto para que nos girásemos. Entonces pudimos ver que había más de una tormenta. Y, para colmo, se dirigía hacia nosotros. Como aún estaba lejos nos centramos en la que nos interesaba, la que estaba en dirección contraria y, una vez elegido el árbol que más nos atrajo, decidimos volver al coche a por mochilas y trípodes.

Por lo que os he comentado arriba, podréis imaginar que la situación en la que nos encontramos era una situación de tarde de tormenta. Y rara es la tormenta que no vaya acompañada de lluvia y de viento. Y ésta no iba a ser la excepción. La lluvia hizo acto de presencia al poco de volver al coche a por nuestro material fotográfico. Por suerte, nos dio tregua para tomarnos un bocadillo, algo que, sí o sí, debíamos hacer antes de ponernos a sacar fotos pues, una vez que te pones a disparar, no sabes cuándo vas a parar (¿recordáis lo de las patatas Pringles y el anuncio ese que decía algo así como "cuando haces Pop ya no hay Stop"? Pues con esto de las fotos, es algo así :-) ).

Como digo, cuando acabamos con el bocata, empezó a llover... y a llover bien. Por suerte nos pilló en el coche, así que pudimos esperar allí hasta que cesara la lluvia. 

Cuando la lluvia nos permitió salir, decidimos volver hasta donde estaba el árbol de la foto. Allí sacamos nuestros trípodes, colocamos nuestras cámaras, y empezamos a calcular los parámetros más adecuados a la situación. En esta ocasión decidimos que el tipo de luz que mejor iba a ir a la foto sería blanca, así que sacamos linternas de luz blanca y flashes. Sí, flashes. ¿El motivo? Enseguida os lo cuento.

Como os comentaba arriba, uno de los 2 elementos que nunca suele faltar en una noche de tormenta es el viento. Y esa noche éste tampoco quiso perderse la fiesta. Que haya viento no es un gran problema. Ahora bien, con los parámetros que teníamos de exposición, por culpa del viento, si iluminábamos con linternas, el suelo, pero sobre todo las ramas y hojas del árbol, saldrían tan movidas que en la foto aparecería una mancha verde bastante poco agradable. Por ello decidimos jugar también con flashes. El flash tiene la facultad de congelar el movimiento debido a que un disparo consiste en luz muy potente emitida en un cortísimo intervalo de tiempo. 

No fueron necesarias muchas pruebas (no más de 10) . Finalmente el esquema de iluminación fue el siguiente: para congelar el árbol, disparo de flash. Lo ideal es disparar sólo una vez para que la sensación de congelación sea mayor.

Para el suelo, linterna blanca potente. En este caso usamos linterna pues queríamos repartir bien la luz, y como las plantas del suelo no se movían mucho con el viento, decidimos que esta opción no era mala.

Quizá os preguntéis qué pasó con la tormenta que se dirigía hacia nosotros. No le perdimos la pista ni un momento pero, por suerte, fue cambiando de dirección y pasó a nuestro lado.

Sobre la foto sólo un detalle más. Si miráis los parámetros podréis ver que el ISO no es demasiado agresivo. El motivo es que en el momento de sacar esta foto no había una completa oscuridad pues, aunque el sol había desaparecido hacía ya un rato, en el cielo aún quedaba restos de su luz.

Como de costumbre, cualquier pregunta, podéis hacerla por aquí y, en cuanto pueda, os respondo.

¡Hasta pronto!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 

Focal: 20 mm 
Exposición: 20 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 400




martes, 5 de junio de 2018

Gang Car

Si sois seguidores de este blog, sabréis que entre aquello que más me gusta fotografiar cuando salgo de fotos nocturnas son vehículos. Vehículos de todo tipo. Grandes, pequeños, coches, tractores o camiones. Casi cualquier vehículo, sí, pero, eso sí, que presenten un deterioro importante. Ahora bien, no siempre es fácil encontrar vehículos, pues, al contrario que castillos, monasterios u otro tipo de edificios o estructuras, no existe, como podréis imaginar, un catálogo o una lista con la localización exacta de estos "bichillos". Más bien todo lo contrario. Encontrar vehículos que cumplan los requisitos para formar parte de una foto nocturna medianamente aceptable realmente se convierte en una tarea de búsqueda ardua.

Por eso, cuando sabes de la localización de una joya como la que esta noche os traigo, hay que aprovecharlo, y más si, como es el caso, el tipo de coche fotografiado no es de los que más abundan.

La noche en que tomamos esta fotografía nos juntamos Luis y yo. Fuimos hasta donde Luis sabía que se encontraba este coche y, cuando llegamos al lugar, allí estaba esperándonos este juguetito. Se encontraba impecable. Quiero decir, impecable para hacerle una foto nocturna, lo que significa que estaba hecho polvo, pero lo justo como para que se pudiera ver claramente que el conjunto de hierros era (o fue) un coche.

En esta ocasión no pudimos llegar con luz de día, pero no nos importó demasiado pues la zona en la que estaba no parecía ser muy peligrosa. Aun así, reconocimos el lugar, pues no queriamos ninguna sorpresa.

Cuando ya nos sentimos cómodos en el lugar, pensamos en los mejores encuadres y nos organizamos para iluminar. El cielo no pintaba demasiado bien, aunque algo de partido podriamos sacarle, pero para ello habría que seleccionar bien qué encuadres coger. Uno de los elegidos, el que esta noche os enseño.

La iluminación en esta ocasión la hicimos con linterna cálida. Por este motivo el balance de blancos lo bajamos a unos 3200K. Esta es la forma de que el coche y todo aquello que ilumináramos con la linterna no quedara bajo una capa amarillenta que generalmente suele ser bastante fea. Utilizamos 3 linternas cálidas de 2 tipos. Las 2 linternas iguales las usamos, una para el interior del vehículo y otra para iluminar toda la chapa del coche, y otra de menor potencia para iluminar los faros.

Además de éste hicimos fotos con otros 2 encuadres  pues pensamos que merecía la pena dedicarle un tiempo a esta joya. Como he dicho antes, no siempre se tiene la oportunidad de encontrar ejemplares como este Dodge, así que había que explotar las posibilidades al máximo.

La de hoy es la primera de la serie. ¡Espero que os guste!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 2500




jueves, 17 de mayo de 2018

El castillo de los MacLeod

Si nos preguntaran por aquello que nos viene a la cabeza si pensamos en Escocia, una de ellas, sin duda, sería castillos. Escocia tiene muchos castillos distribuidos por toda su geografía. Algunos en mejores condiciones, y otros en peores. Entre estos últimos se encuentra el castillo de Ardvreck, un castillo creado por el clan MacLeod en la década de 1590, pero que en 1672 fue atacado por el clan MacKenzie, quienes conquistaron el castillo y las tierras colindantes. Como muchos castillos escoceses, el de Ardvreck tiene sus leyendas sobre fantasmas. Por un lado se habla del fantasma de James Graham, Marqués de Montrose, quien, según parece, fue apresado por los MacLeod y permaneció encerrado en las bodegas del castillo, hasta que el 21 de mayo de 1650 fue enviado a Edimburgo, donde fue ejecutado. Por otro lado, se cuenta la historia de una niña perteneciente al clan MacLeod, y cuyo padre aceptó la ayuda del diablo para construir el castillo a cambio de que le entregara a su hija para casarse con él. Una noche, la niña, desesperada, se arrojó a las frías aguas del lago desde lo más alto de la torre. Desde entonces se cuenta que se ha visto en alguna ocasión a la niña pasearse por las ruinas del castillo.

Como os digo, el castillo se encuentra en ruinas . Y donde haya una ruina, fácilmente podrá encontrarse un fotógrafo nocturno. Así que, como no podía ser de otra forma, a ese castillo había que hacerle la visita nocturna de rigor, arriesgándonos a encontrar al fantasma del Marqués o al de la niña :-)

El día que decidimos ir a fotografiarlo, por la tarde Rosario y yo fuimos a verlo. La idea era ver posibilidades, encuadres y planificar la o las fotos que haríamos.

Esa tarde nos hizo un tiempo bastante bueno, cosa que por la noche cambió. Así es, esa noche llovió bastante, pero como yo estaba "emperrado" en que tenía que llevarme foto de ese castillo, insistí en que fuéramos. Por suerte durante el camino desde Ullapool hasta el castillo, la lluvia cesó, así que la cosa se ponía de cara.

Cuando llegamos a las inmediaciones del castillo lo primero que hicimos fue recorrer la zona alrededor del castillo para no llevarnos ninguna sorpresa. A pesar de que ya lo habíamos visto bien esa tarde, nunca sabes qué te puedes encontrar cuando la luz del sol ha desaparecido. Lo único que encontramos es que, supongo que debido a la humedad del lugar y de que había llovido mucho esa tarde, el terreno estaba lleno de babosas (algo normal). Vimos también que, a pesar de que ya no llovía, el cielo estaba bastante cubierto, prácticamente en su totalidad. Como no sabíamos cuánto tiempo podríamos estar allí sin que nos cayera una buena, decidimos no perder más tiempo y ponernos manos a la obra.

Rosario se subió al castillo con una linterna blanca a la que, previamente, habíamos incorporado un filtro de color rojo con la intención de sacar luz roja por los huecos que había de lo que en su día debieron de ser ventanas.

Yo, por mi parte, cogí una linterna cálida potente y me encargué de la iluminación de la fachada. Antes de empezar, encuadramos, hicimos alguna prueba con diferentes parámetros y finalmente nos quedamos con aquellos en los que el cielo no quedara muy oscuro ni empastado. Tendríamos 30 segundos para hacer la foto, así que me iba a tocar pegarme alguna carrera para poder iluminar como yo quería. Y es que, a pesar de que el castillo no es muy grande, correr de un extremo al otro puede hacerse pesado, y más cuanto mayor fuera el número de carreras que tuviera que pegarme. Este número dependería de lo bien que se me diera la iluminación. El caso es que esa noche no estuve muy hábil con la linterna, así que como podréis imaginar, después de unas 10 carreras acabé agotado.

Tras este encuadre probamos alguno más, aunque debo decir que éste fue el que más me gustó. 

Aquí acabó nuestra historia en el castillo de Ardvreck. Debo decir, además, que, por suerte, esa noche decidieron no aparecérsenos ni el fantasma del Marqués de Montrose ni el de la niña :-)

Como siempre, si tenéis alguna duda sobre la foto, lanzadla y os responderé lo antes posible.

¡Hasta pronto!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 

Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 1600










lunes, 30 de abril de 2018

El Ocaso de una Civilización

La fotografía que os traigo esta noche es una foto a la que le tengo un cariño especial, pues me trae muy buenos recuerdos. Está tomada en el yacimiento arqueológico de Ercávica hace aproximadamente 2 años. En aquella época estábamos organizando nuestro primer curso de fotografía nocturna, cuyas prácticas daríamos, parte en el monasterio de Monsalud, en Córcoles (Guadalajara), y parte en Ercávica. Para publicitar el curso necesitábamos crear carteles con fotografías tomadas en los sitios donde íbamos a hacer las prácticas. Esa noche Luis y yo pedimos permiso para visitar el yacimiento de Ercávica y allí fuimos. Entre las fotos que tomaríamos esa noche, teníamos claro que una sería la que esta noche os muestro. Se trata de los restos de una de las columnas del Foro. Ya en nuestra primera visita al yacimiento, éste fue, quizá, el elemento que más nos llamó la atención. En aquella ocasión, la visita la hicimos en verano, así que sabíamos que esa noche quien mandaba era la Vía Láctea. Todo era cuestión de planificar bien la toma para saber por dónde y a qué hora saldría.

En esta ocasión las condiciones iban a ser muy diferentes. No habría Vía Láctea, pero tendríamos amanecer lunar, así que, ¿por qué no volver a fotografiar la columna, pero en un ambiente diferente?

A la hora que esperábamos la luna empezó a salir. En ese momento, nosotros ya estábamos preparados para colocarla en nuestro encuadre a la derecha de la columna. La iluminación no fue muy complicada: por un lado, luz principal desde la derecha. Por otro  lado, luz de relleno desde la izquierda. Este esquema de iluminación te garantiza que tus fotos no queden planas, es decir, que los objetos que iluminas tengan apariencia tridimensional. No sé qué opinaréis vosotros, pero yo considero que éste es un punto muy importante. Creo que iluminar de una forma coherente es lo que le da credibilidad a una foto. Por ello intento trabajar al máximo la iluminación en las fotos que hago con mis compañeros de Luces del Pasado, con otros fotógrafos, o solo. A veces sale mejor, otras peor, pero siempre pensamos la iluminación que vamos a aplicar en la fotografía, pues en unas mismas condiciones, diferentes iluminaciones darán fotos muy distintas unas de otras.

El tipo de linterna que usamos para iluminar fue de luz cálida, de la misma marca que usamos siempre, Maglite, en diferentes modelos. Es la marca con la que empezamos, es la marca con la que seguimos trabajando, y es la marca con la que, a día de hoy, nos sentimos más cómodos.

Como utilizamos luz cálida, para poder evitar el color amarillento de este tipo de luz, lo mejor, lo recomendable, es usar un balance de blancos especial para luz incandescente (aproximadamente 3000K). Con ello eliminamos o disminuimos ese tono amarillento que pueden tomar los objetos iluminados con este tipo de linterna.

Y poco más. Como siempre, si tenéis alguna duda, podéis preguntármela y os responderé lo antes posible. 

Muchas gracias por dedicarle tiempo a leer esta entrada. Espero que os haya gustado!

Los datos EXIF:


mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 2000







martes, 24 de abril de 2018

Apartamento de Verano

Siempre he pensado que unas vacaciones en pleno campo son el mejor plan para descansar y desconectar de la rutina diaria. Conectar con la Madre Naturaleza es la mejor forma de conseguir una completa desintoxicación mental e incluso física. Ahora bien, cuando me puse a buscar un apartamento rústico lo último que esperaba era una casita formada por cuatro paredes y un techo. Sin muebles, sin luz, sin agua... vamos, ni una simple silla donde poder sentarme para contemplar las maravillosas vistas que por el ventanal podría encontrar. En fin, que no vuelvo a alquilar un apartamento sin ver fotos del mismo.

Bueno, como imaginaréis, esto es una broma y la fotografía que hoy podéis ver no es la foto de ningún apartamento que haya alquilado. De lo que se trata es de los restos de una antigua vivienda celtíbera localizada en Tiermes.

La noche que Felipe, Luis y yo tomamos esta foto era la segunda vez que yo visitaba el lugar. La primera vez me llamó la atención esta construcción, pero la noche no fue la mejor para sacar una foto en condiciones. Sin embargo, en esta ocasión, la visita la hicimos una noche de verano, y la Vía Láctea se encontraba en un punto del firmamento ideal. Se encontraba en un punto que podría observarse desde el interior de la antigua vivienda. En un momento determinado se me encenció la bombilla, y se lo comenté a Luis y Felipe. Como esperaba, le idea les gustó, así que en un momento de la noche nos acercamos a la excavación rocosa y pensamos cómo hacer la foto.

El espacio disponible en el interior no era el mejor así que decidimos que la mejor opción era usar un objetivo lo más angular que pudiéramos. Saqué mi Samyang de 14mm y lo acoplé a mi Canon 6D, y ésta la coloqué en el trípode. Buscamos el mejor encuadre y cuando lo obtuvimos pensamos en la iluminación. Finalmente, sólo 2 de nosotros se encargarían de la iluminación. Como podéis imaginar, la principal se dio desde el exterior de la "vivienda de lujo" hacia dentro. Un tipo de luz diferente en esta clase de fotografías, donde, generalmente, la luz sale desde el interior del reciento hacia el exterior. Una luz fuerte y directa. La otra luz que debíamos dar era una luz de relleno en el interior de la vivienda. Una luz suave, difuminada, pues la intención no era más que evitar que el interior quedara como un espacio negro.

Una foto que nos gustó mucho y que no requirió más que 3 ó 4 pruebas hasta encontrar el punto de las luces. Y es que a veces no es necesario complicarse mucho la vida para conseguir una foto que pueda satisfacerte

Los datos EXIF:


mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 4000