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A salvo Reverencia Noche de Guardia II Noche de Guardia II

viernes, 8 de diciembre de 2017

Final de Labranza

Como todos los que seguís este blog sabéis, si hay un elemento divertido para mí a la hora de hacer fotografía nocturna son los vehículos. Sí, lo que de forma cariñosa los locos de esta afición llamamos "cacharros". Hace unas semanas, después de muuucho tiempo sin subir una foto de cacharros, os enseñé una de un increíble camión abandonado que pedía retrato nocturno. Así que no quisimos irnos de allí sin hacerle nuestro particular "book" a nuestro querido "Oxidus Prime".  


Hoy también voy a subir una foto de cacharro. El de hoy es un tractor al que Luis, mi compi de Luces del Pasado había fotografiado tiempo atrás. El tío sacó con César Vega, otro monstruo de la fotografía nocturna, una foto brutal (en serio, brutal) de un tractor. Al yo ver aquella foto sólo pude decirle 2 cosas: la primera no puedo reproducirla por aquí. La segunda fue algo como: pues ya me estás llevando a visitar a este muchacho.


Así que una noche fui a recoger a Luis, y Luis me llevó al huerto (me refiero al huerto en el que estaba este tractor). Una vez en el huerto, planté el trípode muy cerca del ejemplar metálico para fusilar literalmente el encuadre que mi compañero ya había sacado. Lo cierto es que el tractor, por cómo y dónde estaba colocado, no daba mucha opción a más encuadres llamativos.

Gracias a que se trataba de un vehículo pequeño, la foto no presentó mucha complejidad. Por tanto  encuadré, enfoqué e hicimos unas primeras pruebas para obtener los parámetros correctos. Una vez obtenidos estos parámetros tocaba iluminar. El tipo de luz elegido fue cálida, y usamos una pequeña linterna de fácil manejo. Como la luz usada fue cálida, bajamos el balance de blancos hasta, aproximadamente, los 3200K.

Tuvimos suerte con el cielo. Unas nubes al fondo se agruparon con una forma curiosa que me gustó. De todos los disparos que hicimos, me quedé con esta foto.

Como os he dicho hace un momento, la foto no presentó mucha complejidad, así que fueron necesarias pocas tomas. De aquella noche salió lo que esta noche comparto con vosotros.

Espero que os guste. 

Y, como siempre, si tenéis alguna duda sobre cómo hicimos la foto, por favor, no tengáis ningún problema en preguntar.

Hasta pronto!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/9

ISO: 2000




viernes, 17 de noviembre de 2017

Oxidus Prime

Tras muchas semanas subiendo fotos de auroras boreales, de castillos, y de casas y estaciones en ruinas, hoy toca subir una foto de un "cacharro", un antiguo camión abandonado para ser más exacto, al que Luis me llevó hace unos meses. Y es que, para variar un poco, tocaba subir foto de algún vehículo hacía mucho tiempo, pues el último lo subí en febrero.

Yo no sé a vosotros, pero a mí me encantan estos bichos. No sólo me gustan, sino que disfruto mucho conviertiéndolos en el objeto de mis fotografías nocturnas. Disfruto mucho iluminándolos porque te obligan a trabajarte la iluminación mucho más que muchos de los objetos que fotografío muchas noches. Cada vehículo es diferente de los anteriores y, aunque tengamos un estilo de iluminación definido, cada vehículo hace que tengas que hacer una iluminación dedicada para poder sacar el máximo a ese vehículo. Y es que los vehículos son esos elementos en los que una iluminación mal dada, o hecha sin un interés especial se va a traducir en que el vehículo no destaque y la fotografía no nos diga gran cosa. Cuando ilumino (o cuando iluminamos, si voy con mis compañeros de Luces del Pasado) un vehículo, lo que buscamos es hacer destacar las formas del vehículo y no tratarlo como una caja cuadrada sin más formas que las marcadas por unos vértices y ángulos de 90º. Buscamos dar un volumen al vehículo.

Esto que os comento será tanto más posible cuanto mayor sea el número de curvas, ángulos y formas irregulares del vehículo. Con una buena iluminación casi se puede conseguir que el objeto fotografiado salga de las 2 dimensiones de la foto. Esta es siempre nuestra intención y en ello trabajamos cuando iluminamos un vehículo.

Hay otro punto importante a la hora de dar luz y que ayudará a que nuestras fotos sean más llamativas: destacar las texturas de la superficie iluminada, en caso de que sea posible. En este camión lo que intentamos con la iluminación aplicada fue destacar la superficie rugosa creada por el óxido en la carrocería.

Ambas ideas, destacar volúmenes y destacar texturas, podrían aplicarse en mayor o menor medida, de una forma u otra, en cualquier objeto o construcción grande o pequeña que iluminemos. Dependiendo de la naturaleza de lo iluminado, unas veces se conseguirá más y otras menos.

La noche que hicimos la foto hicimos, aparte de ésta, sacamos otras desde el ángulo contrario, y otras desde el frontal. A mí me gustaron todas, pero hoy he decidido mostraros ésta porque las fotografías frontales y las sacadas desde el ángulo contrario al de esta foto tenían un gran inconveniente: este camión se encuentra pegado a una pared de una casa, por lo que en esas fotografías que os digo resultaba imposible no sacar ese muro. En fin, una pena. El caso es que por este motivo nos centramos en las fotos sacadas desde este ángulo. Digo las fotos porque sacamos hasta 3 fotos desde este ángulo pero todas muy diferentes entre sí. Dejadme que os lo explique. Esa noche la casualidad quiso que este ángulo, el ángulo desde el que se sacó la foto, pudiera encuadrar a una conocida, a veces amiga, otras enemiga, de la fotografía nocturna: la Luna. Efectivamente, durante el tiempo que estuvimos sacando fotos al camión tuvimos la oportunidad de vivir un amanecer lunar. Este es un fenómeno que puede cambiar por completo una foto. Ésta, en concreto, está sacada minutos antes de que saliera la luna. De ahí el tono de color que tomó el cielo. En otra ocasión os mostraré el momento del amancer lunar.

Antes hablamos mucho de cómo realizamos la iluminación de la foto, pero aún no hemos entrado en los detalles más técnicos como, por ejemplo, el tipo de linterna que usamos para esta foto. Como de costumbre, para la iluminación de vehículos solemos usar linternas cálidas, de no mucha potencia, de una famosa marca de linternas. Y es que, para este tipo de fotos no es necesario usar una linterna de más potencia.

No viene mal recordar de vez en cuando el valor de balance de blancos que debemos ajustar en nuestra cámara cuando se usa una linterna cálida como fuente de luz principal de una foto nocturna. En estos casos suele ser recomendable ajustar un balance de blancos para una temperatura de color de 3000-3500K (dependiendo de las características de la linterna). Esto es lo que yo recomiendo. Hay veces en las que la iluminación principal está dada por una linterna de luz blanca, aunque en algún punto de la foto usamos una linterna cálida. En estos casos, el balance de blancos cambia drásticamente y lo ideal es ajustarlo a valores que pueden estar entre los 5000K y los 7000K. En estas fotos, el uso de linternas cálidas, sumado al ajuste del balance de blancos a valores como los que heindicado se traduce en que la zona iluminada por linterna cálida toma un tono anaranjado, lo cual puede ser bastante atractivo.

Tenía muchas ganas de mostraros fotos de vehículos y, en concreto, tenía muchas ganas de mostraros esta foto. Espero que os guste tanto como a mí.

Hasta pronto!


Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 14 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/8
ISO: 1200



miércoles, 18 de octubre de 2017

Guardianes

Cuando sales a hacer fotografía nocturna suele ser recomendable tener una planificación de la foto: si quieres una foto en la que poder encuadrar la Vía Láctea, si quieres ir a fotografiar tormentas, si quieres un cielo estrellado sin nubes, si quieres una foto con o sin Luna... Además, es interesante también tener más o menos claro qué fotografía buscas en cuanto a aquello que pretendes fotografiar. Para ello, conocer de antemano aquello a lo que vas a hacerle foto, a través de fotografías, encontradas en internet o en cualquier otro medio, te ayudará a hacerte una idea de cómo es el sitio al que vas a desplazarte y, sin duda, a hacerte una composición de la foto que te gustaría hacer.

Bien, pues, a pesar de que esta planificación la hayas hecho lo más minuciosamente posible, a veces la foto que te llevas va a ser diferente de lo que tan al milímetro habías planificado. Y es que, en ocasiones, el escenario que te encuentras te ofrece posibilidades con las que inicialmente no contabas, pero que una vez que estás metido en la foto, van surgiendo.

Algo así pasó con esta foto. Desde hace años tenía pendiente visitar (o, mejor dicho, volver a visitar) este conocidísimo castillo. Mi primera foto, o intento de foto del mismo fue en el curso impartido por Mario Rubio al que asistí en 2013, y para cuyas prácticas nos desplazamos hasta este lugar. Como podéis imaginar, una foto de un curso es complicado que pueda ser una gran foto. Es complicado, sencillamente, porque a un curso vas a aprender. Además, hacer una fotografía con casi 20 cámaras en fila, e intentando iluminar para que las 20 fotos sean 20 buenas fotos, creedme, es muy complicado.

Más de una vez había visitado este castillo, el Castillo de Villa Paz, en Saelices. Había visto muchas fotos del mismo. Diurnas y nocturnas. Tenía más o menos claro en mi cabeza el encuadre que me gustaba, pero, por uno u otro motivo, no me había llevado nunca la foto como la quería. Esa noche quedamos Felipe y yo, y cuando llegamos al castillo las condiciones más o menos eran las que nos satisfacían. No era un cielo muy espectacular, la luna no estaba exactamente donde me habría gustado, pero podría valernos. Por fin iba a poder llevarme la foto que buscaba.

Así que llegamos al castillo, colocamos los trípodes y las cámaras y decidimos que yo me subiría a la torre de la derecha e iluminaría con flash y Felipe se encargaría de hacer la iluminación abajo. Hicimos varias tomas hasta conseguir la luz que queríamos, pero cuando ya teníamos la foto se me ocurrió probar a sacar una última en la que yo apareciera en una de las ventanas de la torre. Felipe debió de ver que le convencía cómo quedaba en las pantallas de las cámaras la aparición de una figura porque sin decirme nada, decidió hacer lo propio y colocarse él en la puerta de una de las 2 torres de abajo.

Cuando bajé y miré lo que mi cámara había registrado me di cuenta de que lo que última foto que hicimos me gustaba mucho más que la que habíamos hecho al principio, y por la cual había querido ir hasta allí.

En fin, esta es una de las partes positivas de la fotografía nocturna. Según vas haciendo una fotografía, van surgiendo ideas que, a veces pueden ser buenas y otras no tan buenas, a veces fáciles de ejecutar y otras no tanto, pero que añaden un plus más de diversión a esta modalidad fotográfica. Además de esto, darle al coco cuando estás haciendo tu foto, ayuda a que esa foto sea única, pues la idea, tu idea, es única.

Espero que os guste. ¡Hasta la próxima!

Los datos EXIF:

mara: Canon 6D 
Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 100



miércoles, 4 de octubre de 2017

El Viejo Molino

La fotografía que esta noche os traigo es muy especial para mí. Fue tomada hace unos meses, ya hace medio año, en la Semana Santa de 2017.

En esta ocasión no me acompañaron mis compañeros de Luces del Pasado. En esta ocasión mi compañera de fotografía nocturna fue la que lo ha sido en mis últimas aventuras fotográficas y en muchas otras más (y las que seguro aún están por llegar): Rosario.

Sin ser aficionada a la fotografía nocturna, y casi me atrevería a decir, a la fotografía en general, esa noche (y alguna otra más) aguantó sin una sola queja mis caprichos derivados de esta afición. Y no sólo eso. También participó activamente en la foto. Linterna en mano, se metió dentro del viejo molino y se encargó de la iluminación del interior y de sacar luz (si me lo permitís, de forma exquisita) por la puerta. Más adelante daré todos los detalles de la realización de la foto.

La fotografía está tomada en Murcia y se trata de un viejo molino del que, como podéis ver, poco queda. Sin embargo, cuando encontramos el molino en una ruta de búsqueda de posibles objetivos nocturnos, me pareció lo suficientemente atractivo como para hacerle una visita nocturna.

Así hicimos, y esa noche, a pesar de que no daban unos cielos espectaculares, salimos a fotografiarlo. Nuestra idea inicial fue usar luz cálida, pero en cuanto hicimos las primeras pruebas nos dimos cuenta de que esa elección no iba a ser buena. Así que decidimos probar con iluminación fría. La cosa cambió considerablemente. No necesitamos más de una prueba para comprobar que la iluminación fría iba a ser la iluminación ganadora esa noche.

Como sabéis, por usar luz fría lo normal es marcar en el balance de blancos un valor de temperatura de color fría, de forma que la cámara de fotos se encargue de "calentar" la luz fría que le llega. Esto hace que todo aparezca con un tono cálido. Esto lo podéis ver en el cielo, que aparece con un tono anaranjado.

Por tanto, como digo, esa noche la luz que marcaría la iluminación será la fría, y con linterna fría iluminamos el exterior del molino. Esta iluminación se hizo principalmente desde la derecha. Además, luz muy suave dada desde la izquierda.

Vamos con la iluminación interior. Según lo que he dicho hace un momento, las condiciones marcadas en la cámara hacían que toda la iluminación usada en esta fotografía estuviera hecha con luz fría. Sin embargo, para la luz del interior, hicimos un cambio en el guión.

En vez de usar luz blanca, que podría ser lo lógico ya que el balance de blancos estaba ajustado para trabajar con una iluminación blanca, lo que hicimos fue usar una linterna cálida. ¿Con qué fin? Como digo, lo más normal habría sido usar linterna fría. Con ello habríamos conseguido que la luz que ilumina el interior del molino y la que sale del mismo por la puerta tuviera una tonalidad ligeramente cálida, pues el balance de blancos usado calienta la luz blanca. Usando una linterna cálida, lo que hacemos es "calentar" más aún el tono cálido de la luz de la linterna, mostrándose finalmente con un tono muy cálido y por tanto, más llamativo.

Personalmente es una fórmula que, en según qué casos, creo que aporta a la foto, aunque en mi opinión no hay que abusar mucho de ello pues no siempre funciona bien y, por otro lado, nuestras fotos pueden llegar a tener la misma apariencia.

Posiblemente os preguntéis si la fórmula contraria podría funcionar igual. Es decir, ¿qué pasaría si usáramos iluminación fría (luz blanca) ajustando en la cámara un balance de blancos frío (alrededor de 3200K)? El efecto que obtendríamos sería el de enfriar más aún la luz blanca, tornándose ésta en azul. ¿Es esto útil? Pues más que preguntarse si es útil o no, quizá habría que preguntarse si este efecto resulta atractivo o no. Claro está, todo depende del caso en el que nos encontremos, pero, y esto es un gusto personal, a mí no me resulta especialmente atractivo. Pero, como digo, es un gusto personal

En resumen, linterna fría desde la derecha de la foto y un poco de luz desde la izquierda para contrarrestar esa luz, y linterna cálida desde el interior del molino. 

Por último, los datos EXIF de la foto. No olvidéis que si tenéis alguna sobre la foto, podéis preguntar.

Los datos EXIF:


mara: Canon 6D 

Focal: 14 mm 
Exposición: 8 sg 
Apertura: f/2,8

ISO: 2500



martes, 26 de septiembre de 2017

El Símbolo

En más de una ocasión he explicado que el flujo de trabajo del fotógrafo nocturno que se dedica a hacer el tipo de fotografía nocturna que hago, o que hacemos los miembros de Luces del Pasado, comienza, muchas veces, con la localización del sitio que quieres fotografiar. Muchas veces aquello que tú quieres fotografiar es muy conocido y está perfectamente localizado, con lo cual la búsqueda acaba casi en el momento en que empieza.

Muchas otras veces esa localización es algo que sabemos que existe porque hemos visto una fotografía en Internet o en una revista. Una fotografía diurna o nocturna. Sacada con cámara o con móvil. Por un fotógrafo profesional o por uno aficionado. El caso es que esa fotografía, con más o menos información, es el punto de partida para comenzar una búsqueda que, por lo general no suele ser fácil.

Sin embargo, Luis, bien porque el monumento oculto no estaba muy oculto, bien porque ya es muy ducho en estas labores (que más bien será ésta), no tardó mucho en localizarlo. Así que el monumento en cuestión entró a formar parte de la lista de sitios a visitar en algún momento. Ese momento no se hizo esperar mucho, y una tarde de verano quedamos Luis y yo para visitar la construcción.

Nuestra intención era, como siempre llegar con luz de día (siempre es esa la intención, aunque no siempre lo conseguimos), pero nos confiamos pensando que estaba más cerca y  llegamos ya prácticamente de noche.

Lo que sí que no se nos escapó fue la planificación de la foto. Al menos en lo que podíamos planificar. Veréis a qué me refiero. Cuando pensamoss en hacer foto esa noche, echamos un vistazo a una de las aplicaciones que te dan la previsión meteorológica de las próximas horas (e incluso días). Vimos que daban cielos despejados, así que... verano... cielos despejados... ausencia de luz de luna... perfecto, lo teníamos todo para poder sacar una foto en la que apareciera la Vía Láctea. Sólo había que encontrar el sitio en que a una hora razonable se situara la Vía Láctea con un buen encuadre. Para ello hicimos uso de una de las aplicaciones que te dicen exactamente dónde se va a situar y con qué aspecto (inclinación, con el Centro Galáctico visible o no) va a aparecer la Vía Láctea... y pensamos en este sitio.

Así que teníamos el día, la hora, la localización y las condiciones meteorológicas... Bueno, esto último ...más o menos. Y es que cuando llegamos allí, el cielo estaba totalmente despejado. Es lo que buscábamos.  Pero cuando se aproximaba la hora en la que la Vía Láctea se colocaría más o menos por la zona que íbamos buscando, empezaron a aparecer unas nubes, por llamarlo de alguna forma, que pensamos que nos iban a aguar la fiesta, y que la foto que íbamos buscando esa noche no nos la íbamos a llevar. A esto me refería con que teníamos todo lo que, más o menos, podíamos controlar. Pero, claro, los caprichos del cielo no los podemos controlar.

Y las nubes fueron más y más abundantes. Aun así, decidimos que había que tirar foto y que lo que tuviera que ser, que fuera. Cuando vimos la foto que aparecía en las pantallas de nuestras cámaras nuestras sensaciones cambiaron radicalmente. Y es que unas nubes con buena fuga que adornando un cielo nocturno no se pueden encontrar todos los días. Esa noche las íbamos a tener.

Tiramos varias fotos mientras ilúminábamos con un esquema de iluminación sencillo y que os cuento a continuación. Iluminación cálida, y, por ello, ajuste del balance de blancos a unos 3200K. La iluminación principal, al monumento, la dimos desde la derecha. Ahora bien, desde el punto en el que estábamos, la iluminación del suelo no nos convencía, así que, para levantar más textura, el suelo lo iluminamos desde la derecha. Además, para evitar negros desde el lado oculto a la iluminación principal, desde el lado izquierdo también se iluminó suavemente las zonas interiores del monumento. 

Al final la noche acabó bastante mejor de lo que esperábamos. A veces, esas cosas que no puedes controlar se ponen de tu parte ;-)

Y poco más. Espero que os haya gustado la foto. Como siempre, si tenéis alguna curiosidad sobre la realización de la foto, no dudéis en preguntar.

¡Hasta pronto!

Los datos EXIF:


mara: Canon 6D 

Focal: 16 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2,8
ISO: 3200