domingo, 22 de febrero de 2015

Batcave

¿Cómo os sentiríais vosotros si una noche, durmiendo tranquilamente en vuestras camas, en vuestros dormitorios, de pronto alguien metiera luz por las ventanas, por las puertas, desde los armarios...? Imagino que no os haría mucha gracia, ¿verdad?. Pues imagino que algo así debió de sentir el pobre murciélago al que con nuestras linternas despertamos la noche en que hicimos esta foto. El pobre no sabía ni dónde meterse viendo luces por todos sitios.

No me extraña que el mamífero volador eligiera este gran ejemplar de castaño como hogar, pues la forma, las texturas, el tamaño de semejante árbol nos llamó la atención desde el primer momento en que lo vimos por internet.

Noche sin luna en la que, como en muchas otras ocasiones, disfrutamos hasta altas horas de la madrugada de esta gran pasión. Esa noche nos juntamos José Antonio, Felipe, Luis Javier y yo. Una noche de esas en las que la creatividad y la imaginación de los cuatro dio sus frutos.

Cuando ya nos íbamos, decidimos acercarnos a este castaño y grabar en nuestras tarjetas la última. La iluminación está hecha desde 3 puntos. La principal, desde la derecha. Esta será la iluminación que marcará el aspecto de la foto. No menos importante es la iluminación que dimos desde la izquierda. Esta iluminación es más suave, y sirve para suavizar esas sombras duras. Es la luz que ayuda a hacer más creíble la foto. Por último, el toque más llamativo de la foto: la iluminación del interior del árbol. Esta iluminación está hecha desde detrás del árbol. Toda la iluminación está hecha con luz cálida.

¡Y poco más! Ah, sí, se me olvidaba. Desde aquí, nuestras más sinceras disculpas al murciélago por meternos en su casa sin haber recibido su invitación :-P

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 43 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800



jueves, 12 de febrero de 2015

... Y surgió de la nada

Y es que casi, casi, fue así. Tras mucho andar, esta vez prácticamente en la total oscuridad, entre mucho arbusto, mucho árbol bajo, y sin tener muy claro hacia dónde íbamos, por fin apareció casi por arte de magia. 

A pesar de ser una torre alta, hasta que no estuvimos a 20 metros de ella, no conseguimos vislumbrar su silueta. 

Llegamos a un punto en el que estábamos planteándonos dar media vuelta e intentar volver por el camino de subida. Un punto en el que la parte irracional y aventurera te dice "sigue sólo un poco, que no te arrepentirás", y la parte racional te grita "tío, ¿qué haces? No sabes ni dónde estás, ni a dónde vas, ¡ni lo que te vas a encontrar!". Por suerte o por desgracia, tanto mi parte irracional, como la de Luis, que esa noche fue mi compañero de foto nocturna, ganó por goleada.

Y, de pronto, surgió de la nada. Justo en ese momento, sonrisas en nuestras caras, fin de nuestros miedos y de nuestras inseguridades... y felicidad absoluta.

Esa noche había una luz de luna potente. Esa luz, que no nos guió hasta la torre, nos sirvió para investigar el terreno, la torre y poder plantear los posibles encuadres para disparar foto. Como ya he dicho en alguna ocasión, me gusta llegar con luz de día. Creo que es la mejor forma de reconocer el terreno, no sólo por los posibles peligros que pudiera haber cerca, sino porque es la forma de no tener un accidente a la hora de moverte en completa (o casi completa) oscuridad. Pero esa noche no fue posible. Al menos, la luna, como digo, nos echó un cable con su luz.

El sitio tenía pinta de no haber recibido visitas en mucho tiempo. El aspecto del terreno y la cantidad de vegetación salvaje así nos lo dejaron ver. Esto supuso un inconveniente, pues encontrar un encuadre que nos satisficiera no fue tarea inmediata. El que esta noche os muestro fue uno de ellos. 

Una vez decidido el encuadre, cámara en trípode, enfocar, marcar los parámetros necesarios para sacar una foto con la luz correcta y decidir cómo se va a iluminar la escena.

En esta ocasión, Luis se encargó de aplicar luz desde la derecha de la escena para intentar sacar volumen y textura a la torre. Esto no fue fácil, pues la luna estaba justo detrás de nosotros, y su luz daba de lleno en la torre, desde un ángulo que reducía considerablemente los volúmenes y texturas de la construcción. Por mi parte, yo me encargué de iluminar suavemente el suelo, y rápidamente, de meterme en la torre para sacar luz roja con una linterna de luz blanca a la que hubimos ajustado un filtro de color rojo. Toda la iluminación exterior está hecha con luz cálida.

Tras varias pruebas, este es el resultado. Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 36 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 400



jueves, 5 de febrero de 2015

Luz del Faro

No, no me he vuelto loco. Me gustan los faros, sí, pero no veo faros por todos sitios. El título de la entrada de esta noche tiene sentido. Y si no, seguid leyendo.

La foto que subo está noche fue tomada en el Castillo de Puebla de Almenara, en Cuenca. Este castillo, cuyo origen es una antigua fortificación andalusí, se piensa que fue usada para hacer señales a otras fortificaciones. De ahí, su nombre: Almenara, cuyo significado es algo así como "lugar donde hay luz", o "faro". Algo más claro, ¿verdad?

La noche en que se tomó la foto estuve acompañado por Jose A. y Luis J. Una noche de mucho frío en la que íbamos buscando un cielo que nos ayudara a rematar una foto sencilla, pero con un encuadre que nos llamó nada más llegar al sitio. Ese cielo, sin embargo, no terminaba de llegar, y cuando lo hizo, duró bastante, bastante poco. Aun así, nos llevamos el resultado que podéis ver aquí.

En la iluminación de la foto participamos los 3: Jose, el primer plano con MiniMaglite, Luis, la torre y la muralla con Maglite 3D, y yo, el pasadizo y la salida con la misma linterna.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 

Focal: 11 mm 
Exposición: 36 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 400