jueves, 23 de abril de 2015

El grabado

Esta es una de esas fotos en las que la labor de búsqueda de la localización tomó una importancia mayor que en otras ocasiones. Son muchas las ocasiones en las que fotografías torres, atalayas, castillos cuya situación geográfica está documentada en muchos sitios. Generalmente, esta información suele coincidir y los puntos a los que se hace referencia suelen coincidir, o distan muy poco entre sí las unas de las otras. En este caso, no fue así. La localización de la Piedra Escrita de Cenicientos no parece un secreto, pero dependiendo de dónde busques, las coordenadas que puedes encontrar están lo suficientemente lejos las unas de las otras como para que encontrar el punto exacto en que se encuentra la piedra no sea labor de minutos.

Hacía tiempo que Luis y Felipe iban detrás de fotografiar la piedra, y una tarde se lanzaron en su búsqueda con la intención de hacerle un buen reportaje gráfico :-). Esa noche no hubo suerte, A pesar de que iban con una idea de por dónde podía estar la piedra, esta diversidad de posibles localizaciones complicó su localización.

Pocos días después, una tarde nos unimos Cris yo a la búsqueda de la piedra sobre mapa. Estuvimos los 4 comentando por dónde podría estar la el monolito y, finalmente, lo encontramos. Trabajo de búsqueda terminado.

Ahora que hablo del trabajo de búsqueda, me gustaría comentar lo importante que es dedicarle tiempo a localizar con la mayor exactitud posible nuestro objetivo fotográfico. Esto nos ayudará a planificar mejor nuestra salida nocturna. Hay que recordar que la mayoría de las ocasiones no conocemos el sitio al que vamos y, aunque siempre es recomendable hacer una visita con luz de día, esto no siempre es posible, pues el destino en cuestión puede estar lejos. Es en estas ocasiones, como digo, en las que conocer el punto exacto de localización cobra mayor importancia.

La piedra que hoy podéis ver se trata de una piedra con unos grabados que tras, diversos estudios hechos, se piensa que tienen un origen de la época romana. En concreto, se piensa que podía ser una dedicatoria a la diosa romana Diana (diosa de la caza). Un último dato sobre la piedra. Es muy posible que veáis la foto y penséis que la piedra mide poco más de 2 metros. Que no os engañe la foto: la piedrecita mide alrededor de los 7 metros de altura :-)

La iluminación de la piedra se hizo desde 2 puntos, a ambos lados de la piedra. Como suele ser habitual, usamos luz cálida, así que ajustamos el balance de blancos en una función para contrarrestar esa temperatura de luz cálida (aproximadamente 3200K).

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 25 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 400




jueves, 16 de abril de 2015

El coche de Mortadelo

Esta es una de esas fotos que hasta que no ves en casa no tienes claro cuál podría ser ser el título. Ahora bien, en cuanto apareció en la pantalla de mi ordenador se despejaron mis dudas. Posiblemente este título no sea entendido por alguno de los que hasta este blog hayáis llegado. Espero, sin embargo, que a la gran mayoría de vosotros no solo no os resulte extraño, sino que consiga dibujar una sonrisa en vuestra cara trayendo a vuestra cabeza viejos buenos recuerdos. Para el resto, dejadme que os explique simplemente que Mortadelo y Filemón han sido, (y ojalá sigan siendo) grandes héroes del cómic español que durante décadas han provocado muchos buenos ratos y carcajadas entre jóvenes, y no tan jóvenes.

No sé si fue un gran guión, un acierto con el lápiz, o una mezcla de ambas cosas las que tanto éxito le hicieron cosechar a Francisco Ibáñez, creador de estos personajes. Pero el caso es que aquel que ha leído un Mortadelo, casi con toda seguridad tiene un gran recuerdo de su lectura.

La primera vez que visité esta localización (he estado 2 veces) lo hice en compañía de Javi y de Carlos, un compañero de trabajo aficionado a la fotografía, pero que conocía bastante poco de qué era la fotografía nocturna de larga exposición. Sorprendido por las fotos que le enseñé, Carlos aceptó apuntarse a una salida en la que pudiera ver con sus propios ojos que lo que le había enseñado en mi móvil puede hacerse solamente con una cámara, un trípode y una o dos linternas. Dicho y hecho, una tarde en la que salimos del trabajo más tarde de lo habitual, nos fuimos hasta donde estaba este coche. Allí plantamos los trípodes, ajustamos los parámetros y, tras 3 o 4 disparos con los que ir mejorando la foto, Carlos pudo comprobar en la pantalla LCD de su cámara que lo que semanas antes había visto en mi móvil, y que parecía producto de un diseño gráfico, era casi producto de magia. Y es que, en realidad, es magia: la magia de la luz.

Pocos días después volví a la localización acompañado por Luis J. de la Fuente, pues quería depurar detalles que no quedaron como yo quería el primer día. Algunos os preguntaréis: "¿detalles que pudieran arreglarse fácilmente con Photoshop?" Pues... sí, estoy convencido de que sí. Entonces, ¿por qué no hacerlo con Photoshop? ¿Por qué no arreglar esa foto sin moverme de mi casa? Ahorraría tiempo de desplazamiento, tiempo de hacer de nuevo la foto... Tengo varias respuestas a esta pregunta. Yo disfruto mucho más en el campo, con la cámara, y la linterna, que en casa con Photoshop. Disfruto haciendo la foto, iluminando la escena. Disfruto pensando la foto. Disfruto de la compañía, el bocadillo y la cerveza que te tomas con los amigos mientras haces fotos. En definitiva, siempre que sea posible mejorar una foto repitiéndola, y que sea posible volver a repetirla, mi intención será repetirla. ¿Quiere esto decir que mis fotos no pasan por Photoshop? No, ¡claro que no! Todas tienen su revelado. Además, aquellas fotos en las que he considerado que un retoque puntual o la aplicación de un filtro mejoraba la foto según mi opinión, esas han sufrido en alguna medida un procesado posterior. Pero esto no cambia lo que os he dicho más arriba. Yo disfruto la fotografía nocturna en la calle o en el campo pintando con linternas.

Sobre la iluminación de la escena, muy sencillo. En primer lugar, con linternas cálidas desde ambos lados del coche. ¿Y el interior? El interior se iluminó con una linterna blanca, sobre la cual se colocó un filtro de color rojo.

Espero que os guste, y, como siempre, cualquier duda que os surja, estaré encantado de poder contestarla. 

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 92 sg 
Apertura: f/8
ISO: 800



viernes, 10 de abril de 2015

Un mismo destino

Cuando se visita un cementerio, un involuntario, aunque en absoluto incómodo, ambiente de respeto comienza a gobernar el recinto. Uno se contagia rápidamente del solemne silencio y la completa tranquilidad que te rodea. Eso fue lo que esa noche sentimos. Las risas, las bromas hechas durante el viaje cesan de golpe cuando te encuentras frente a un escenario como el que esa noche nos encontramos.

Si, además, estamos hablando de un cementerio militar, este sentimiento se mezcla con la curiosidad por la historia del recinto y de sus inquilinos.

El cementerio alemán de Cuacos de Yuste no es un cementerio normal. En él se encuentran enterrados 26 soldados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda que cayeron en territorio español o sus cuerpos llegaron a las cosas españolas arrastrados por el mar, tras el hundimiento de sus navíos. Todos ellos fueron reunidos y enterrados en este cementerio entre 1980 y 1983,

Dando un paseo por el cementerio, curioseando, por qué no decirlo, entre la información mostrada en las lápidas, en las que se puede leer, en la mayoría de ellas, el nombre, y las fechas de nacimiento y muerte de todos los soldados alemanes, muchas preguntas sin respuesta invaden tu pensamiento, pero sobre todo, la sensación de que el hombre no aprende de sus errores.

Para todo esto y mucho más tuvimos tiempo esa noche pues, aunque la previsión de lluvias para esa noche, a esa hora, y en ese lugar era del 0%, allí estábamos Cristina, Felipe y yo mirando al cielo. Norte... sur... este... oeste...el mismo aspecto. Gris por donde quiera que miraras. Lluvia constante e incesante. En momentos así te abordan las dudas. ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos? ¿Esperamos un poco? Tiene que abrir. Según la aplicación, no llueve desde hace un par de horas y está casi despejado. ¡No puede fallar tanto! ¡Tiene que abrir!

Posiblemente si hubiéramos estado a 50 km de casa no habríamos esperado y nos hubiéramos ido a casa. Cuando te haces más de 200 km para hacer una foto esperas contando piedras, si es necesario.

Al final paró de llover. Y no sólo eso. El cielo abrió. Abrió, y nos dejó hacer fotos como la que esta noche os traigo.

Aunque era noche de luna, esa noche las nubes no nos dejaron usar su luz. La que veis en la foto fue aportada por las linternas de Cris, de Felipe y mía, toda ella luz cálida. Como podéis ver, la mayoría de la luz proviene de la derecha y, para suavizar las sombras duras, un poco desde la izquierda.

Como siempre, si tenéis alguna pregunta, hacedla y os la responderé lo antes posible.

Los datos EXIF:

mara: Canon 500D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 800



lunes, 6 de abril de 2015

May the Light guide your Path

Se acabó la época de nieves. Casi se puede decir que se acabó la época de frío. Y es que llega la primavera, acompañada de una subida de temperaturas. Pero, para refrescar el ambiente, hoy vuelvo, con más retraso del habitual, con una foto con la nieve como una de las protagonistas. Como podréis imaginar, la foto fue tomada hace unos meses, a principios de año. 

Ya habíamos visitado el arco de Santo Domingo con anterioridad y, aunque la estructura nos pareció impresionante para ser fotografiada, el cielo que nos llevamos esa noche no nos dejó realmente satisfecho a ninguno. Así que, como con otras localizaciones que ya hemos visitado, a esta habría que volver una segunda vez (no creo que ante muy equivocado si digo que habrá una nueva visita). 

Creo que no tiene nada de raro volver a visitar localizaciones de las cuales te llevaste una mejor o peor foto. Cada noche es diferente a la anterior. Y no sólo por las diferentes condiciones que te vas a encontrar sobre el terreno (nieve, tierra, luz de luna, oscuridad absoluta), sino porque una noche puedes llevarte una foto con un encuadre que en otra no te llamó la atención o que, por las circunstancias de la noche, no pudiste hacer.

Esta noche en concreto imaginaba que encontraríamos un cielo interesante, nieve... aunque no esperaba encontrar tantas huellas como las que encontramos. La nieve le da mucha vida a la fotografía nocturna, pero no es lo mismo una foto con un encuadre en el que la nieve aparezca virgen, sin pisadas, que uno en el que la nieve esté tan pisada como es el caso de la foto que hoy podéis ver. Aun así, creo que la foto merece la pena, y por eso os la traigo hoy.

En esta ocasión, sólo fuimos al arco José A. y yo, así que entre los 2 nos repartimos el trabajo. Uno de los 2 se situó detrás del arco para iluminarlo desde detrás y sacar luz desde esa posición, mientras que el otro se encargaría de dar luz al suelo y al arco desde una posición que nos permitiera sacarle volumen. Toda la iluminación se hizo con luz cálida. El resultado, tras los 30 segundos de iluminación, el que veis en la foto. Espero que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/4
ISO: 400