jueves, 28 de mayo de 2015

Entra la Luna por tu Ventana

Esta es la historia de una foto que no estaba planeada. Sí, es de esas que no tienes en mente, pero, curiosamente, de las que con mejor sabor de boca te deja cuando estás en el coche de vuelta a casa. 

Esa noche nos juntamos sólo Luis y yo. Planeando dónde ir, encontramos esta vieja ermita de Segovia. Viendo que, además, el cielo podría darnos alguna alegría, no lo pensamos mucho. Quedamos, y allá que nos fuimos. De la ermita en cuestión teníamos pensadas 2 fotos. Una vez allí, vimos que el cielo estaba de nuestra parte, pero no teníamos muy claro si sería todo el tiempo que deseábamos, así que, sin perder mucho tiempo, nos pusimos manos a la obra con el primer encuadre.

Una vez terminada la foto, nos fuimos al segundo encuadre que teníamos en mente. Pero con este nos pasó algo que puede pasar cuando te encuentras en el sitio que has ido a visitar, y es que, una vez allí, no nos encajó el encuadre que veíamos con lo que teníamos en mente. No lo veíamos. Trípode aquí, trípode allá... nada, no veíamos foto.

De repente, nos pasó algo que cambió radicalmente el desarrollo de lo que nos quedaba de noche. Cuando estábamos intentando encajar foto en algún punto para este segundo encuadre, de pronto me quedé parado mirando la ermita. De pronto me giré, y volví a darme la vuelta para volver a mirar la ermita. En un segundo me vi cogiendo el trípode y saliendo disparado hacia el interior del viejo templo. 

Minutos más tarde, Luis me reconoció que cuando me vio hacer eso pensó: "¡Ya lo ha tiene, ya lo ha tiene!" ¿Qué fue lo que me hizo coger repentinamente el trípode y salir disparado al interior de la ermita?

Sabéis que siempre digo que a la hora de salir a hacer fotografía nocturna hay que tener controlado el mayor número de factores. Esa noche los teníamos controlados, pero hubo uno del que nos habíamos olvidado. Cuando estábamos buscando cómo llevarnos una segunda foto que nos gustara, cuando estábamos dándole vueltas y vueltas a ese segundo encuadre, repentinamente hubo algo que me llamó la atención. Vi, de pronto, que la fachada de la ermita la estaba viendo con más claridad que como la había visto hasta ese momento. Me di la vuelta y... ¡claro! ¡La luna! Me había olvidado hasta de a qué hora salía! En ese momento se me encendió la bombilla. Recordé el estado ruinoso en que se encontraba la ermita, debido, entre otros elementos, a unos agujeros en las paredes. Me volví de nuevo, y así era: allí estaban las ventanas por las que entraría la luna. 

No sé muy bien describir la sensación que tuve en ese momento. Fue esa sensación de que ya teníamos foto, incluso antes de haber plantado el trípode. Cuando Luis llegó hasta donde estaba yo, lo vio igual de claro. La luna iba a ser la protagonista inesperada de la fiesta.

No queríamos perder ese momento, así que decidimos rápidamente cómo plantearíamos la foto. La luz de la luna entraba por las ventanas, sí, pero no era suficiente como para llamar la atención del espectador, así que tendríamos que potenciar esa luz. De esto se encargaría Luis que, con mucho arte, repartió luz desde fuera de la ermita hacia el interior. Yo me encargué de dar un poco de luz en el interior de la ermita, para que no quedara completamente oscura, y desde fuera al marco de la entrada de la derecha, para sacarle unas texturas que pudieran llamar la atención. Como de costumbre, la iluminación se hizo con linterna cálida, así que el balance lo ajustamos de forma que pudiera contrarrestar un valor de temperatura de color de aproximadamente 3200 K. Poco más había que hacer, pues la Luna se encargaría de dar ese color tan bonito al cielo. 

En fin, que llegó la última, pero la Luna se convirtió en la Reina de la Fiesta. ¡¡Hasta la próxima!!

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800





viernes, 22 de mayo de 2015

Reciclaje

Si seguís con asiduidad este blog, y os soléis fijar en los datos EXIF de las fotos que muestro, habréis observado que, salvo casos excepcionales, los tiempos de exposición de las fotos suelen estar entre los 20-40 segundos. Esto no es por capricho sino que, como podréis imaginar, existe un motivo. 

Dependiendo de lo que busquemos en nuestra foto, y del equipo que tengamos, las condiciones para tirar una foto pueden ser diferentes. Por ejemplo, si yo con mi equipo quiero sacar una foto en la que se vea traza de estrella, si la focal a la que disparo es de 11mm, el tiempo de exposición deberá ser de varios minutos. Si, por el contrario, lo que pretendo es sacar una foto en la que las estrellas no aparezcan movidas (o casi no sea apreciable ese movimiento), será importante que el tiempo de exposición no supere los 30-35 segundos. Si la foto la estamos disparando hacia el norte o hacia el sur, el tiempo incluso podría llegar a los 40 segundos. Ahora bien, hay que tener en cuenta que como estamos fijando el tiempo de exposición, deberemos jugar con los otros 2 parámetros que nos quedan: apertura de diafragma e ISO.

Si el cielo presenta un aspecto interesante, con nubes que pueden desplazarse, ese tiempo puede ser ideal para conseguir ese efecto tan llamativo de nubes en movimiento. Sobre un fondo de cielo estrellado.

Ahora bien, hay ocasiones en las que el cielo se muestra con muchas nubes y pocos claros. Si, además, hay un viento lo suficientemente fuerte como para mover las nubes a gran velocidad, ese tiempo que he comentado arriba será demasiado para conseguir el efecto del que os hablaba, y lo que obtendremos será un cielo totalmente cubierto de una mancha, que es en lo que se traduce, en estos casos, el movimiento de nubes.

¿Cómo evitar esto? ¿Cómo conseguir que el cielo no quede "empastado", manchado? Seguro que ya conocéis bien la respuesta. Se consigue bajando el tiempo de exposición. Ahora bien, bajar el tiempo de exposición no es gratuito. Por la regla de reciprocidad, si disminuimos el tiempo de exposición, para que nuestra foto siga apareciendo bien expuesta será necesario abrir el diafragma o aumentar el valor de ISO. En estos casos, yo recomiendo que, si vuestra cámara se comporta bien a valores altos de ISO, tiréis de ISO.

Eso es lo que se ha hecho en la foto de hoy. El cielo que nos encontramos Luis y yo la noche que realizamos la foto era muy espeso y las posibilidades de que mejorara, mínimas. En todo caso, podría empeorar, así que había que actuar rápido para aprovechar los pocos claros que íbamos a llevarnos esa noche. Este es el motivo por el cual la foto está tirada con un tiempo de exposición tan bajo y un ISO de 2000.

No puedo acabar la entrada de hoy sin explicar el motivo del título de la misma. Está relacionado con el motivo fotografiado. Se trata de la atalaya de Los Yébenes. Como sabréis, las atalayas son construcciones militares de vigilancia. En España podemos encontrar muchas. Algunas en buen estado, otras no tanto. Ésta, además tuvo una segunda función: molino de viento. Sí, como lo leéis. Imagino que la similitud de estructuras entre los 2 tipos de construcciones posibilitó que la primera fuera "reciclada" de forma que pudiera darse en segundo uso. Más claro el título, ¿verdad? ¡Hasta la próxima entrada!

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 10 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 2000







viernes, 15 de mayo de 2015

Como en una película

Siempre he dicho, pues soy de la opinión de ello, que una buena planificación es importante. No sólo es importante localizar con detalle un motivo que pueda sernos interesante para fotografiar. Toda información que puedas recopilar para tu fin será útil. No se trata sólo de ver fotos de la zona, del lugar al que nos vamos a desplazar y en el que, en la mayoría de ocasiones, no habremos estado nunca, sino de tener en cuenta otros aspectos que, aunque pueda parecernos que carecen de importancia, pueden marcar el éxito o fracaso de nuestra noche fotográfica. Cierto es que no puedes controlar todos los factores, pero cuanto mayor sea la información de la que dispongas, mayor será la posibilidad de éxito.

Uno de esos elementos de los que puedes (y debes) sacar información, es el acceso al sitio de destino: la mejor forma de llegar, dónde poder dejar el coche (cerca de tu destino o no tan cerca...), si vamos a tener que andar por terreno de más o menos fácil acceso a pie cargando con cámara, trípode, linternas, bocadillos, agua (y/o cervezas). Controlar todo esto nos va a facilitar la vida, al menos la vida esa noche :-)

Para realizar la foto que hoy traigo intentamos hacer el estudio de los factores que os comento más arriba, pero está claro, que hay veces que te encuentras con elementos que no puedes tener controlados.

Ese día nos juntamos Cristina, Luis J., José A. y yo. Durante todo el día todos estuvimos buscando información que nos fuera útil para que la noche fuera provechosa. Información sobre el tiempo que tendríamos (temperatura, viento, cielos, luna) mejor camino de llegada, dónde dejar el coche, cuánto tendríamos que andar, pero nos encontramos con algunos inconvenientes que no imaginamos a pesar de tenerlo todo, o casi todo, controlado (o eso pensábamos).

El primer problema que nos encontramos estuvo en la planificación del acceso al lugar. Hoy en día, disponer de un GPS es una gran ventaja, pero el día que no le apetece funcionar como debe, te puede dejar un poco vendido. Eso fue lo que nos pasó. Estando a unos 15-20 km de nuestro destino, el GPS marcó una ruta que no nos encajó a ninguno. Por suerte, hoy en día, raro es el teléfono móvil que no viene provisto de un GPS. Lo malo es que cada fabricante tiene su propia visión de lo que es la mejor ruta. Finalmente encontramos el camino que horas antes en Google Maps nos pareció que sería el mejor. Por desgracia, ese camino, que realmente era una carretera comarcal, se encontraba en un estado lamentable. Tanto, que un turismo común lo habría pasado bastante mal.

Finalmente llegamos, más tarde de lo que inicialmente teníamos previsto, pero con tiempo suficiente para pensar bien en las fotos que podríamos sacar. Parecía que el cielo no iba a estar de nuestro lado. Demasiado cubierto. Tan cubierto que ni siquiera una luna que nos podía dar mucha luz se abría paso. Así que nos lo tomamos con tranquilidad y nos situamos en un lado que nos daría uno de los encuadres que ya habíamos marcado. Encuadramos, enfocamos y cuando nos disponíamos a empezar con las pruebas de iluminación, alguien, creo que fue Cris, dijo: chicos, se abre detrás de nosotros.

Efectivamente, el cielo, tímidamente, empezó a abrir. Lo siguiente se desarrolló en cuestión de segundos. Un momento todos quietos para observar el movimiento que se producía en ese cielo, y de pronto todos corriendo al lado opuesto del refugio para poder sacar un cielo maravilloso. Todo lo íbamos a tener que hacer muy rápidamente, pues tenía pinta de que ese guiño que nos hacía el cielo iba a durar muy poco. Plantamos trípodes, encuadramos, enfocamos e hicimos reparto de papeles en la escena.

Sí, la escena, porque, como ya he dicho en alguna ocasión, crear una fotografía nocturna es como crear una escena de película en la que cada actor tiene un papel. Si todos los actores hacen bien su papel, la escena se termina, y todos contentos. Si no, se repite.

Reparto de papeles hecho, cámaras listas, cada uno en su puesto y de pronto alguien grita: ¡Foto! A partir de aquí, cada actor da lo máximo de sí mismo para que la escena salga a la perfección. tienes entre 20-45 segundos, dependiendo de la foto, para que tu iluminación aporte su granito de arena a la foto.

En esta ocasión, como digo, la iluminación se realizó desde varios sitios: luz desde la derecha (hacia la fachada frontal del refugio), que será la predominante. Luz lateral, suave, pero igualmente necesaria, pues nos dará el volumen del edificio. Luz en un primer plano, al suelo, para darle un contexto claro al edificio. Luz desde dentro del refugio, para darle vida a la escena. Y, por último, luz sacada desde detrás de la primera columna, para darle un efecto diferente a la escena.

¡Corten! Escena terminada. Todos, al menos, nosotros 4, contentos. ¿Rodamos otra escena?

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 20 sg 
Apertura: f/4
ISO: 400





martes, 5 de mayo de 2015

Contra toda adversidad

Un nuevo amanecer. Un día más. Tu cabeza puede no decir lo mismo, pero es así. Tu vista fijada en el techo, en un punto y, a la vez, en el infinito. Miras a un lado, a otro, miras por la ventana. Todo parece igual, aunque tu cabeza se empeña en decirte que no es así. Un tropiezo y has caído, pero te tienes que levantar. Y por cada vez que te caigas, otra vez te tendrás que levantar. Y tendrás que hacerlo mirando hacia el frente con determinación, preparándote para lo que pueda venir, para luchar contra toda adversidad. Como la torre que lucha por mantenerse en pie luchando contra viento, lluvia, frío y calor. Manteniéndose en pie.

Así se encuentran las torres que esta noche os muestro. Las 3 torres del castillo de Gálvez, lo único que queda en pie desde hace varios siglos como recuerdo de lo que fue el castillo. Una de esas localizaciones de las que uno no se cansa de visitar. Más aun si es en buena compañía. Esta noche, aprovechando un viaje relámpago de Vero Llamas y Ovi Blanco (Vero & Ovi) nos juntamos con ellos Cristina, Felipe, Luis y yo.

La noche no se presentaba buena. Había previsión de lluvia constante durante horas, y el cielo se veía gris y feo. Aun así, decidimos quedar. Una de 2: o sacábamos fotos, o nos íbamos de cervezas. Cualquiera de las 2 opciones era buena. De momento, nos iríamos a Gálvez. Quién sabe. Quizá los astros se pondrían de nuestra parte y nos podríamos llevar un buen recuerdo de esa noche en forma de fotos. 

Así fue, y un astro, la Luna, decidió abrirse paso entre las nubes durante algo más de una hora dando luz a un cielo oscuro y forma a unas nubes fugaces.

Como el cielo no iba a durar con un aspecto así durante horas, no había que perder tiempo. El esquema de iluminación estuvo claro pronto. Tras un par de pruebas que no convencieron, se vio que la iluminación de las torres tendría que hacerse a una cierta distancia de las torres y desde la izquierda para poder sacar el máximo volumen y forma de cada una de las 3 torres. Dos, tres pruebas más y foto lista. A por la siguiente ;-)

Los datos EXIF:

mara: Canon 70D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 30 sg 
Apertura: f/2.8
ISO: 800