jueves, 16 de octubre de 2014

El Devorador de Almas

La noche en Las Médulas no acabó con la foto que os mostré la semana pasada. En nuestros planes iniciales, como ya os comenté, estaba llevarnos fotos en La Cuevona y en La Encantada. Sin embargo, no hicimos nada en La Cuevona y no salimos contentos de La Encantada. Aun así, todavía teníamos en mente otras 2 fotos, de las cuales, sólo una fue posible. Bueno, podía haber sido peor, pues hay noches que te vuelves con las manos vacías, y esta noche, por suerte, no fue de esas.

Antes de visitar Las Médulas por primera vez en mayo, no tenía muy claro lo que me iba a encontrar. Sí, sabía que iba a conocer algo diferente. Sabía que pasearía rodeado de grandes moles de piedra roja. Un paisaje que no había visto anteriormente en ningún sitio.

De lo que no tenía ni idea es de la cantidad de castaños enormes que durante todo el tiempo que durara el paseo iba a encontrar a un lado y a otro del camino. Ninguno parecido a otro. Todos con formas llamativas. Pero de entre todos ellos uno llamó mi atención de forma particular. Las fascinantes formas dibujadas en su tronco y en las raíces que se dejaban ver antes de esconderse bajo tierra hicieron que me detuviera y que mi imaginación empezara a funcionar. Y lo que mi imaginación vio allí fueron caras. Caras de muchas formas. Caras unidas. Ojos y bocas unidos formando caras y más caras. Por supuesto, caras expresivas... mostrando dolor, sufrimiento. Inmediatamente me vino a la cabeza una película: Sleepy Hollow. Recordé que en esta película de Tim Burton había un árbol que servía de morada del mal... y lo vi claro. Algún día me llevaría a casa mi árbol de Sleepy Hollow. Algún día me llevaría a casa un árbol devorador de almas.

Y así fue. En esta visita a Las Médulas, de noche, jugamos a pintar un árbol con vida o, mejor dicho, con alma. Como en otras ocasiones en las que hemos pintado árboles, la iluminación principal se hizo de izquierda a derecha intentando destacar las fantásticas texturas que este castaño nos enseña. Además de esta iluminación, desde la izquierda se iluminó con menos potencia para intentar suavizar las sombras duras que la primera iluminación hubiera podido dejar. Ambas iluminaciones se hicieron con linternas con luz cálida. Los ojos rojos que aparecen a la izquierda del árbol se pintaron con una linterna de luz blanca sobre la que se había puesto un gel de color rojo para cambiar el tono.

El color del tronco del árbol se ha conseguido bajando mucho la temperatura de color con el balance de blancos. Con ello lo que hemos intentado conseguir es darle un aspecto más tétrico al árbol. Espero que lo hayamos conseguido, y que os guste.

Los datos EXIF:

mara: Canon 500D 
Focal: 11 mm 
Exposición: 129 sg 
Apertura: f/5,6
ISO: 400



2 comentarios:

  1. Un castaño muy interesante Tomás. muy buen trabajo de iluminación.
    Un saludo

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    1. En este viaje pude encontrar varios como este, y lo cierto es que todos merecían la pena. Muchas gracias, Antonio :-)

      Un saludo

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